29/05/2026
“El Beni no aguanta más: renuncias a conveniencia y un civismo que se parece demasiado a la política”
Hay un cansancio en el Beni que ya no se disimula.
La gente lo dice en las calles, en las radios, en los mercados: estamos hartos del manoseo político al Comité Cívico.
Por años, esa institución que debía ser la voz firme del departamento terminó siendo un botín, un trampolín, una cueva de intereses personales disfrazados de lucha regional.
Y cuando parecía que por fin se quería limpiar esa imagen de deterioro cívico, cuando se hablaba de transparencia y renovación, volvemos a ver lo mismo.
Las renuncias que son estratégicas, los cargos que se dejan por otros más jugosos, y luego… sorpresas que no sorprenden a nadie.
El caso del ahora exsecretario general del Comité Cívico es el reflejo de esta herida abierta.
Renunció, según se dijo, para ser candidato a secretario de Hacienda de la Federación de Docentes de la UAB.
Luego, pasadas las elecciones del Rectorado, otra renuncia… para ser designado jefe de Personal de la misma universidad.
Hasta ahí, uno podría pensar: “Es su derecho, busca crecer laboralmente”.
Pero lo que genera indignación, lo que duele, es verlo hoy en Santa Cruz, sentado en la reunión de presidentes de Comités Cívicos del país, como si nada hubiera pasado.
¿Renunció o no renunció? ¿Se va o se queda? ¿Defiende al Beni o defiende su currículum?
El problema no es una persona. El problema es un sistema que permite estas danzas políticas sin dar la cara.
El directorio del Comité Cívico nos debe una explicación clara, no comunicados tibios.
Porque el Beni no está para juegos de sillas musicales.
Aquí la gente espera coherencia, no actores que cambian de papel según la temporada electoral.
Si el civismo beniano sigue confundiéndose con la política oportunista, entonces no habrá renuncia que valga ni reincorporación que convenza.
Vivimos momentos difíciles para estar jugando y manoseando a un departamento, o nos ponemos serios o que pasa?
El Beni está cansado. Y tiene razón, por qué está asi.