13/09/2026
¿Y DESPUÉS DEL PETRÓLEO, QUÉ?
Casanare es pequeño en gente, gigante en plata.
Menos del 1% de la población de Colombia (473.165 hab) produce el 1,46% del PIB nacional. Somos el 54,4% de toda la economía de la Orinoquía. Nuestro PIB per cápita es de US$11.407, casi US$3.500 por encima del promedio nacional. Segundo más alto del país.
Suena a potencia. Pero hay una trampa mortal: el 95,5% de lo que exportamos es petróleo crudo. Nuestra diversificación es de 0,03 sobre 10. Puesto 31 de 33.
Somos el único departamento solvente de Colombia en 2024, con buen manejo fiscal. Pero, ¿estamos invirtiendo esa solvencia en lo que nos salvará cuando el pozo se seque?
Hoy en El Capitalista Social hablamos de lo que nadie quiere hablar.
Ricos hoy, ¿pobres mañana? La tarea que Casanare no está haciendo
Casanare es un milagro económico mal contado.
Nos enseñaron a celebrar que aportamos el 1,46% del PIB nacional en 2024, que en 2023 la Orinoquía movió 41 billones y nosotros fuimos más de la mitad. Nos enseñaron a inflar el pecho porque tenemos el segundo PIB per cápita más alto del país. Y es verdad. Es un logro de nuestra gente, de nuestros arroceros que son los primeros de Colombia, de nuestros ganaderos que tienen el segundo hato más grande, de nuestra disciplina fiscal que nos hizo el único departamento solvente del país en 2024.
Hay que dignificarlo: administrativamente, se ha hecho un buen trabajo. Estamos en puesto 6 nacional en infraestructura, primeros en costo de energía y red vial, y con 7,57 sobre 10 en educación básica y media. La pobreza multidimensional bajó a 11,3%. No somos un desastre. Somos, en lo fiscal, un ejemplo.
Pero aquí viene la crítica constructiva que como casanareños nos debemos:
Somos una economía de un solo producto en un mundo que ya no quiere ese producto.
El 48,6% de nuestro PIB en 2018 era petróleo. Hoy, 95,5% de lo que le vendemos al mundo sigue siendo petróleo. Mientras tanto, nuestro puntaje en innovación es de 1,03 sobre 10. En sofisticación y diversificación de ingresos es de 2,86 sobre 10. En internacionalización, 1,7 sobre 10. Estamos en el puesto 19 de 33 en competitividad, y aunque subimos al 17 en 2025, seguimos perdiendo por lo mismo: no estamos creando nada nuevo.
¿Estamos preparados para lo que está pasando en Medio Oriente? Cada vez que un misil cruza el estrecho de Ormuz, el precio del barril sube o se desploma. Y nosotros, con 473 mil habitantes dependiendo de ese barril, temblamos. No tenemos un colchón productivo. Tenemos un colchón fiscal, que no es lo mismo.
La pregunta no es si se va a acabar el petróleo. La pregunta es qué vamos a hacer el día después. ¿Vamos a seguir siendo el departamento que produce arroz pero no lo transforma en marca global? ¿Que tiene el segundo hato ganadero pero no una industria cárnica de exportación? ¿Que tiene los llanos más lindos del mundo pero su pilar de turismo es el 16,5% de nuestras empresas y sin sofisticación?
El buen manejo administrativo no puede ser solo para pagar deudas y mostrar solvencia. Tiene que ser para invertir con agresividad capitalista en lo que nos dará de comer en 20 años: agroindustria, transformación de arroz y palma, ganadería de valor agregado, turismo de alto nivel, y sobre todo, innovación.
Si queremos que Casanare avance de verdad, la diversificación no puede ser solo un discurso de gremios. Tiene que ser una política de dignificación de la sociedad a través del buen empleo.
Empleo en agroindustria que transforme nuestro arroz. Empleo en ciencia para que nuestro ganado valga más. Empleo en turismo que nos muestre al mundo. Empleo en innovación para que nuestros jóvenes no tengan que irse a Bogotá para ser alguien.
Porque ser solvente hoy no nos hace sostenibles mañana.
Y esa es la tarea que como casanareños no estamos haciendo. Estamos administrando bien el presente, pero no estamos invirtiendo en las próximas generaciones.
La riqueza no es lo que sacas del suelo. Es lo que te queda cuando ya no hay nada que sacar.
¿Usted qué opina? ¿Casanare está listo para vivir sin petróleo?
El Capitalista Social
Demasiado capitalista para la izquierda. Demasiado socialista para la derecha.