18/06/2026
Texto de Juan Carlos Mosca
RECORDANDO A BORGES.
El 14 de junio se cumplieron 40 años del fallecimiento de Jorge Luis Borges. Es una ocasión para recordar su pensamiento sobre el arte de la escritura, de la poesía y de la
El gran escritor argentino fue muy crítico de “los juegos de palabras”, en ocasión de una conferencia en Estados Unidos, preguntándose acerca del enigma de la poesía afirmó:
-También existe una clase distinta de belleza. Consideremos un adjetivo que una vez fue un lugar común...” el mar de oscuro vino” ... cuando Homero lo escribía sólo pensaba en el mar; el adjetivo era normal. Pero hoy, si alguno de nosotros escribiera en un poema “el mar de oscuro vino”, no sería una simple repetición de lo que los griegos escribieron. Sería, más bien, una referencia a la tradición. Cuando hablamos del “mar color de vino”, pensamos en Homero y en los treinta siglos que se extienden entre él y nosotros. Así, aunque las palabras puedan ser las mismas, cuando escribimos “el mar color de vino” en realidad estamos escribiendo algo muy diferente de lo que Homero escribió-.
En diciembre de 1982 cita a Joyce en su diálogo con el público tras una conferencia dictada en la Sociedad Hebraica organizada por la Escuela Freudiana de Bs. As, publicada por Letra Viva en el volumen “Del Escrito”:
“Finnegans Wake es un experimento literario”, dijo en esa ocasión, “no sé si tiene otro mérito”. Borges entiende que el texto de Joyce es intraducible por su juego de palabras. Agrega que tal vez sí al alemán porque admite este idioma las palabras compuestas, como el inglés y el griego, pero no el español, el francés, el italiano o el portugués . ¿Cómo traducir el final del primer capítulo? . Se refiere a las siguientes líneas, ya citadas también en una conferencia en New Orleáns: “Las fluviales aguas de...” o “Las fluctuantes aguas de...”. Incluso dice: “Las acá y acullantes aguas de.... Noche”. Y afirma enfáticamente: “¡Es realmente horrible!”. Pero si se dice eso en inglés “suena como un conjuro”. Pero en castellano ese efecto no puede lograrse en absoluto. Tampoco en francés, lengua a la que no concibe que Joyce permitiera la traducción de... Ulises, según dice la trascripción de la conferencia.
Sobre esta referencia, de la traducción al francés de Ulises de Joyce, creo que hay cuna confusión quizás debió decir el apartado final del primer capítulo de Finnegans Wake, traducción hecha por el mismo Joyce con su entonces colaborador Samuel Becket y la ayuda de otros escritores en 1931, antes que estuviera definitivamente terminada la obra (cuya primera edición en lengua inglesa es de 1939)
Agregó Borges en el diálogo posterior a esa conferencia que le resulta indudable el carácter poético de la obra de Joyce, pero que el escritor irlandés debió comprender que el arte verbal de la poesía nada tiene que ver con la novela. La novela, según el escritor argentino, se interesa más en los destinos de los personajes que en las palabras, siendo en cambio que en la poesía las palabras son lo más importante. Ejemplif**a: el Quijote puede ser una gran novela en cualquier idioma, en cambio un poema de Quevedo, de Góngora o de Lugones, solo puede ser lo que es en castellano. La novela es una historia que puede contarse con otras palabras y aún “con una música distinta”.
En Credo de Poeta Borges relata su experiencia de niño escuchando a su padre recitar en inglés los versos de Keats, El Ruiseñor:
“cuando oí esos versos –dice Borges-, y en cierto sentido llevo oyéndolos desde entonces, supe que el lenguaje también podía ser una música y una pasión; y así me fue revelada la poesía” .
Borges indagó los enigmas de la poesía. La poesía parece hecha de metáforas, dijo, recordando que Lugones afirmó que la metáfora es el elemento esencial de la poesía. Borges no sigue en esto a Leopoldo Lugones y trata de refutarlo. Encuentra en la poesía, a pesar de estar construida en palabras, algo del orden de lo inefable:
-Si tengo que definir la poesía y no las tengo todas conmigo, si no me siento demasiado seguro, digo algo como: "poesía es la expresión de la belleza por medio de palabras artísticamente entretejidas". Esta definición podría valer para un diccionario o para un libro de texto, pero a nosotros nos parece poco convincente. Hay algo mucho más importante: algo que nos animaría no sólo a seguir ensayando la poesía, sino a disfrutarla y a sentir que lo sabemos todo sobre ella. Esto signif**a que sabemos qué es la poesía. Lo sabemos tan bien que no podemos definirla con otras palabras, como somos incapaces de definir el sabor del café-
El escritor argentino encuentra que después de un tiempo sintió que sólo había unas pocas metáforas esenciales, tal vez cuatro o cinco metáforas esenciales. La primera, el tiempo y el río. Cuando Heráclito dice que nadie baja dos veces al mismo río. No solamente que el agua está cambiando, sino que uno está cambiando. Una metáfora real, no un mero juego de palabras . Y también la idea de que la vida es sueño. Calderón escribió: "La vida es sueño", Shakespeare escribió: "Estamos hechos de la misma materia de los sueños”. Y agrega también el parentesco del sueño con la muerte. Y habría una metáfora esencial en el símil entre mujeres y flores. Siente la belleza al mismo tiempo que la fragilidad. Solo unas pocas metáforas esenciales, el resto destrezas, juegos de palabras. Entonces Borges diferencia verdaderas metáforas, o metáforas esenciales como las llama en estas conferencias, de otros “juegos de palabras” o destrezas, que son o variaciones de estas metáforas esenciales, o construcciones poéticas no metafóricas.
Señala Ferrater Mora en su Diccionario de Filosofía que cuando Platón compara el Bien con el Sol, porque el primero desempeña en el mundo inteligible el mismo papel que desempeña el segundo en el sensible, construye una analogía. La metáfora es una comparación, pero no toda comparación es una metáfora. La analogía se basa en el símil de sistemas u ordenes diferentes, equivale entonces a una proporción lógica. También a la atribución de los rasgos de un objeto a otros.
Aristóteles define la metáfora en su Poética y afirma que la metáfora consiste en dar a una cosa el nombre de otra, produciéndose una transferencia del género a la especie, o viceversa, o de la especie a la especie, o según relaciones de analogía. La comparación es también una metáfora, pero mientras la primera es explícita: Aquiles luchó como un león, la segunda es implícita: Aquiles fue un león .
Según Bergson el campo de la Metáfora pertenece a la intuición. La inteligencia usaría el lenguaje simbólico (en el sentido abstracto o científico-formal) y la intuición el lenguaje metafórico. El lenguaje figurado no implica para éste rodeos, “va derechamente al fin”, sugiriendo lo que la inteligencia no logra expresar.
-Una palabra por otra- dice Lacan en La Instancia de la Letra, -tal es la fórmula de la metáfora- Si una gavilla remite a Booz –en la poesía de Víctor Hugo- es por sustituirse a él en la cadena signif**ante-. Y más adelante: -Se ve que la metáfora se coloca en el punto preciso donde el sentido se produce en el sin sentido- . Lacan finaliza con una enfática afirmación -... el síntoma es una metáfora, no es una metáfora decirlo, del mismo modo que el deseo del hombre es una metonimia. Porque el síntoma es una metáfora, queramos o no decírnoslo, como el deseo es una metonimia-. Todo lo cual finalmente -... liga a la metáfora con la cuestión del ser y a la metonimia con su falta- .
Metáfora resulta entonces del efecto de sustitución de un signif**ante por otro dentro de una cadena, sin que nada natural lo predestine. Si bien nada lo predestina de todos modos nos parece “natural” el nombrar. Se intuye como natural el sentido de lo que nombramos, aunque nombrando hagamos sustitución, metáfora, de otra cosa.
La metáfora paterna es en Lacan la condición de la metáfora. Porque lo metafórico es solo viable a partir de la operatoria de la metáfora paterna. Sustitución del Nombre del Padre al Deseo de la Madre en su relación al signif**ado al Sujeto. Pero por lo mismo el Nombre del Padre es condicionado, por su dependencia del Deseo de la Madre.
El síntoma es metafórico y por ende simbólico, pero a la vez “extranjero”, “tierra extranjera interior” me pertenece y es ajeno a la vez, barrido de lo simbólico atravesando el agujero de lo real. Produciendo un sufrimiento al que se atribuye un sentido, sentido que dirige la demanda al Otro, ya que se completa con el Saber del Otro acerca del síntoma. En ese punto lo externo del síntoma neurótico, incrustado como sufrimiento y demanda, a su vez es interno, integra, centraliza, al sujeto.
Verif**amos que la extraterritorialidad en Joyce es distinta. Empezando por su exilio. Siguiendo con lo que Lacan llamó su condición de desabonado del inconsciente. Desabonado, desenganchado del juego del equívoco en el juego con el Otro.
La primera condición de la metáfora es entenderse. El goce estético de la epifanía y de la escritura enigmática de Joyce no se asienta en la producción de sentido, no es metafórica. Metafórico es el síntoma, no el synthome. Y Joyce lo hace con pasión, en el arte de decir, decir con arte, Art Dire, Ardeur y también Ardid.
Conocemos la importancia que Joyce le adjudicaba a la musicalidad de las palabras. Pero también en Borges encontramos esa referencia. En Credo de Poeta, la última de sus conferencias en Harvard, dice que la metáfora no es simplemente una comparación entre dos cosas: decir, por ejemplo, "la luna es como...". Y cita los versos de Robert Frost:
- “Pues tengo promesas que cumplir
y millas por hacer antes de dormir,
y millas por hacer antes de dormir-”
Señala Borges que, si tomamos estos versos, el segundo -"y millas por hacer antes de dormir"- es una afirmación. Pero cuando lo repite: "y millas por hacer antes de dormir", se convierte en una metáfora; pues "millas" signif**a entonces días, mientras "dormir" presumiblemente signifique morir. “Quizá el placer no radique en que traduzcamos "millas" por Años y "sueño" por Muerte”, -dice Borges- “sino, más bien, en intuir la implicación”.
Finalizando la conferencia afirma:
-Como he dicho, el signif**ado no es importante: lo que importa es cierta música, cierta manera de decir las cosas. Quizá, incluso si la música falta, ustedes la sientan-
Estos comentarios del poeta argentino resaltan la musicalidad, lo oído, la fonación, y recuerdan -por lo opuesto- aquel des-encuentro, insatisfactorio, de Lacan con Chomsky y Jakobson, en Estados Unidos en la época en que dicta su Seminario 23. Pero ese ya es otro tema.