22/06/2026
La historia parece repetirse en un ciclo. Hace 40 años, la “Marcha por la Vida” de 1986 representó la resistencia popular contra el Decreto Supremo 21060, una medida que significaba el remate del país y la desarticulación del Bloque Minero Estatal, el principal bastión de oposición a la derecha golpista y narcotraficante.
No obstante, esa movilización fue traicionada por los dirigentes de la COB, quienes justificaron su negociación con el gobierno bajo el pretexto de “evitar una masacre”. Esa traición tuvo consecuencias profundas: el remate de las empresas nacionales, la desorganización del bloque popular, la migración masiva de jóvenes bolivianos y la consolidación de la oligarquía cruceña y de occidente, que se apropió de tierras y empresas estatales. También afianzó las relaciones entre narcotraficantes y políticos bolivianos, cuyo fruto más evidente fue el Decreto Supremo Nº 22881, conocido como el "Decreto de los Narcoarrepentidos", firmado por Jaime Paz para evitar la extradición de narcotraficantes a EE.UU. y garantizar la protección y conservación de sus bienes.
Hoy, con el mismo argumento, los líderes de la COB vuelven a traicionar al pueblo, que permanece en las carreteras exigiendo la renuncia del presidente Rodrigo Paz para frenar la venta de empresas públicas y recursos naturales, y la expansión del narcotráfico.