Circulo Nacionalista - Santiago Del Estero

Circulo Nacionalista - Santiago Del Estero Asociación cultural no partidaria.

28/03/2026
28/03/2026

Arturo Larrabure fue entrevistado en “La Mañana de Info” y brindó detalles sobre el proceso que impulsa la beatificación y canonización de su padre, el coronel Argentino del Valle Larrabure, secuestrado en 1974 y asesinado tras permanecer 372 días en cautiverio. Durante la charla, también ...

EFEMERIDES27 DE MARZO DE 1835 JUAN MANUEL DE ROSAS ES PLEBISCITADOEl 27 de marzo de 1835, un plebiscito en la provincia ...
27/03/2026

EFEMERIDES
27 DE MARZO DE 1835
JUAN MANUEL DE ROSAS ES PLEBISCITADO

El 27 de marzo de 1835, un plebiscito en la provincia de Buenos Aires otorgó un respaldo abrumador al gobernador Juan Manuel de Rosas: de 9.320 votos emitidos, sólo cuatro se manifestaron en contra de su designación con facultades extraordinarias.

Político, militar y estanciero, Juan Manuel José Domingo Ortiz de Rozas y López de Osornio había nacido el 30 de marzo de 1793 en Buenos Aires, entonces parte del Virreinato del Río de la Plata. Hijo del estanciero León Ortiz de Rozas y de Agustina López de Osornio, pertenecía a una familia vinculada con la actividad rural y la administración colonial. Desde joven se dedicó a la explotación ganadera en la campaña bonaerense y adquirió experiencia en la organización de milicias rurales.

Durante las décadas posteriores a la independencia se consolidó como uno de los jefes políticos más influyentes del sector federal de la provincia de Buenos Aires. Participó en conflictos armados internos y fortaleció su liderazgo en la campaña, donde logró reunir apoyos de estancieros, milicianos y sectores populares. En 1829 fue elegido gobernador de la provincia con amplias atribuciones.
Tras el as*****to del caudillo riojano Juan Facundo Quiroga en 1835 y en medio de una situación política inestable en la Confederación, la legislatura bonaerense volvió a convocar a Rosas para ejercer el gobierno. Antes de asumir exigió que se le concediera la llamada “suma del poder público”, para concentrar en su persona las funciones ejecutivas, legislativas y judiciales.
Para legitimar esa decisión se organizó una consulta popular en la provincia. El plebiscito se realizó el 27 de marzo de 1835 en la ciudad y en distintos partidos de la campaña bonaerense. Los ciudadanos habilitados debían manifestar públicamente su apoyo o rechazo a que Rosas asumiera el gobierno con esas atribuciones excepcionales.
El resultado fue abrumadoramente favorable. De los 9.320 votos registrados en el escrutinio oficial, 9.316 respaldaron la propuesta y sólo cuatro se pronunciaron en contra. El resultado fue presentado por las autoridades como una expresión de consenso político y social en favor del líder federal.

Con ese aval, Rosas asumió nuevamente el gobierno de la provincia de Buenos Aires el 13 de abril de 1835. Su segundo mandato se extendió durante más de quince años y se caracterizó por un proteccionismo economico que favoreció a la incipiente industria de las provincias y por la defensa de la Soberanía Nacional ante la injerencia extranjera.
Durante ese período se desarrolló también una intensa confrontación con los sectores opositores, los unitarios, que no dudaron en aliarse con las potencias extranjeras y conspirar desde el exterior para derrocar al Restaurador. La política de Rosas incluyó alianzas con otros caudillos federales y tuvo el apoyo del general San Martín.

El gobierno rosista llegó a su fin el 3 de febrero de 1852, cuando sus fuerzas fueron derrotadas por un ejército de brasileños, uruguayos, argentinos e ingleses, comandado por Justo José de Urquiza en la batalla de Batalla de Caseros. Tras la derrota partió al exilio en Inglaterra, donde vivió durante casi un cuarto de siglo.
La consulta popular se realizó mediante votación pública en parroquias y cuarteles de la ciudad y la campaña bonaerense, donde los vecinos manifestaban su decisión de manera nominal ante autoridades locales. Los padrones y actas de ese plebiscito quedaron asentados en registros oficiales de la legislatura provincial, que certificaron el total de 9.320 sufragios emitidos en la jornada.

CHARLA FORMATIVA SOBRE MALVINAS:Invitamos a todos los interesadpos y a la comunidad en general a participar de esta jorn...
26/03/2026

CHARLA FORMATIVA SOBRE MALVINAS:

Invitamos a todos los interesadpos y a la comunidad en general a participar de esta jornada de formacion en conmemoracion del 2 de abril, titulada: “Ataques a la integridad territorial y espiritual de la República Argentina”.

🗓 Jueves 2 de abril
🕙 10:30 hs
📍 Biblioteca José Firmo Únzaga
(Jujuy & Únzaga – Santiago del Estero)

🎙 Disertante: Sr. Hugo Acuña

Organiza: Círculo Nacionalista SDE

SANGRE FECUNDA:"En todos los niveles de las Fuerzas Armadas hermanos nuestros están derramando su sangre en el cumplimie...
24/03/2026

SANGRE FECUNDA:

"En todos los niveles de las Fuerzas Armadas hermanos nuestros están derramando su sangre en el cumplimiento de un ineludible deber: la defensa de la Nación y de sus hijos.

Ésta sangre es inmensamente fecunda. De la sangre de héroes nacen héroes, aun cuando a los ojos humanos muchos de ellos parezcan anónimos o desconocidos.

Desde el exordio la Historia humana está marcada por el signo de un valor sagrado. Sangre y vida parecen identificarse. Mucho más cuando la sangre es derramada por violencia injusta, porque entonces clama a Dios y a los hombres con irrebatible elocuencia. Es el clamor de las víctimas.

La primera efusión de sangre fue la de Abel. La suprema, la de Cristo, que dio y sigue dando vida al mundo.

Con su mudo lenguaje la sangre nos habla de testimonio, de grandeza, de victoria, de heroísmo. La misma Iglesia exalta y se extasía cuando habla de la sangre de sus Mártires. La Patria, a su vez, habla de la sangre de sus hijos, como de una vida de fuerza misteriosa, capaz de hacer resurgir a nuestro Pueblo de cualquier postración.

He aquí un libro que nos habla de los mu***os que viven y no mueren; de mu***os que, por la inapelable voz de la sangre, nos transmiten la consigna de ser dignos de ésta hora siendo actores.

Es decir: nos dan ellos una elocuente lección de grandeza moral y de audaz coraje, y nos reclaman fidelidad absoluta a los grandes valores que están en juego en ésta batalla por la libertad del espíritu.

Esposas y madres han sentido en carne propia el frío impacto de las balas que acabó con maridos y con hijos. Pero, superiores a sí mismas —mártires ellas también— nos han enriquecido con la lección sublime del perdón.

El alma nacional se ha purificado, y sigue purificándose por obra de éste común Vía Crucis, hecho de angustias, de amenazas y de cautiverios.

Pero también es verdad que nos penetran el corazón ráfagas de un nuevo fuego y nos urgen a replasmar —más allá de lo puramente contingente— el espíritu de nuestra Comunidad argentina.

Comunidad integrada, en primer lugar con Dios, conocido, amado y servido, sin el cual cualquiera construcción estaría edificada sobre arena; e integrada luego por los hijos de ésta Nación, fortalecidos con la verdad y la justicia, conscientemente educados en la libertad para elegir lo mejor, unidos en un auténtico amor de hermanos y alentados por el ejemplo de nuestros héroes.

La sangre, aún tibia de nuestros mártires, será el plasma vital de ésta renovada Argentina."

Monseñor Adolfo Servando Tortolo
Vicario General de las Fuerzas Armadas de la Nación Argentina.

En homenaje del Círculo Militar a sus camaradas caídos en la lucha contra la subversión.

UNA RESPUESTA PROFÉTICA: .Estando en la provincia de Tucumán, alguien le preguntó: “¿No piensa Usted, profesor, que debe...
24/03/2026

UNA RESPUESTA PROFÉTICA:
.Estando en la provincia de Tucumán, alguien le preguntó:
“¿No piensa Usted, profesor, que debemos organizarnos y armarnos, y atacar a los guerrilleros de la misma manera en que ellos nos atacan, eliminándolos ocultamente para evitar el reproche internacional y la represalia guerrillera de hoy y de mañana?”.

La respuesta de Genta fue clara y contundente:
“No —dijo— esa manera de actuar es inadmisible. En primer lugar y ante todo, el cristiano debe estar dispuesto a morir, no a matar; dispuesto a morir por la fe, por la patria, por la familia, por el prójimo. Debe estar dispuesto a derramar, como Nuestro Señor Jesucristo, la propia sangre, y no la sangre ajena. En segundo lugar, y si tiene que defenderse y combatir, el cristiano debe hacerlo en la luz y a cara descubierta, y no desde la sombra y con el rostro encapuchado. Además, los que tienen que desplegar la lucha armada son los integrantes de las Fuerzas Armadas de la Nación, quienes deben apresar abiertamente a los guerrilleros, deben juzgarlos públicamente según las leyes de la guerra, deben condenarlos públicamente y, si fuese posible, deben también ejecutarlos públicamente. Actuar clandestinamente es de una ruindad, una vileza y una cobardía impropias de un soldado, de un estadista y de cualquier cristiano; es algo que no se puede hacer si se es discípulo de Cristo. Y en tercer y último lugar, la guerra sucia a los guerrilleros se la van a perdonar y los van a convertir en héroes, a ustedes no. Ustedes, en rigor, no serán perdonados, y serán, en cambio, castigados como criminales”.

Prof. Jordán Bruno Genta

24/03/2026

Un análisis de los fundamentos filosóficos del discurso presidencial del 10 de marzo de 2026 ante la Universidad Yeshiva de Nueva York, a la luz del bien común y la razón política clásica, por el Círculo Nacionalista de Santiago del Estero.   La rectitud del gobierno exige prudencia en la di...

DIEZ OLVIDOSPor Antonio CaponnettoNo pasa día -en rigor, no pasa hora- sin que desde todos los medios masivos a su dispo...
24/03/2026

DIEZ OLVIDOS
Por Antonio Caponnetto

No pasa día -en rigor, no pasa hora- sin que desde todos los medios masivos a su disposición, las izquierdas gobernantes y cogobernantes vuelvan una y otra vez sobre la condena del Proceso y de la Guerra Antisubversiva. Como tampoco pasa una hora sin que desde alguna instancia más o menos jurídica, nacional o transnacional se intente o se ejecute una nueva estrategia para mantener a los presuntos o reales represores de la guerrilla en permanente estado de acusación. Las respuestas y las reacciones que se suscitan ante tal estado de cosas están lejos de ser satisfactorias. Empezando por las respuestas de los jefes castrenses, que han optado entre entregarse sin combatir, a expensas de su honor, asociarse vergonzosamente al enemigo sirviéndole de guardia pretoriana, o pronunciar discursos vergonzosamente pacifistas y autodenigratorios. Sin olvidarnos de las respuestas de la Jeraquía Eclesiástica, verdadero muestrario de fariseísmo, de connubio con los terroristas y de ignorancia escandalosa
El resultado es una confusión tan multiforme, una mentira tan honda y una falsificación tan sistemática de la historia, que nos parece oportuno presentar la siguiente enunciación de olvidos.

1- Se ha olvidado, en primer lugar, la existencia del Comunismo Intemacional, con su secuela de cien millones de mu***os durante el siglo XX. La cifra no es arbitraria, ni retórica ni antojadiza Es el resultado de un cálculocientífico, corroborado tras prolijas y actualizadas investigaciones de carácter demográfico, en una voluminosa obra escrita por seis autores insospechados de antimarxismo: El libro negro del Comunismo, Barcelona, Planeta-Espasa, 1998, en su versión castellana.
Los profesionales de la protesta antigenocida, tan prontos a blandir cantidades más emblemáticas y falsas que reales, (como las de los seis millones del Holocausto o la de los treinta mil desaparecidos), no han dicho una sola palabra a propósito de tan monstruosa constatación. Entre el 12 y 14 de junio de 2000, en Vilnus, Lituania, tuvo lugar el Primer Congreso Internacional sobre la Evaluación de los Crímenes del Comunismo (CIECC), organizado por la Fundación de Investigación de Crímenes Comunistas presidida por Vytas Miliauskas. No se ha visto ni se vera jamás allí a representante alguno de las agrupaciones defensoras de los derechos humanos, ni al juez Garzón y sus múltiples secuaces nativos y foráneos. Con lo que se constata una vez más -sin que haga falta- que los invocados derechos no son más que un recurso dialéctico de la Revolución, y que las tales agrupaciones que los invocan no han nacido sino para custodiar los intereses de la praxis marxista. Lo cual -pongámosnos de acuerdo- no sería incoherente ni lo más grave si no mediara el hecho de que los mencionados ideólogos y agitadores insisten en presentarse como pacíficos ciudadanos preocupados por cualquier atentado de lesa humanidad.

2.- Se ha olvidado, en segundo lugar que al amparo de aquella estructura ideológico-homicida, apareció en la Argentina el fenómeno del terrorismo marxista, responsable de innúmeros actos delictivos y sanguinarios, y causa eficiente de la guerra revolucionaria, a la que toda Nación así agredida está obligada a enfrentar, por lo pronto, con el concurso de sus Fuerzas Armadas. No fue un hecho aislado, ni eventual ni azaroso, ocurrido en nuestro pais; fue parte de una planificada y cruenta operación extendida sucesiva y simultáneamente por toda América y por otras regiones del mundo. La Argentina no vivió una guerra civil. Fue agredida desde las usinas internacionales del marxismo con el concurso de subversivos vernáculos. Lo menos que podían hacer las Fuerzas Armadas, y que hoy parece molestarle tanto a Bendini, era “instrumentar el aparato represivo”. Porque la represión del terrorismo marxista es una acción legítima y loable.

3- Se ha olvidado, en tercer lugar, que el susodicho terrorismo no fue sólo ni principalmente físico sino psicológico, político, económico y moral, buscando como blanco antes las almas que las armas. El término subversión –hoy olvidado- da una idea exacta, en recta semántica, de lo que aquella planificada ofensiva comunista quería conseguir y consiguió. El terrorismo resultó derrotado, pero la subversión campea victoriosa, gobierna y justifica y legítima ahora a los terroristas. Este triunfo subversivo, que está instalado en todos los ámbitos, desde el universitario hasta el eclesiástico, desde el periodístico hasta el gubernamental, fue consecuencia directa de la imperdonable ceguera e ignorancia doctrinal de las Fuerzas Armadas, a través de sus sucesivas conducciones, partícipes todas de la cosmovisión liberal, inmanentista y moderna de la política. La misma ceguera que mantienen todavía los procesistas o militaristas, dando el triste espectáculo en sus actos, en sus declaraciones, y en sus apariciones mediáticas, de una ignorancia político filosófica lamentable. Prefirieron aquellos uniformados proclamar que los argentinos eran derechos y humanos -pagando tributo a las categorías mentales del enemigo- cuando lo que correspondía era saber definirse contrarrevolucionarios. Prefirieron tener por fin la democracia antes que la patria. La paradoja es que los titulares de aquellos gobiernos militares, miopes y cómplices del error, no son enjuiciados ni castigados ni apresados, como debieran serlo, por causa de esta derrota contra la subversión, sino en razón de su victoria contra el terrorismo.

4.- Se ha olvidado, en cuarto lugar, que tanto la subversión como el terrorismo contaron con el apoyo explícito e intencional de las genéricamente llamadas agrupaciones internacionales de solidaridad. Principalmente de la célula Madres de Plaza de Mayo, cuyas integrantes –que manejan ahora hasta el funcionamiento de una “universidad”, y que han sido criminalmente promovidas, homenajeadas e instaladas en los ámbitos más altos del poder político- no dejan posibilidad alguna de duda sobre sus propósitos a favor de la lucha armada. Tampoco esto nos parece incoherente o lo más grave, sino el hecho de que se pretenda presentar a las Madres como modelos de la defensa de la vida y de la libertad. Hay que decirlo de una buena vez: Madres, Abuelas e Hijos son tres agrupaciones terroristas que gozan de impunidad, de suculentos apoyos económicos procedentes de fundaciones capitalistas, ya norteamericanas, ya europeas, amén de los subsidios estatales; bien otorgados frontalmente o bajo la cobertura de indemnizaciones. La alianza capitalismo -comunismo muestra una vez más su patibulario rostro.
Si las cosas se hubieran hecho limpiamente, si una inteligencia cristiana hubiera comandado aquellas acciones bélicas, y una voluntad auténticamente castrense las hubiera consumado, no habrían existido desaparecidos síno ajusticiados, como consecuencia de una transparente, pública y responsable acción punitiva. Es posible se dirá, que las Madres de Plaza de Mayo hubieran existido igual sin desaparecidos, pues su propósito institucional -quedó después en claro- no era recuperar a los hijos los sino apoyarlos y encubrirlos, desde la apelación a lo emocional hasta el uso de las armas. Pero sí quienes libraron la guerra justa contra la subversión se hubieran abstenido de utilizar algunos de los mismos procedimíentos perversos del adversario, su triunfo moral sobre ellos sería hoy apabullante e incuestionable.

5.-Se ha olvidado, en quinto lugar, que los soldados argentinos que combatieron en la ciudad o en los montes, bajo las formas más o menos clásicas de la guerra o las atípicas que el partisanismo impone , perdiendo por ello sus vidas o arriesgándose a perderlas, merecen la gratitud y el aplauso, el trato heroico y el reconocimiento de su valor. Ellos y sus familias vivieron múltiples peripecias y situaciones de riesgo, hasta que -muchos- cayeron en combate o quedaron gravemente mutilados. Libraron el buen combate sin ensuciar sus uniformes ni sus conductas. Sus nombres y los de las batallas en las que actuaron no pueden ser suprimidos de la memoria nacional, como vilmente viene sucediendo. A la luz de las doctrinas jurídicas internacionales -vigentes desde 1945 por el triunfo mundial de las izquierdas con el apoyo del Imperialismo Internacional del Dinero- los crímenes de lesa humanidad que esas doctrinas así caracterizan, tipifican y definen, se aplican acabadamente a los actos cometidos por el terrorismo marxista en la Argentina. Y a la luz del derecho natural y del sentido común,quien libra batalla contra tamaños agresores del género humano, ha de ser tenido por un combatiente cabal.

6- Se ha olvidado, en sexto lugar, que no toda acción represiva es inmoral, y que aún del hecho de una represión ilícita no se sigue la inocencia de quienes la hayan padecido. Ambas cosas sucedieron en nuestro país. Hubo una represión del terrorismo perfectamente legítima y encuadrable dentro de los cánones de la guerra justa. Y hubo una represión -aconsejada por los eternos asesores de imagen que continuamente proporciona el poder mundial para estas ocasiones- que violó las normas éticas, siempre vigentes, aún en tiempos de conflagración, desnaturalizando aquella contienda y enlodando a quienes la ordenaban. Mas por enorme que resulte el repudio a aquel modo torcido de reprimir el accionar terrorista, ello no convierte en inocentes a todos aquellos sobre los cuales se ejecutó, ni en torturadores a todos aquellos militares que pelearon. Sin mengua de que hayan podido resultar lesionados algunos inocentes, hubo culpables reprimidos legítimamente y culpables reprimidos ilegítimamente. Pero lo más penoso, es que hubo grandes culpables protegidos. Después, y hasta hoy, ocuparían los cargos más encumbrados del Estado. Muchos altos jefes de las FF.AA. deberían responder por esta altísima traición a la patria.

7- Se ha olvidado, en séptimo lugar, que no existió ninguna dictadura militar ni ningún genocidio. Debió existir la primera -posibilidad prevista en la vida política de una nación y en las formas gubernamentales de emergencia en tiempos de anarquía- como respuesta necesaria y oportuna a la situación extraordinaria que se vivía entonces. Contrariamente, las sucesivas cúpulas castrenses procesistas se declararon en pro de “una democracia moderna, eficiente y estable’ , y se comportaron como una variante más del Régimen: la del partido militar. Hasta que trasladaron mansamente el poder al más conocido picapleitos del sanguinario jefe erpiano. La imagen de Bignone entregando satisfecho el mando a Alfonsín, defensor de Santucho, es el símbolo más elocuente de la inexistencia de dictadura castrense alguna, y la prueba más patética de la existencia de una connivencia oprobiosa entre aquellas mencionadas cúpulas procesistas y los mandos subversivos.También prueba esta alianza castrense-subversiva, las conductas tránsfugas de Godoy, Bendini y Schiaffino.
Así como no hubo dictadura no hubo genocidio, pues mu***os por procedimientos lícitos o ilícitos, los guerrilleros abatidos no fueron perseguidos por cuestiones raciales o étnicas, sino por constituir un ejército invasor, de raigambre internacionalista, durante una contienda iniciada formalmente por ellos Todas las comparaciones que se hacen entre el Proceso y el Nacionalsocialismo, resultan ridículas, falaces, desproporcionadas y carentes de sustento. Tanto por la falsificación que comporta de los hechos argentinos c***o por la exageración de los hechos ocurridos en la Alemania del Tercer Reich. La estúpida analogía no es más que propaganda comunista para consumo de ignorantes y de mendaces.

8.- Se ha olvidado, en octavo lugar, que no hubo un terrorismo de Estado sino una cobardía de Estado; del Estado Liberal concretamente, incapaz de hacerse responsable -con nombres y apellidos al pie de las sentencias- de las sanciones penales públicas más drásticas, perfectamente aplicables en tiempos de guerra contra un invasor externo con apoyos nativos. Pero más allá de esta cobardía repudiable, no puede establecerse ninguna simetría entre el Estado agredido que justamente se defiende y preserva, y la acción disociadora de las células guerrilleras, que pretendían constituirse en un Estado dentro del Estado. Hubo acciones represivas del Estado Argentino perfectamente plausibles, como la intervención militar en Tucumán con el Operativo Independencia. Y otras medrosas e indignas, según las cuales, la clandestinidad y la “ofensiva por izquierda” eran preferibles a la reacción diestra y nítida.

9.- Se ha olvidado, en noveno lugar, que no existieron campos de concentración ni holocaustos de ninguna especie. En todo caso, tan mal pudieron pasarla los guerrilleros detenidos como los secuestrados en las cárceles del pueblo. Los casos de Larrabure e Ibarzábal seguirán siendo terriblemente paradigmáticos al respecto. La tortura es un procedimiento inmoral, aunque quepan algunas distinciones casuísticas sobre la aplicación de los castigos fisicos. Mas no existe un determinismo que convierte a todo militar en un torturador, sino una naturaleza humana caída que puede degradar al hombre, cualquiera sea el bando al que pertenezca. La dialéctica que hace del militar un torturador y un secuestrador de criaturas y del guerrillero una víctima mansa e indefensa, no resiste la menor confrontación con la realidad y es parte constitutiva de una nueva y grosera leyenda negra. Pero también debe decirse que no toda medida de contención física de un delincuente es tortura, ni lo es todo interrogatorio de un culpable, y que resulta una hipocresía inadmisible escandalizarse por la falta de un trato humano después de habérselo negado a otros.

10.- Se ha olvidado, en décimo lugar que no eran alegres utopías las que movilizaban a los cuadros guerrilleros sino un odio visible sostenido en una ideología intrínsecamente perversa. No eran tampoco desprotegidos y desguarnecidos corderos, a merced de una jauría desenfrenada de soldados, sino tropas friamente adiestradas y entrenadas para matar y morir. Ninguna inocencia los caracterizaba. Ningún atenuante los alcanza. Secuestraron y maltrataron a sus víctimas horrorosamente; extorsionaron y se desempeñaron como victimarios de su propio pueblo; practicaron el sadismo entre sus mismos compañeros de lucha; tuvieran sus centros clandestinos de detención; arrojaron a muchos jóvenes y hasta adolescentes al combate, utilizando después sus muertes como propaganda partidaria y como argumentos sentimentales contra la represión. Y no se privaron de escudarse en sus propios hijos para propiciar sus fugas o para cubrirse en las refriegas, dejándolos abandonados en no pocas ocasiones. Esos hijos por los que hoy se reclama fueron, en algunos casos, abandonados por sus mismos padres, después de haberlos usado como coartada, tal como surge con toda claridad de muchas de las actuaciones judiciales respectivas. No todo hijo de desaparecido fue arrancado de sus padres, adulterado en su identidad y entregado en tenencia a una familia sustituta. Muchos fueron abandonados por la pareja de guerrilleros que eventualmente los tenía consigo o que los había engendrado. Y fueron recogidos, adoptados y criados con las mejores intenciones por abnegados ciudadanos o por solícitas familias castrenses.
Queden señalados esquemáticamente estos olvidos. No son los únicos sino que conviene recordar en los duros momentos actuales. Queden señalados, porque recordar es un deber, y olvidar es una culpa. Queden señalados, porque sin la memoria intacta y alerta no se puede marchar al combate. Y el combate aún no ha terminado.

𝑪Í𝑹𝑪𝑼𝑳𝑶 𝑵𝑨𝑪𝑰𝑶𝑵𝑨𝑳𝑰𝑺𝑻𝑨 𝑫𝑬 𝑺𝑨𝑵𝑻𝑰𝑨𝑮𝑶 𝑫𝑬𝑳 𝑬𝑺𝑻𝑬𝑹𝑶𝑪𝑶𝑴𝑼𝑵𝑰𝑪𝑨𝑫𝑶 𝑫𝑬 𝑷𝑹𝑬𝑵𝑺𝑨:𝑬𝒍 𝒅𝒊𝒔𝒄𝒖𝒓𝒔𝒐 𝒅𝒆 𝑴𝒊𝒍𝒆𝒊 𝒆𝒏 𝒀𝒆𝒔𝒉𝒊𝒗𝒂: 𝒓𝒂𝒛ó𝒏 𝒑𝒐𝒍í𝒕𝒊𝒄𝒂, 𝒋𝒖𝒔𝒕𝒊𝒄𝒊...
20/03/2026

𝑪Í𝑹𝑪𝑼𝑳𝑶 𝑵𝑨𝑪𝑰𝑶𝑵𝑨𝑳𝑰𝑺𝑻𝑨 𝑫𝑬 𝑺𝑨𝑵𝑻𝑰𝑨𝑮𝑶 𝑫𝑬𝑳 𝑬𝑺𝑻𝑬𝑹𝑶
𝑪𝑶𝑴𝑼𝑵𝑰𝑪𝑨𝑫𝑶 𝑫𝑬 𝑷𝑹𝑬𝑵𝑺𝑨:

𝑬𝒍 𝒅𝒊𝒔𝒄𝒖𝒓𝒔𝒐 𝒅𝒆 𝑴𝒊𝒍𝒆𝒊 𝒆𝒏 𝒀𝒆𝒔𝒉𝒊𝒗𝒂: 𝒓𝒂𝒛ó𝒏 𝒑𝒐𝒍í𝒕𝒊𝒄𝒂, 𝒋𝒖𝒔𝒕𝒊𝒄𝒊𝒂 𝒚 𝒔𝒖𝒔 𝒄𝒐𝒏𝒕𝒓𝒂𝒅𝒊𝒄𝒄𝒊𝒐𝒏𝒆𝒔 𝒇𝒊𝒍𝒐𝒔ó𝒇𝒊𝒄𝒂𝒔
𝑼𝒏 𝒂𝒏á𝒍𝒊𝒔𝒊𝒔 𝒅𝒆 𝒍𝒐𝒔 𝒇𝒖𝒏𝒅𝒂𝒎𝒆𝒏𝒕𝒐𝒔 𝒇𝒊𝒍𝒐𝒔ó𝒇𝒊𝒄𝒐𝒔 𝒅𝒆𝒍 𝒅𝒊𝒔𝒄𝒖𝒓𝒔𝒐 𝒑𝒓𝒆𝒔𝒊𝒅𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂𝒍 𝒅𝒆𝒍 10 𝒅𝒆 𝒎𝒂𝒓𝒛𝒐 𝒅𝒆 2026 𝒂𝒏𝒕𝒆 𝒍𝒂 𝑼𝒏𝒊𝒗𝒆𝒓𝒔𝒊𝒅𝒂𝒅 𝒀𝒆𝒔𝒉𝒊𝒗𝒂 𝒅𝒆 𝑵𝒖𝒆𝒗𝒂 𝒀𝒐𝒓𝒌, 𝒂 𝒍𝒂 𝒍𝒖𝒛 𝒅𝒆𝒍 𝒃𝒊𝒆𝒏 𝒄𝒐𝒎ú𝒏 𝒚 𝒍𝒂 𝒓𝒂𝒛ó𝒏 𝒑𝒐𝒍í𝒕𝒊𝒄𝒂 𝒄𝒍á𝒔𝒊𝒄𝒂.

La rectitud del gobierno exige prudencia en la dirección y justicia en la ejecución: la primera corresponde al gobernante; la segunda, al gobernado. De ahí que sea deber del buen súbdito analizar la racionalidad de los mandatos de quien gobierna, en cuanto deben expresar ordenación al bien común. Con ese espíritu abordamos el discurso pronunciado por el presidente Javier Milei el pasado 10 de marzo en la Universidad Yeshiva de Nueva York, donde dejó una serie de afirmaciones que invitan a una reflexión filosófica y política detenida.
El discurso mezcla tres tradiciones incompatibles: el liberalismo radical de la Escuela Austríaca, la retórica civilizacional de Occidente y una crítica moral al utilitarismo. Estas corrientes parten de fundamentos filosóficos distintos y, en varios puntos, contradictorios. A continuación, analizamos cinco ejes centrales.
• Política exterior y nociones de enemigo
• Fundamento moral del orden económico (capitalismo)
• Naturaleza del impuesto
• Apelación a los valores de Occidente
• Declaración de sionismo, que otorga un nuevo significado a todo lo anterior
I. Política exterior y la cuestión del enemigo
En su discurso, el presidente ratificó su alianza incondicional con Washington y Tel Aviv en momentos de extrema tensión global por la guerra en Medio Oriente, y calificó a Irán como enemigo de la Argentina. Dijo textualmente: “tengo una alianza estratégica con Estados Unidos e Israel” al tiempo que definió a Irán como un “enemigo” y remató “vamos a ganar” refiriéndose a la guerra.
El problema central es si una nación puede definir sus enemigos en función de alianzas o si debe hacerlo en función de su propio bien común.
Nosotros creemos que la política exterior debe ordenarse al bien común de la nación. En efecto, las alianzas son medios prudenciales, no principios absolutos. Una nación soberana no adopta enemigos por adhesión ideológica ni por alineamiento automático con potencias extranjeras, sino por la defensa concreta de su propio bien común. Al decir que una alianza es "incondicional", el gobernante afirma que, incluso si esa alianza perjudica el bien común de su propia nación en el futuro, la mantendrá. Esto constituye una abdicación de su responsabilidad moral. Ningún contrato humano puede estar por encima del deber natural del príncipe hacia su pueblo.
La cuestión se agudiza cuando interviene la identificación presidencial con el sionismo. El presidente se definió como "el presidente más sionista del mundo". La frase introduce una cuestión política profunda: ¿puede un jefe de Estado identificarse ideológicamente con el proyecto nacional de otro pueblo sin diluir el principio fundamental de toda política, que es la primacía del bien común propio? Toda nación puede tener alianzas estratégicas, eso pertenece al orden de la prudencia. Pero asumir la causa ideológica de otro Estado como propia es diferente: cuando eso ocurre, el Estado deja de ser un actor soberano para convertirse en un satélite.
Una analogía ilustra el punto: un capitán de barco que jura "alianza incondicional" a otro barco, incluso si este decide navegar hacia una tormenta o un arrecife, no es un capitán fiel; es un capitán suicida. La lealtad del gobernante es para con la nave que comanda, no para con los compañeros de ruta.
II. "El capitalismo es el único sistema justo” En esta ocasión, el presidente Milei afirmó: “Nosotros defendemos el sistema capitalista de libre empresa porque es esencialmente un sistema justo”. Sin embargo, no hace más que repetir lo que anteriormente había manifestado en el Foro Económico de Davos de enero pasado, oportunidad en la cual se había expresado en estos términos absolutos al decir que “el capitalismo de libre empresa es el único sistema justo”.
Pero conviene precisar que no dice que el capitalismo sea "un" sistema justo, sino que es "el único" sistema justo. De igual manera cuando lo entiende como “esencialmente” justo. La diferencia no es retórica: es filosófica.
Cabe aquí una pregunta: ¿cuál es la noción de justicia que maneja el presidente para arribar a tal definición? Si en el mismo discurso critica las concepciones utilitaristas, y si entendemos al capitalismo como la exacerbación del lucro y la ganancia por sobre el capital y el trabajo —que es por esencia una idea utilitarista de la economía—, entonces no se comprende la disociación de nociones que realiza Milei.
Hay aquí un problema filosófico serio: confundir un orden económico con el criterio de justicia. El capitalismo individualista, como el materialismo comunista, son hijos de la insubordinación de la economía, donde el valor económico actúa como si no fuera instrumental sino valioso en sí mismo, invirtiendo el orden natural al considerar lo social como condicionado a lo económico, cuando en realidad es al revés, pues es de la esencia de la economía el ser social.
El mercado no puede jamás definir la justicia, porque es un ámbito cualitativamente diferente. La justicia se define por el orden moral y el bien común. El capitalismo puede ser compatible con la justicia, pero no es por esencia un sistema justo; depende de las virtudes morales, del orden jurídico y de su subordinación al bien común. Es, simplemente, un medio.
Por ello es que de ninguna manera puede considerarse en un orden recto de la economía, apegada al bien común y al orden natural, que el capitalismo de libre empresa sea “esencialmente” justo, ni mucho menos “el único” sistema justo.
III. "Los impuestos son un robo"
La premisa del liberalismo de cuño austríaco es el individualismo metodológico: la sociedad no existe; solo existen individuos que interactúan por interés propio. Esto es un grave error. Aristóteles enseña que el hombre es un "animal político" porque, a diferencia de las bestias o los dioses, no puede alcanzar su perfección en soledad. El hombre nace en una familia y vive en una ciudad; desde el primer momento está inmerso en una red de sociedades y vínculos. Además, no nos unimos a otros por un contrato ni por cálculo de beneficios —como sugiere el liberalismo—, sino porque nuestra propia naturaleza lo exige para sobrevivir y, sobre todo, para vivir bien.
Si la sociedad es un cuerpo orgánico y no una simple suma de individuos, el Estado no es un agresor externo sino el principio de coordinación de ese cuerpo. Bajo esta luz, el impuesto no es un "robo", sino la parte proporcional que el miembro debe aportar para el sostenimiento de las funciones que aseguran el Bien Común. El Bien Común no es la suma de bienes privados —como supone el liberalismo—, sino un bien que es común a todos y a cada uno, y que solo se puede alcanzar y disfrutar en comunidad: la paz, la justicia, la seguridad.
El error antropológico del discurso libertario reside en suponer que el hombre es un ser previo y exterior a la sociedad. Al calificar el impuesto como robo, se ignora que la propiedad privada, aunque es un derecho natural, no es absoluta, sino que tiene una función social. El problema moral no es el impuesto en sí, sino el impuesto injusto, desproporcionado o confiscatorio.
IV. "Volver a los valores de Occidente"
El apelativo exige definir qué es Occidente. Pueden distinguirse al menos dos sentidos: el Occidente que nace con la Ilustración, se consolida con la Revolución Industrial y se fundamenta en el individualismo, la libertad negativa y el mercado como único mecanismo de coordinación social; y el Occidente Clásico y Cristiano, síntesis de la filosofía griega, el derecho romano y la Revelación, que entiende que la libertad no es "hacer lo que uno quiere" sino la facultad de elegir el bien.
El discurso de Milei marca una profunda contradicción: invoca la estética y la retórica de la "civilización occidental" —tradicionalmente asociada a la Cristiandad—, pero su contenido es el liberalismo radical, que históricamente fue el disolvente de los vínculos orgánicos y religiosos de esa misma civilización. Los valores que él enumera —individualismo radical, propiedad privada como valor supremo, mercado como orden moral, meritocracia económica— no son los valores de Occidente en sentido estricto, sino los valores de la Modernidad secularizada.
La tradición clásica pondría por encima la justicia, la piedad, la fortaleza y la subordinación de la economía a la ética y a la política. El verdadero desvío de Occidente no fue el colectivismo del siglo XX, sino la Revolución Liberal del XVIII, que rompió la unidad de la Cristiandad, entronizó al individuo y desplazó a Dios del centro de la vida pública. "Volver a los valores de Occidente" para Milei no es volver a Santo Tomás o a la Ciudad de Dios, sino volver a la Manchester del siglo XIX o a la Viena de Mises. Es, en definitiva, la defensa de la "libertad del individuo" frente a la "tradición de la persona".
V. La declaración de sionismo y el cortocircuito ideológico
El sionismo moderno surge en el siglo XIX con figuras como Theodor Herzl: es un movimiento nacionalista moderno, nacido en el contexto del nacionalismo europeo, que buscaba no una teocracia sino un "Estado para los judíos" (Der Judenstaat) basado en el modelo de los estados-nación. Es la afirmación de un derecho colectivo —el del pueblo judío a una nación— que se realiza a través de un Estado.
Aquí es donde la coherencia interna del discurso entra en crisis. El anarcocapitalismo de cuño rothbardiano sostiene que el Estado es una organización criminal que viola la propiedad privada, y que no existen derechos colectivos sino solo individuales. Para un anarcocapitalista puro, el Estado de Israel debería ser tan "criminal" como cualquier otro. Sin embargo, Milei lo abraza incondicionalmente. Esta contradicción solo se resuelve mediante un giro ideológico: dejar de ver a Israel como un "Estado" y pasar a verlo como un "baluarte de la libertad".
Podría plantearse que el sionismo de Milei funciona como el ancla de identidad que su liberalismo atomista no puede proveer: mientras su economía dice que "no hay sociedad, solo individuos", su política internacional busca refugio en una identidad colectiva y milenaria. Tampoco puede pasarse por alto que el Estado de Israel tiene una estructura socialdemócrata con fuerte intervención y gasto militar —justamente lo que Milei condena en la Argentina—, lo que refuerza la aplicación selectiva de los principios metafísicos.
Esta mezcla es filosóficamente problemática por tres razones. Primera, confunde el orden de la fe con el orden de la política: el gobernante debe actuar según la razón natural dirigida al bien común de su propio pueblo. Segunda, olvida el bien común propio: si la alianza incondicional con un proyecto nacional ajeno obliga a la Argentina a adoptar enemigos que no amenazan su bien común, el gobernante peca contra la justicia distributiva hacia sus ciudadanos. Tercera, ambas ideologías —sionismo y liberalismo— son hijas de la modernidad: el sionismo busca la salvación a través de un Estado nacional; el liberalismo, a través del mercado; ambas ignoran la subordinación del orden temporal al espiritual.
Conclusión
El discurso presidencial en Yeshiva revela una arquitectura filosófica internamente contradictoria: el individualismo metodológico niega la sociabilidad natural del hombre, pero su política internacional busca refugio en una identidad colectiva; condena al Estado como ladrón en casa, pero exalta la soberanía y la fuerza de un Estado extranjero; apela a Occidente con retórica cristiana, pero propone una antropología que niega los pilares sobre los cuales se construyó la verdadera catedral de la civilización occidental. La prudencia política exige que el gobernante ordene cada decisión —alianzas, sistema económico, fiscalidad, identidad civilizacional— al bien común concreto de la nación que gobierna. Ese es el criterio que, en definitiva, mide la rectitud de todo gobierno.

19 de marzo de 2026
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