02/06/2026
Del campo a la mesa: la cadena frutihortícola del Sistema de Riego del Río Dulce, orgullo santiagueño
Durante el año 2025 y principios del 2026 se desarrollaron varios análisis, con la idea de visibilizar y promover las producciones de la cadena fruti-hortícola del Sistema de Riego del Río Dulce. Poniendo foco en los cultivos estratégicos como cebolla, zanahoria, melón y zapallo kabutia. El trabajo integró información proveniente de: encuestas a productores, análisis de precios, volúmenes comercializados, ingresos de producciones al Mercado Central de Buenos Aires (MCBA), estacionalidad productiva, costos orientativos y oportunidades de agregado de valor.
Los resultados muestran que la zona posee una base productiva relevante, con productores que sostienen cultivos de importancia comercial, aunque enfrentan desafíos estructurales asociados a la comercialización, la distancia a los grandes mercados, la variabilidad de precios, la falta de diferenciación territorial y la limitada industrialización local.
A diferencia de otras provincias, en Santiago del Estero la campaña de cebolla como zanahoria (y de otros cultivos), inician en la temporada otoño-invierno; es decir, entre los meses de marzo a mayo se realiza la etapa de siembra, se destacan a estos cultivos ya que se los considera como unos de los más importantes económicamente y como en superficie.
En cuanto a cebolla tipo valencianita, según las encuestas la mas usada en la zona es la calabresa, con identidad regional, con una ventana comercial estratégica entre agosto y noviembre. Desde esta provincia el producto se vende en bolsas de 16-18 y 20 kilos clasificada. Es una producción que destina superficies de escalas pequeñas en su mayoria; de esquema familiar y atomizado; como bien lo indican Suárez e Infante, (2022).
Para este año 2026, se espera una superficie no mayor a 2800 hectáreas dadas las precipitaciones que la zona núcleo de producción ha recibido. Igualmente habrá que esperar la época de cosecha para estimar la superficie completamente.
La zanahoria; En este cultivo predominan materiales como la criolla o nantesa mejorada, dependiendo además de los pedidos anticipados de los compradores. Además, presenta potencial para fortalecer la oferta fresca y avanzar aun mas en procesos de clasificación, empaque y transformación, revisando el recurso del agua. Esta producción destina superficies medianas (21- 50 has.). La cosecha inicia a fines de junio, extendiéndose hasta septiembre de cada año. La especialización que tienen los productores de zanahoria pasa por utilizar lavaderos y entregar bolsas listas para super e hipermercados de todo el país. En los últimos años ya se entrega zanahoria en cajas de cartón de color blanco con marca especifica. Se comercializa con pesos de 1-2- 10 y 20 kilos. Para esta campaña se espera también la disminución de la superficie sembrada.
Por otro lado, los cultivos de melón como zapallo realizan su etapa de siembra entre los meses de Julio a diciembre.
El melón, (tipo rocío de miel) y amarillo, representa una alternativa de alto valor económico. De acuerdo con el destino comercial se definen los híbridos plantados con tecnología de alto impacto y rendimiento (uso de plantines, mulching y riego por goteo, con alta inversión), como así también variedades que ingresan al mercado en forma continuada y son más rústicos y resistentes al transporte. Las mismas se trabajan en forma convencional. Ingresan al mercado entre fines de octubre hasta mediados de febrero.
Por último, el zapallo kabutia se destaca por su rusticidad, conservación y posibilidades comerciales en mercados mayoristas. Es un cultivo más económico en todas sus etapas, y últimamente ha aumentado su consumo.
Principales conclusiones
La zona de riego del Río Dulce cuenta con condiciones agro-productivas y saberes locales suficientes para consolidar una cadena frutihortícola competitiva.
La comercialización continúa siendo uno de los puntos críticos: muchos productores venden en origen, con baja capacidad de negociación especialmente por el volumen ofrecido y escasa captura del valor final. Sin embargo, el Clúster Frutihortícola Santiagueño aparece como una estrategia organizativa clave para integrar productores, instituciones, mercados, tecnología, financiamiento y comunicación. En este tiempo de cambios ambientales, el análisis de las probabilidades de la zona en el Sistema de Riego del Rio Dulce para esta cadena es muy importante de tal manera de continuar trabajando en este sector, buscando la opción de que los productores sigan produciendo en otras condiciones con mejoras continuas.
La distancia a los mercados concentradores, especialmente al Mercado Central de Buenos Aires, impacta sobre los costos logísticos y reduce los márgenes del productor. Igualmente, Santiago manda varias frutas y hortalizas a muchas provincias del NOA y NEA.
Existe una oportunidad clara para avanzar en agregado de valor, mediante lavado, clasificación, empaque, trazabilidad, procesamiento, identidad territorial y estrategias de diferenciación (introducción de minifábricas de pastas, sopas, deshidratados, snacks; entre otros).
El análisis de precios y volúmenes permitió demostrar que no alcanza con producir más: es necesario producir con calidad, planificar la oferta y mejorar la inserción comercial.
Por último, estos reportes han sido publicados como materiales de comunicación masiva, informes técnicos y propuestas vinculadas al Clúster Frutihortícola Santiagueño (Jornada Internacional de Fertirriego en Colonia El Simbolar) en la Revista Frutihortícola impulsada por el equipo de profesionales del INTA de Santiago del Estero, como así también desde la Subsecretaría de Economías Regionales y de Pequeños y Medianos Productores de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.
Mg. Ing. Eve Luz Yñiguez - Grupo Producción Vegetal INTA Santiago del Estero
Lic. Daniela Navarro Brandan - Subsecretaría de Economías Regionales y de Pequeños y Medianos Productores - Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca