08/12/2025
HOY NUESTRA PLAZA SE LLENÓ DE INCLUSION!!!
Nicolas Castro, Flamante Prof. de Teatro de la FFHyA de la UNSJ, izó la Bandera en honor y agradecimiento a la Inmaculada Concepción de María.
Gracias a Nico y a su papá Wilson por acompañarnos!!!
CARTA DE UN PADRE AGRADECIDO:
Nuestro camino con Nicolás comenzó hace muchos años, en el 2004, cuando la vida nos puso frente a una prueba inmensa. Desde entonces, transitamos un largo proceso de recuperación, aprendizaje y reconstrucción, lleno de desafíos, esfuerzos y también de pequeñas y grandes conquistas que nunca hubiéramos imaginado posibles.
Este recorrido no hubiera sido posible sin la ayuda de muchísimas personas e instituciones que nos sostuvieron, nos acompañaron y confiaron cuando muchas veces las fuerzas parecían agotarse.
Queremos agradecer profundamente a quienes estuvieron presentes en cada etapa: a los profesionales que acompañaron con compromiso y humanidad; al apoyo recibido desde distintos ámbitos; a las obras sociales; a las instituciones terapéuticas que marcaron avances fundamentales; a las DAI, ángeles cotidianos de una entrega silenciosa; a los kinesiólogos, en especial a Luis, quien fue clave en sus primeros pasos; a su familia —abuelos, tíos, tías, primos—; a las amigas y amigos que nos dieron tanto sin pedir nada a cambio.
Nuestro agradecimiento también a todas las comunidades educativas que abrieron sus puertas y su corazón: los colegios San José y San Francisco, la Escuela de Oficios Obreros del Porvenir, y cada persona que hizo posible que Nicolás encontrara un lugar de pertenencia y crecimiento. A la UNSJ, especialmente a las autoridades y al equipo docente de la FFHAyA, y de manera muy especial a Susana Laje y Sonia Parisí, quienes nunca dudaron del potencial de Nicolás. Gracias también a Karen Muñizaga, que desde un lugar silencioso pero fundamental hizo posible el último tramo de este proceso.
A todas y todos, gracias infinitas por habernos abrazado y contenido.
Pero este camino no termina aquí. Continúa. Y hoy, Carlos y Eduardo, ustedes tuvieron un gesto maravilloso, inesperado, sencillo y genuino. En esa aparente soledad de una placita, me sentí profundamente acompañado por quienes hicieron posible este sueño y ya no están presentes en cuerpo, pero sí en espíritu. A ellos, mi abrazo lleno de gratitud sin límites, y también mis disculpas por mis errores, desaciertos y por su infinita paciencia.
Gracias a Dios, a Jesús, al Espíritu Santo, a la Virgen María y a la Difunta Correa, que nunca nos abandonaron y nos dan la fuerza para no caer vencidos, aun cuando pareciera que todo está perdido. Porque la lucha no termina si hay un sueño por cumplir.
Un abrazo grande, Carlos.