22/12/2021
A mi compañero Gabriel:
Parado sobre la reja, con el corazón caliente y aturdido de emociones, veo una marea infinita de miradas clavadas en cada una de tus palabras. Veo niñas sobre los hombros, jóvenes mucho más jóvenes que yo arrimados al paradero, amándose.
Desde aquí no te alcanzo a ver la cara, pero veo de frente otras miles de caras que después de la rabia y las dudas, han venido a buscar respuestas, paz y protagonismo. "No importa si lo hicieron por mí o por mi contrincante, lo importante es que se hicieron presentes".
Escucho la marea y las heridas de Octubre que siguen abiertas. Así como el ‘88, cuando ni nacíamos, este voto fue una revelación frente al olvido de los mutilados, los presos y quienes han partido precipitadamente. Aquí se movilizó la moral de la memoria.
Parado sobre esta reja veo que la victoria no se dibuja solo como un número electoral, sino como un lazo afectivo entre quienes nos reconocemos en un mismo sueño, seamos de El Belloto o Puente Alto, de Putre o Punta Arenas. Y podremos no tener mayoría en el Congreso, pero este desborde de miradas, de comandos territoriales y de sonrisas colectivas serán un corazón palpitante en los cortos 4 años que se asoman. Cuando la ley de la selva nos condena al miedo y a la soledad, tomarnos de la mano es la mejor autoestima política para construir pueblo. Cuida esta vitalidad, porque cuando te quieran quebrar, su calor será tu mejor trinchera.
Tendrás tus dudas, cometerás errores, pero no llegamos a la política para ser profesionales del poder. Estaremos contigo cuidando el diálogo, acompañándote a escuchar al del frente, creando una cultura del respeto frente a la violencia. Y si te frustras, empujaremos lo más allá posible. Ya sabemos que la actual polarización no tiene su origen en los egos de los dirigentes políticos, sino que le antecede en forma de clasismo, abuso y segregación. Por eso, la nueva bancada de fanáticos conservadores son solo un síntoma de un problema mucho más profundo que debemos superar: el neoliberalismo. Que no te distraigan sus provocaciones.
Y aquí sigo mirando la marea, mirando esos ojos y sintiendo que vendrán momentos difíciles. Buscarán mancharte el nombre, contagiarnos de mentiras y quebrar lo construido. Pero somos cientos los que nos mantendremos leales a "la idea", dispuestos a ser tu primera línea política desde nuestra casa socialista, feminista y ecologista. Nuestra Convergencia Social no es más que la forma orgánica de llevar a la práctica el sueño colectivo que, hoy más que nunca, debemos sembrar y enraizar de sur a norte. "Desde Puerto Williams a Visviri", con orgullo somos el partido del compañero presidente.
Mientras escribo estas líneas, pienso que lo hago para calmar mi ansiedad o para devolverte el poema freak que me escribiste cuando llegué al Congreso, pero no. Es para recordarte y recordarnos que no debemos olvidar jamás de dónde venimos y por qué estamos haciendo esto. La rueda de la historia no será lineal, pero para cuando baje la marea, no dejes de sentir cada decisión política con ese tremendo corazón.
Cuenta con nosotr@s, compañero.
Diego.