11/05/2016
DIFAMAR ES CORROMPER EL DEBATE
La investigación periodística conocida como "Panamá Papers" consiste en una filtración de datos confidenciales provenientes de un estudio jurídico llamado Mossack Fonseca que fueron entregados en secreto al periódico alemán Süddeutsche Zeitung.
Debido a la enorme cantidad de datos, este periódico recurrió a un consorcio internacional de periodistas (ICIJ) para procesar y difundir esos datos.
Se trata de información sobre sociedades off shore, es decir, inscriptas en países con regímenes diferenciales de tributación, conocidos como "paraísos fiscales".
La simple inscripción de sociedades comerciales en esas jurisdicciones no implica una violación legal. Pero puede dar lugar a actividades ilícitas, como la evasión fiscal o el lavado de activos.
Cuando el consorcio internacional de periodistas dio a conocer la primera tanda de datos, tuvo una amplia repercusión global.
En esa ocasión, el senador Oscar Castillo fue víctima de una burda maniobra difamatoria que lo intentó vincular con el escándalo Panamá Papers.
¿En qué consistió esa maniobra? En un sitio de internet -que no es el de Panamá Papers- se pueden ingresar en un buscador los datos de titulares de cuentas o inversores en sociedades de todo el mundo.
Ese sitio se llama Open Corporates. Funciona como un buscador al estilo Google. Se pone el nombre de una persona o sociedad y aparecen un listado con menciones de todo el mundo. No es un listado de sociedades off shore.
En ese sitio, aparecen decenas de cuentas a nombre de personas con el nombre "Oscar Castillo". Personas de México, Estados Unidos, Centroamérica.
Con ese listado, hicieron una captura de pantalla y viralizaron la imagen recortada a través de redes sociales.
Luego llamaron a medios de comunicación para que repitan lo que aparecía en las redes. Y luego esos medios pidieron una confirmación o desmentida de la persona involucrada. Una clásica operación sucia a través de la prensa.
El lunes pasado el sitio oficial de los Panamá Papers liberó sus datos al público.
Abrió la base de datos en la siguiente dirección de internet https://offshoreleaks.icij.org a la que cualquiera puede acceder.
La mentira tiene patas cortas. Si en ese buscador se coloca el nombre de Oscar Castillo, no aparece nada. Porque nunca tuvo ni cuentas, ni propiedades, ni sociedades en el exterior y su patrimonio ha sido retierada y transparentemente declarado ante las autoridades competentes en el país.
¿Quiénes estuvieron detrás de aquella maniobra sucia que se reprodujo en medios locales y algunos programas del ámbito nacional?
Aunque las sospechas sean evidentes, no es fácil determinar la autoría material con nombre y apellido.
Sin embargo, no es difícil encontrar los intereses políticos que se movieron por detrás. Se pueden apreciar en el modo en que la información falsa se hizo viral.
Entre los más entusiastas reproductores de esos datos falsos, estuvieron un alto funcionario local, que reporta de manera directa a la gobernación de la provincia.
Se trata de Fidel Sáenz, el funcionario que denunció ante la Justicia federal al senador Castillo por supuestos delitos vinculados al enriquecimiento ilícito y fue rechazado, tras una profunda investigación, con un fallo contundente del juez federal Ariel Lijo.
Otros de los entusiastas que se encolumnó en la viralización de esa burda operación difamatoria fue el responsable del sitio 13M en Facebook que recuerda la fecha de las elecciones que dieron lugar al primer mandato del actual gobierno, el 13 de marzo de 2011.
Se trata de Francisco Mercado, hijo de Angel Mercado.
Lamentamos que la figura de la Gobernadora Lucía Corpacci se vea involucrada por distintas vías en acciones tan oscuras, que sólo embarran el clima de convivencia en la provincia.
Estas acciones aíslan a la Gobernadora y le impiden abrir canales de diálogo político para las medidas de reforma que quiere instrumentar.