11/06/2017
Formo parte de una generación diezmada, castigada con dolorosas ausencias, me sumé a las luchas políticas con valores y convicciones a las que no pienso dejar en la puerta de entrada de la Casa Rosada. No creo en el axioma de que cuando se gobierna se cambia convicción por pragmatismo, eso constituye en verdad un ejercicio de hipocresía y cinismo. Soñé toda mi vida que este país se podía cambiar para bien, llegamos sin rencores pero con memoria, memoria no sólo de los errores y horrores del otro, sino también en memoria sobre nuestras propias equivocaciones. Memoria sin rencor es aprendizaje político, balance histórico y desafío actual de gestión. Con la ayuda de Dios seguramente se podrá iniciar un nuevo tiempo que nos encuentre codo a codo en la lucha por lograr el progreso y la inclusión social poniendole una bisagra a la história. Con mis verdades relativas, en las que creo profundamente pero que se, se deben integrar profundamente con las de ustedes para producir frutos genuinos, espero la ayuda de vuestro aporte.No he pedido ni solicitare cheques en blanco, vengo en cambio a proponerles un sueño: Reconstruir nuestra propia identidad como pueblo y como nación.
Vengo a proponerles un sueño que es la construcción de la verdad y la justicia
Vengo a proponerles un sueño que es el de volver a tener una Argentina con todos y para todos.
Les vengo a proponer que recordemos los sueños de nuestros patriotas fundadores, y de nuestros abuelos inmigrantes y de pioneros.