23/09/2020
Si hay algo que caracteriza al ámbito de la recreación histórica es la misoginia naturalizada ¿A qué me refiero con esto? A las incontables veces que las mujeres recreadoras han sentido incomodidad ante miradas, comentarios que al principio pueden no tener una carga de violencia, pero que luego ante una negativa se convierten en acoso, en insulto.
Y, qué sucede ante ese tipo de situaciones? Nada, porque si alguien se queja de un personaje con ese tipo de accionar el resto de las personas miran hacia otro lado, especialmente los hombres.
Otra cosa tambien es no ponerse en el lugar del otro, en el lugar de alguien que simplemente quiere disfrutar de un hobbie sin recibir una amenza por no contestar a un coqueteo o a un halago, en este caso hablamos de casos reiterados de personajes que se creen con la libertad de decir barbaridad a chicas de todas las edades porque saben que tienen un séquito de personas que a pesar de todo puede seguir encontrando apoyo.
Y por último, es mejor mirar hacía otro lado y poder seguir contando con alguien que tiene uniformes bien hechos, aunque como persona sea de lo peor.