26/02/2019
«El hecho de que nosotras asumamos la definición de personas en situación de prostitución, no quiere decir que condenemos a la prostitución en sí misma. Nuestro país en relación a la prostitución es abolicionista, debería ser abolicionista, y luchamos para que sea de esa manera. No queremos ninguna
ingerencia de ningún Estado, ninguna libretita sanitaria, ni quedar anotaditas en ningún lugar. No queremos ninguna regulación de Estados corruptos, como los que hay en Argentina y en
Latinoamérica.
Nosotras las travestis ¿por qué consideramos que no es un trabajo? Porque para las travestis en Argentina y en América Latina, es una imposición de los Estados. A mi no me ha llovido ni una, ni una mínima miserable oferta laboral que no sea la esquina, que es lo único que tengo asegurado. Ésta es una realidad: es el Estado quien nos condena a sobrevivir de la
prostitución. El único medio de supervivencia que tenemos, es la prostitución. Por lo tanto para nosotras, más allá de las condiciones, si son precarias o no, o en las condiciones en que se establezcan, no es un trabajo. Hoy acá hay varias compañeras que estuvimos desde el inicio, y saben cómo nosotras habíamos legitimado la violencia. Recordemos, chicas, cuando decíamos: “el policía es bueno, me dio una cacheteada nada más”. Nosotras decíamos: “sí, vayamos a ese turno porque nos da una cacheteada nada más”. Cuando ni nos debían tocar las yemas de los dedos. Pasarnos años en la cárcel y que nos digan: “no existís, basura
inmunda, quién va a saltar por vos”. Entonces, yo salía a la calle y decía: “claro, tiene razón, me echaron de mi casa. Soy el pecado, soy el demonio, etc.” Frente a situación que me hacía sentir tan mal, yo me hacía la victimaria. Pero empezamos a darnos cuenta y dijimos: “¡basta!” Si es un país abolicionista que se cumpla el
abolicionismo. El abolicionismo dice claramente que bajo ningún punto de vista se deberá criminalizar a las personas en situación
de prostitución. ¿Entonces, por qué nosotras somos criminalizadas? Acá, hay un doble discurso. No queremos ninguna forma de reglamentación. Habría que preguntarse por qué existe la prostitución y quién la quiere regular.» Lohana Berkins, 2006.