17/11/2015
Volante de La Nunca Menos Jujuy:
Patria o Macri, Scioli Presidente
Durante toda la historia Argentina dos proyectos de país estuvieron en constante disputa: la patria y la antipatria. En el balotaje del 22 de noviembre próximo ambos proyectos se volverán a ver las caras: revanchismo neoliberal y vendepatria que encarna Mauricio Macri, o un proyecto político independiente, de transformación, estabilidad, productivo y patriótico que encabeza Daniel Scioli.
En Argentina desde 1810 dos proyectos políticos antagónicos e incompatibles están en disputa: La semicolonia, con las mayorías progresivamente infelices y ultrajadas; frente a un proyecto nacional popular y latinoamericano, con un pabellón que buscó resguardar a todos sin excepciones, dispuesto siempre a generar constante bienestar y realización colectivas, fiel en su geografía a la concepción de patria que diseñaron nuestros libertadores.
Luego de las gestas independentistasde América Latina en el siglo XIX, las victorias militares sobre la corona española no se lograron materializar en unidad gracias a las diferentes oligarquías del continente y los intereses británicos que operaban en la región, dando inició a un complejo proceso de nacimiento de Estados-Nación.
En nuestra patria en el siglo XIX, las contradicciones entre el proyecto de patria y antipatria se manifestaron en las dos visiones de proyectos políticos que se conoció como Unitarios y Federales. Los primeros a través de los puertos, dominados por las burguesías comerciales se adueñaron de la revolución y establecieron sólidos lazos con Inglaterra. De allí que su proyecto político sea netamente antinacional, probritánico y antipopular, basado en un liberalismo económico que aniquiló las producciones del interior, lanzando a la desocupación a miles de hombres y generando la resistencia popular que en las Provincias Unidas que fue respondido con las montoneras federales, quienes levantaron la bandera de la unidad latinoamericana y la formación de Estados sobre los límites de los viejos virreinatos para luego confederarlos, propugnando un desarrollo económico autónomo, con participación popular, con fuerte mercado interno y según las necesidades propias.
En el siglo XX, esas contradicciones se mantuvieron hasta 1945 cuando Juan Domingo Perón llegó a la presidencia y dando forma a un proyecto político federal, de mayorías (hasta el momento relegadas) y profundamente plebeyo dieron pie a la Justicia Social, la Independencia Económica y la Soberanía Política.
Frente a los derechos conquistados por los argentinos, la antipatria mostró, una vez más, su lado más perverso con las mayorías populares y desde 1955 hasta 2003, impuso a fuego y sangre un proyecto antinacional, de dependencia económica con Estados Unidos y las grandes potencias del mundo, que benefició únicamente a la oligarquía concentrada de esta nación.
En esa batalla constante entre la patria y la antipatria las venideras décadas fueron escenarios de serias disputas de poder, en las que el campo popular tomaba la delantera en los terrenos políticos, ideológicos y culturales.
Frente al serio riesgo de perder todo lo “cosechado”, la oligarquía, los terratenientes, las empresas, la embajada de Estados Unidos y los militares antipatrióticos, impusieron el 24 de marzo de 1976 el golpe de Estado que no sólo dejo 30.000 desaparecidos, robo de bebes, millones de exiliados, sino que sentó las bases para destruir las bases sociales, económicas y culturales de los argentinos, abriéndose al capital trasnacional y a los mercados.
De esa forma las potencias mundiales, los grandes centros de poder global y las entidades financieras internacionales (Banco Mundial, FMI, etc) con la complicidad del cipayismo local instauraron un modelo de hambre, exclusión, deindustrialización y de dependencia de los mercados, lo que favoreció a las grandes potencias económicas y dejó a nuestro país en la más absoluta pobreza, conocido como Neoliberalismo.
Con la llegada de Néstor Kirchner a la Casa Rosada el 25 de mayo de 2003, se transformó el país retomando las conquistas arrebatadas o robadas por las fuerzas de la antipatria desde 1810. Ese proceso se profundizó y fortaleció con las dos presidencias de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Hoy la patria se encuentra en peligro, por eso el 22 de noviembre llamamos a votar a Daniel Scioli que va seguir este modelo de país independiente y en favor de los que menos tienen. Hoy podemos g***r en parte de una democracia más justa, donde una de las herramientas fundamental es poder elegir a nuestros representes para continuar con las transformaciones y corregir los errores.
Atendiendo a esta voluntad popular y otras herramientas que se logró en esta última década en relación con la profundización de derechos adquiridos, podemos afirmar que nuestro progreso en la consolidación de la democracia trajo como consecuencia un avance a nivel social e independencia como país, un proyecto de patria.
Ayer,los grupos concentrados, las multinacionales, el patrón Costa, el cipayismo, la oligarquía y Estados Unidos e Inglaterra se representan en Mauricio Macri. Mientras que los libertadores, las montoneras federales, los trabajadores, campesinos, pueblos originarios, el peronismo, las madres, las abuelas, los HIJOS son Scioli y la patria.
La Nunca Menos Jujuy