18/06/2023
"Comer es alimentarse, juntarse, compartir momentos y relatos, estar con otros y charlar”.
La alimentación no sólo tiene que ver con el acto de comer sino también involucra diversos comportamientos y emociones que se viven y se adquieren progresivamente dentro de la familia a partir de la relación con nuestros padres en los primeros años de vida.
“Diversas culturas se reunieron alrededor del fuego, adultos y niños, ancianos y jóvenes, para compartir el calor, la comida, los relatos y las enseñanzas, los cantos y los bailes… Al poder transportar y mantener el fuego adentro de sus viviendas se creó el hogar, lugar de protección y refugio… Hoy… aun persiste en todos la sensación de bienestar al compartir un mate, una comida, una conversación.”
Para muchas familias, uno de los pocos momentos para estar juntos y compartir tiempo de calidad es la hora de la comida.
Cada vez que comes con tu familia creas vínculos más cercanos y construyes memorias en común.
A través de la convivencia familiar transmites tus valores a los niños, construyes su sentido de identidad y fortaleces su autoestima. Al comer juntos los niños se sienten acompañados, experimentan la posibilidad de dar y recibir afecto y se sienten valiosos para los demás. De hecho los niños que comen con su familia sienten más apoyo de sus padres, confían en ellos y se sienten seguros.
Las comidas son una de las primeras formas para comunicarse con otros y compartir, las comidas familiares brindan una de las mejores oportunidades para conversar con tus hijos y desarrollar sus habilidades sociales, pues aprenden a escuchar, tomar turnos y dar opiniones.
Durante estos momentos los niños también aprenden cómo comportarse a través de tu ejemplo, adquiriendo hábitos básicos de alimentación. Además, durante las conversaciones favoreces el desarrollo del lenguaje de las niñas y los niños y aumentas su vocabulario.
También se ha visto que los niños que comen junto a su familia en un ambiente armónico al menos cuatro veces por semana comen de manera más saludable cuando crecen o cuando están solos, presentan menos riesgo de padecer obesidad o desordenes alimenticios, tienen mejor salud emocional, menos probabilidades de involucrarse en comportamientos riesgosos como el uso de sustancias o comportamientos agresivos, mayor tolerancia, cuentan con más habilidades para enfrentar los problemas y muestran mejor desempeño escolar y motivación por aprender.
Disfruten cuando compartas una comida con tu familia, es algo que los cocineros que trabajamos no tenemos muchas posibilidades de la habitualidad y placer que es compartir un alimento con nuestros seres queridos.
Martín Holownia Cocinero Profesional