04/09/2021
Payas para Longaví.
Iván Parada Castillo
Lo que por Longaví siento,
es más que amor y cariño,
lo he vivido desde niño,
y lo he visto hacerse viejo,
dulce como el vino añejo,
calmado como la luna,
no tengo mayor fortuna,
y a ninguno lo asemejo.
No se le asemeja ay sí,
ninguna ciudad vecina,
yo le agradezco a la vida,
ser nacido en Longaví,
y quiero morir aquí,
para ser bien enterrado,
con un mensaje grabado,
"un longaviano hay aquí"
Pero eso será más tarde,
pues ahora no lo planeo,
tengo yegua, tengo rodeo,
y una china pa bailarle,
harta sombra pa enfriarme,
buen follaje pa dormir,
un corazón pa sentir,
amor hasta fastidiarme.
No conozco alguna rosa,
cómo las rosas longavianas,
son bellas en la mañana,
y en la noche más hermosas,
la longaviana es preciosa,
única en su naturaleza,
abusa de su belleza,
y de su boca caprichosa.
Caprichosa y venenosa,
cómo la flor de Alhelí,
las he amado a casi todas,
pero no me amaron a mí,
y por eso he sido infeliz,
en la soledad de mañana,
pues anhelo una longaviana,
qué me deje cicatriz.
Ya con esta me despido,
desde bodega a Polcura,
de la vega a la llanura,
entre Linares y Retiro,
para Miraflores yo miro,
y termino en La Tercera,
le deseo que Dios quiera,
Longaví sea su destino.