22/12/2025
Un día como hoy, el 21 de diciembre de 1907, tuvo lugar la peor masacre de trabajadores en huelga de la historia, en la que el ejército chileno asesinó a más de 2.000 personas, mineros del salitre y sus familias, en Iquique.
Debido a las críticas condiciones de vida, 40.000 empleados de 30 oficinas salitreras, bajo la dirigencia de los anarquistas José Briggs y Luis Olea, se organizaron para marchar en masa hacia Iquique, donde residía la patronal. Sus petitorios incluían un aumento salarial y la derogación del pago en fichas de pulperías (tiendas de abarrotes) en lugar de dinero. Numerosos gremios de Iquique se sumaron a la huelga y lograron un paro total tanto de la actividad minera como de la portuaria.
Aunque el gobierno ofreció costear la mitad de los aumentos, los empresarios -muchos de los cuales respondían a capitales británicos- se negaron a negociar mientras los obreros no volvieran sus faenas. Al cabo de días, el estado finalmente desplegó al ejército para disolver la huelga.
Miles de trabajadores y sus familias estaban ocupando la escuela Santa María y, cuando se les ordenó desalojar el inmueble y la ciudad, la mayor parte se rehusó. Ante la negativa, el oficial a cargo, Roberto Silva Renard, ordenó a las tropas abrir fuego contra la multitud. Miles de cadáveres -incluso niñxs- quedaron tendidos en la Plaza Montt para luego ser enterrados en fosas comunes.
La cifra de mu***os es incierta, puesto que la versión oficial habla de menos de 200, mientras que la memoria social cuenta entre 2200 y 3600. Ninguna autoridad se hizo responsable del crimen y hubo una completa impunidad. Sin embargo, en 1914, el anarquista Antonio Ramón Ramón, cuyo hermano fue una de las víctimas, intentó asesinar a Silva Renard apuñalándolo 7 veces. El general sobrevivió al ataque, pero falleció años después a causa de estas heridas.
Para el centenario de la tragedia, se trasladaron los restos de las personas asesinadas a un monumento dedicado en el lugar del crimen.