23/02/2020
Hace mucho tiempo, un gran guerrero afrontó una situación que requería de él, una decisión que garantizara su éxito en el campo de batalla. Iba a enviar sus tropas contra un enemigo poderoso, cuyos hombres, superaban a los suyos en número. Embarcó a sus soldados, navegó hacia el país enemigo, desembarcó soldados y equipos, y dio la orden de quemar las naves que los habían llevado hasta allí. Al dirigirse a sus hombres antes de la primera batalla, dijo: «Ved cómo los barcos se convierten en humo. ¡Eso significa que no podremos dejar estas playas vivos a menos que ganemos! ¡Ahora no tenemos opción: venceremos o moriremos!».
Esta historia terminó como se esperaba, con la victoria de aquellos que no tuvieron elección más que la de ganar a sus enemigos.
Todos los días, hay valientes guerreros que, haciendo referencia a las naves, dejan atrás todo cuanto tienen con el propósito de afrontar grandes cambios en sus vidas. Historias habrá tantas como “guerreros”, pues cada uno protagoniza su propia historia hacia el éxito. Atrás quedan hogares, recuerdos de la infancia, familiares y seres queridos, trabajos, proyectos de vida e idéas. Es entonces cuando uno se da cuenta de que la única carta que se puede poner en juego es la de avanzar hacia delante, con destino a tu nueva meta, rumbo al propósito de tu vida.
Cada persona que vence en cualquier empresa, debe estar dispuesta a quemar sus naves y eliminar todas las posibilidades de dar marcha atrás. Sólo así puede tener la seguridad de mantener ese estado mental conocido como deseo ardiente de ganar, esencial para el éxito. – Napoleón Hill
Hace mucho tiempo, un gran guerrero afrontó una situación que requería de él, una decisión que garantizara su éxito en el campo de batalla. Iba a enviar sus ...