14/05/2026
Nos preocupa la afectación de las nacientes de las aguas de la cuenca del Valle de Elqui, sistema que sostiene TODA la vida en nuestro territorio 👀
EL AVANCE DE BARRICK GOLD EN LA ALTA CORDILLERA ENCIENDE LAS ALARMAS EN EL VALLE DE ELQUÍ
La aprobación ambiental del proyecto "Campanario" permite a la gigante minera intervenir zonas estratégicas cerca de Vicuña. Pese a la inversión de US$36 millones, comunidades locales temen por el impacto en las cabeceras de cuenca y el suministro de agua.
LA SERENA – Lo que para el mundo empresarial es una "reactivación económica", para los habitantes del Valle de Elqui es una señal de alerta roja. La reciente aprobación del proyecto de prospección minera Campanario, de la transnacional Barrick Chile, ha reabierto el histórico debate sobre la megaminería en las nacientes de agua de la región.
LAS CIFRAS DE LA DISCORDIA
El proyecto no es menor. Con una inversión que alcanza los US$36 millones, la empresa pretende perforar el corazón de la cordillera con un despliegue masivo de maquinaria.
El FANTASMA DE PASCUA LAMA
La sombra de proyectos fallidos y sanciones ambientales del pasado persigue a la compañía. Aunque "Campanario" se presenta como una etapa exploratoria, las organizaciones sociales de Vicuña, La Serena y Coquimbo cuestionan qué vendrá después
"Dicen que son solo sondajes, pero todos sabemos que es la puerta de entrada a una explotación a gran escala en un ecosistema que ya está golpeado por la sequía extrema", señalan voces críticas en la zona.
¿RIESGO HÍDRICO EN EL ELQUÍ?
Ubicado a 70 kilómetros al este de Vicuña, el proyecto se sitúa en una zona crítica para la recarga de los acuíferos. La utilización de sondajes diamantinos y el movimiento de tierras en la alta cordillera generan dudas sobre la posible contaminación de napas subterráneas y la alteración de los flujos de agua que abastecen a toda la provincia de Elqui.
Mientras el Gobierno y las cámaras mineras celebran el interés por los "minerales críticos", la comunidad local se prepara para una vigilancia estrecha de cada plataforma instalada. La pregunta que queda en el aire es: ¿Vale la pena arriesgar la seguridad hídrica de la región por una prospección de cinco años?