Quienes vivimos acá amamos : su vida cultural y recreativa, la solidaridad entre mujeres, la amabilidad de los vecinos y la fuerza juvenil para cambiar las cosas. Por eso nos duele verla así: el crecimiento de las desigualdades, la violencia de género y la especulación de los mismos de siempre, nos obligan a tomar el asunto en nuestras manos. Porque no queremos perder nuestra ciudad en man
os de unos pocos políticos, empresarios y violentos sin escrúpulos que generan todo aquello que nos amenaza, entristece y hasta nos mata. Es hora de mostrar que debajo de ellos hay algo que se y sigue vivo. Convocamos a encontrarnos en ideas que iluminen nuevas propuestas para una vida digna en la ciudad. Con el corazón como impulso amoroso de nuestras búsquedas queremos que la política empiece a estar a la altura de la gente de a pie que sabe que se puede.