19/05/2026
Duele ver la realidad que viven miles de niños en Tucumán.
Mientras muchos políticos discuten poder, cargos y millones que van y vienen, hay chicos que crecen entre necesidades, tristeza, padres adictos y abandono.
La pobreza infantil ya no es una estadística: tiene rostro, tiene nombre y tiene lágrimas.
Y lo más triste es que quienes gobiernan miran para otro lado. Porque los niños no votan, no hacen campaña y no les generan beneficios políticos.
Tucumán tiene uno de los niveles de pobreza infantil más altos del norte argentino, y aun así parece no ser prioridad para nadie.
Por eso, desde Unión Liberal decidimos hacer algo, aunque sea pequeño, pero con el corazón. El domingo pasado realizamos una jornada recreativa para que muchos chicos pudieran sonreír, jugar y sentirse importantes por unas horas.
Porque un niño feliz vale más que cualquier discurso político.
Y porque ellos no son el futuro solamente: son el presente que hoy están abandonando.