28/08/2022
“El Peludo”
En el imaginario de la causa:
A cien años de la llegada al poder, de esa síntesis de luchas, convicciones, banderas, ideales, y doctrinas; que lleva a todo radical, y no porque lo imponga esta pluma a analizar el significado del “Mandato Histórico”, es con el que figuras de la talla de Hipólito Yrigoyen, sintetizaban, el espíritu y la esencia del Campo Popular.
En política no hay casualidades, sino causalides, por ello determinar el actual escenario, no es consecuencia del azar, o de las tendencias, como incurren constantemente las corrientes conservadoras, En este centenario de la llegada a la presidencia, de un compadrito, de esos que no representaba, ni a la aristocracia, ni a las oligarquías. Según las visiones recalcitrantes de los factores de privilegio, invita a mediatlo.
Dirimir y analizar cien años después, de quien fuera uno de los abanderados del primer movimiento histórico, es todo un desafió, es toda una ceremonia, donde el debate no fue concebido desde el miedo o la mordaza, sino que, por el contrario, en ideas que trascendieron las fronteras de la Republica.
Es entrar en los torrentes espirituales del creador de “LA ABSTENCION REVOLUCIONARIA”, como un engranaje de lucha imbatible, desde todas las perspectivas; Yrigoyen no se circunscribe a una historia, sino al legado de un líder revolucionario, que produjo cambios que el mundo lo reconoció, y se fue reedificando en ese sendero, descripto en su misión histórica.
Arbitrar en ese apóstol de la profesión de fe, es dirimir la condena que asesta la intolerancia, al confinamiento de la Isla Martin García, y explica esa definición de la reparación, que es la primera clave, para entender la dimensión del sacarario, que investirá al radicalismo finalmente, de la concepción nacional e histórica.
El apostolado político que testimonia Yrigoyen, se funda en el credo, en integridades, en probidades, en sacrificios,en abnegaciones, y en desprendimientos, que casi no admiten paralelismos con la realidad. Quizás allí este la llave del por qué, volver a Yrigoyen, es reencauzar la idea radical, por su lecho natural, y sin ataduras a su antítesis conservadora.
Son como las cimientes del Frontón de Buenos Aires, ese espíritu que no se doblega ante las claudicaciones. Es comprender que el independentismo, no es solo la verborragia de los ineptos, marcando las aristas de “La Contradicción Fundamental”, porque Yrigoyen cien años después, sino que sigue siendo la síntesis del pueblo, en el imperativo de su augusto deber moral.
El Peludo, no es reductible a las simples superficialidades de análisis, su figura se funde, en precisiones para entender claramente la independencia, y la integridad de la nación. Por ello en la abstención, la intransigencia y la revolución, son pilares de lucha ante la ignominia, que transmite como herencia, a las futuras generaciones.
El pueblo no es consecuencia del determinismo irresponsable, sino de acciones, concretas; por ello la memoria rechaza de plano, al treintismo fascista, y a los escenarios corporativos; porque es la voluntad del pueblo ultrajada, que realzan al apóstol de la democracia, y que enaltecen la dimensión exacta, de sus acciones centenarias, en la que anteponen la soberanía y la dignidad para la Republica, como férreos principios del origen; por ello, El Peludo, se funda en el imaginario de la causa.
P.D. Gracias a la visión de Oyanarte, Clementi, Sobral e Yrigoyen póstumo, se pudieron lograr algunos datos precisos.