15/02/2015
La fotografia...una verdadera pasion para Miroslav Tichy, uno de los fotografos mas enigmaticos del siglo XX
Lo curioso de este fotógrafo es que el se construía sus cámaras con materiales recuperados de la basura, tubos de cartón, ante ojos, cintas adhesivas …etc.. Fue descubierto como artista en el año 2004 (murió en 2011) y se presentaron sus fotografías en la Bienal de Arte Contemporáneo de Sevilla, posteriormente sus fotos fueron en las salas y museos de primer nivel de Paris, Nueva York, Madrid.
Después de una vida de anonimato fue descubierto, y hoy es uno de los fotógrafos imprescindibles en la historia del arte. Sin embargo, aún es un enigma que apenas está siendo revelado.
La figura del «loco», como lo denominaban en su pueblo, se ha transformado ahora en la de un genio, en la de uno de los fotógrafos más enigmáticos, importantes y trascendentales del siglo XX. Sin embargo, esta categoría poco le importó a Tichý; sus casi diez años de fama, de la que gozó en vida, no lograron cambiar para nada su espíritu sencillo y su visión del mundo y del arte, ni siquiera cuando sus fotografías llegaron a ser exhibidas en importantes lugares, donde Tichý nunca quiso asistir. Pero, gracias a la altas cifras que alcanzaron las ventas de muchas de sus fotografías, se editaron una serie de catálogos que recopilan buena parte de su trabajo; y, como comenta Buxbaum, a Tichý nunca le interesó la fama pero, cuando se le enseñaban los catálogos donde fue publicada su obra, se le dibujada una gran sonrisa. Quizás haberle generado ese sencillo gesto fue la mejor recompensa para este inusual artista.
Miroslav Tichý (20 de noviembre de 1926 - 12 de abril de 2011) fue un fotógrafo checo opuesto a los planteamientos artísticos del progresismo comunista.1
Nació en la aldea de Nětčice como hijo único del sastre Antonin Tichý y pasó su infancia en Kyjov hasta que tras la Segunda Guerra Mundial comenzó a estudiar en la Escuela de Bellas Artes de Praga. Sin embargo en 1948, cuando por instrucción de las autoridades cambiaron las modelos que posaban para los estudiantes por obreros vestidos con traje de faena, abandonó definitivamente la Escuela. Se convirtió durante décadas en un vagabundo e indigente, considerado por la policía de Checoslovaquia como un enfermo mental, pasando por numerosos psiquiátricos y prisiones. Tras dedicar sus esfuerzos a la pintura, ser desalojado de su casa y haber perdido su obra, en la década de 1960 se construyó con materiales de desecho una cámara fotográfica, dedicándose desde entonces a realizar retratos de mujeres que luego revelaba de manera descuidada y sobre los más variados materiales. En la década de 2000 fue descubierto por el crítico de arte contemporáneo, Harald Szeemann, quien organizó su exposición en la Bienal de Arte Contemporáneo de Sevilla en 2004, no obstante ya había realizado en 1990 una exposición en la Die Blaue Kunsthalle DuMont de Colonia.1 A partir de ese momento gozó de gran prestigio y sus trabajos recorrieron las salas de Madrid, Palma de Mallorca, París (Centro Pompidou) y Nueva York (International Center of Photography).
No resulta raro que en el mundo del arte las miserias saquen lo mejor de los artistas y los ejemplos de ellos son innumerables en la Historia del Arte. El año pasado tuve la ocasión de acercarme a ver la retrospectiva que la Sala de Exposiciones San Benito, en mi ciudad de Valladolid, le dedicó durante el mes de Julio del año pasado (al poco de fallecer en abril de 2011 a los 85 años).
Impresiona y desconcierta. Imágenes provocadoras que reaccionan cual elementos de una reacción química entre fotografía y espectador. Desconcertantes en ocasiones. Hijo de un sastre y conocedor de la Segunda Guerra Mundial en sus propias carnes, estudia en Escuela de Bellas Artes de Praga. Posteriormente, y tras huir de la policía checoeslovaca, vive como vagabundo e indigente. Durante bastantes años es considerado por la policía de Checoslovaquia de entonces como un enfermo mental. Resulta internado en numerosos psiquiátricos y prisiones.