05/08/2020
TIEMPOS DE RE ESTRUCTURACIÓN
Ayer Argentina llegó a un acuerdo con los tres principales grupos tenedores de bonos de Deuda Externa emitida bajo legislación extranjera. De esta forma, la gestión de Alberto Fernández logra un principio de acuerdo para evitar el default, y comenzar un nuevo ciclo de desendeudamiento, manteniendo vínculo con los organismos internacionales de crédito.
Las relaciones de fuerza a nivel global y en América Latina en particular, obligan a reconocer que las posibilidades de lograr acuerdos que impliquen menores costos para el país, hubieran sido poco probables, y que la racionalidad del gobierno tiene puntos de apoyo con el momento histórico.
Ahora bien, el acuerdo alcanzado es muy costoso para el país. La situación va a ser muy difícil para gran parte de la población en los próximos años. Al aumento de la pobreza provocada por el macrismo, se sumó la crisis provocada por la pandemia, y ahora se agrega el peso de afrontar vencimientos de una deuda que fue utilizada, en un altísimo porcentaje, para aumentar las fortunas de una minoría millonaria que nunca paga la cuenta.
Aprendimos de la historia contemporánea que las mayorías hacemos esfuerzos enormes para pagar deudas que no se usan en beneficio del conjunto, ni para el desarrollo de resortes estratégicos de la economía nacional o regional. Otra vez en los próximos años, grandes cantidades de dinero fruto del esfuerzo de quienes en concreto movemos al mundo, van a ser destinadas a engrosar las arcas de entidades que son parte del 1% más rico, aumentando su poder y su patrimonio.
Ese esfuerzo tiene que ser proporcional y progresivo, deben aportar más quienes más patrimonio y riqueza han acumulado: el pago de la deuda tiene que ir acompañado necesariamente de una reforma fiscal más progresiva que la actual, en donde efectivamente aporten más, los que más tienen.
Por otro lado, no hay margen para otro Vicentín, ni para empresas acostumbradas a cometer ilícitos económicos, mientras las amplias mayorías duplicamos esfuerzos para contribuir al desendeudamiento. No vamos a hacer esfuerzos para bancar los privilegios y las avivadas de los sectores dominantes.
Si los años próximos van a ser de vacas flacas, que al menos sean dignos. Resulta más que nunca necesario un impuesto a las grandes fortunas, recortar o quitar el IVA de la canasta familiar, y un Programa de Reconstrucción Nacional que garantice Tierra, Techo, Trabajo y Ni Una Menos para todas las familias que habitamos y construimos la Argentina a diario.