18/08/2022
Un sábado 17 de agosto de 1850 San Martín se levantó normalmente y fue a la habitación de su hija para que le leyera los diarios. Mercedes se desvivía por atenderlo y rechazó que lo hiciera una hermana de caridad, como le había aconsejado el médico de su padre.
Al mediodía San Martín probó algo de comida y a eso de las dos de la tarde sintió agudos dolores de estómago. Su médico dijo que se le pasaría pronto, ya que eran molestias que sufría con cierta frecuencia. Fue llevado a la cama de su hija, y en un momento le hizo un ademán a su yerno para que la alejase, y falleció.
Tenía 72 años, cinco meses y veintitrés días, ese anciano que había dado la Libertad a medio continente americano.