Razón y Revolución Chaco

Razón y Revolución Chaco Razón y Revolución es una partido político que combate la ideología burguesa en todos los ámbitos de la vida social.

Carta abierta a las organizaciones de izquierdaPor un programa concreto de gobierno socialista para la campaña electoral...
26/08/2023

Carta abierta a las organizaciones de izquierda
Por un programa concreto de gobierno socialista para la campaña electoral

Las últimas elecciones mostraron un derrumbe generalizado de los partidos burgueses tradicionales, pero también de las posiciones de la izquierda. En cambio, mostró la consolidación del notable crecimiento de la suma de la abstención y el voto en blanco, junto con el candidato bolsonarista, quien está dispuesto a resolver la crisis mediante una embestida sin precedentes contra la clase obrera. Frente a este escenario, predomina el estupor más absoluto. El kirchnerismo expresó su propia crisis borrándose de las elecciones. Dejando solo a Massa, dejó solo con Massa a todo ese arco progresista, que incluye, lamentablemente, a gran parte de la izquierda. Como absorbida por esa desorientación, la izquierda se está mostrando incapaz de reaccionar y, en consecuencia, de liderar una verdadera rebelión.
Hemos señalado sistemáticamente los errores de la izquierda que le impidieron liderar el masivo descontento y que, por lo tanto, la convierten en parcialmente responsable de este escenario: ausencia de una perspectiva de poder y de un programa concreto para el socialismo en Argentina, parlamentarismo, adaptación al kirchnerismo y la adopción de perspectivas ajenas al socialismo (nacionalismo e indigenismo). Pero no es hora de reclamos, sino de discutir cómo enfrentar el desafío inminente, que requiere acciones rápidas y decididas, contra un personaje que representa una amenaza seria para la clase obrera y para todas nuestras organizaciones.
Como primera medida, hay que abandonar ya mismo cualquier insinuación de un frente con el peronismo. A la clase obrera no podemos ofrecerle volver con sus antiguos verdugos. Los acaba de rechazar. En segundo, no se puede dar un combate defensivo. Decirle a la clase obrera que Milei “viene por tus derechos” es un insulto a quien ha perdido todo. Tampoco tiene sentido simplemente explicar las consecuencias nefastas de sus futuras medidas, porque el in****no por venir siempre se prefiere al in****no presente. Menos que menos, consignas ideológicas, al estilo “es un fascista” (lo cual es falso) o “es la derecha”. Milei tiene propuestas concretas para salir de la crisis. Alocadas, pero concretas. Y la gente quiere salir de la situación en que está. Por lo tanto, frente a medidas concretas, hay que responder con medidas concretas.
En este escenario, nosotros hicimos una propuesta de combates inmediatos y en las calles: una Asamblea Nacional de Trabajadores Ocupados y Desocupados, que vote un programa y un plan de lucha. Pero, también, hay que ocupar el flanco de la campaña electoral. Esa campaña debería, como dijimos, presentar un plan de gobierno concreto y medidas concretas para terminar con la inflación, el desempleo, el empleo en negro, el aumento del delito, la ausencia de salud pública y el desastre educativo. Un plan para transformar radicalmente la Argentina. Que el sujeto es la clase obrera, que es ella la que tiene que gobernar, no hay ninguna duda. Ahora bien, ¿cómo va a gobernar? Eso es lo que tenemos que resolver.
Nosotros hemos elaborado un plan de gobierno: Argentina2050. Un programa para el socialismo en Argentina, donde detallamos medidas concretas -que se pueden poner en práctica ya- para los principales problemas argentinos. Nosotros lo ponemos a disposición de la campaña electoral del FITU, que es el único que pasó las primarias. Algún otro partido puede haber elaborado otro programa. También entrará en la discusión.
Nuestra propuesta para las elecciones generales, como parte de la lucha contra el bolsonarismo, es una campaña conjunta de todas las organizaciones de izquierda, a partir de un programa concreto de gobierno. Para organizarlo, llamamos a todas las organizaciones políticas de izquierda a un congreso para discutir nuestro programa de gobierno y el de cualquier otro partido. Con esa condición: un programa de gobierno y medidas concretas para salir de la crisis. Si en ese congreso podemos llegar a un acuerdo sobre un programa concreto, todo el esfuerzo militante debería luchar por las candidaturas que hoy pasaron las PASO, que son las del FITU. En especial, la candidatura nacional Bregman-Del Caño. Pero con un contenido preciso: explicar a la clase obrera una salida concreta y realizable en el corto plazo. Que quede claro, si en ee congreso se discute y rechaza nuestra propuesta, llevaremos adelante la que salga por mayoría, como corresponde.
En vista de la crisis que sufrió la izquierda y de la amenaza que tenemos por delante, deberíamos dejar de lado las mezquindades, juntar fuerzas y poner manos a la obra. Hay millones de argentinos desilusionados y descontentos hasta el hartazgo que nos están esperando.

Por un congreso de partidos de izquierda
Por un programa concreto de gobierno socialista para la campaña electoral

Vía Socialista

Estamos en la entrada del campus de la UNNE en Resistencia. Acercate a ver nuestros materiales y a discutir la situación...
24/08/2023

Estamos en la entrada del campus de la UNNE en Resistencia.
Acercate a ver nuestros materiales y a discutir la situación política actual de la provincia y el país.

Nuevo comunicado.
20/06/2023

Nuevo comunicado.

🛑 Independencia política o abrazarse a la bomba

El derrumbe económico y la crisis política están dando señales inconfundibles de hartazgo general y del descontento de la clase obrera. Un descontento que abarca al peronismo, en sus diversas variantes, pero también, como estamos presenciando, a JxC.
Las elecciones provinciales se desdoblaron para evitar el vendaval del descontento con el gobierno nacional. Sin embargo, vienen mostrando un rechazo generalizado: voto bronca del 35% del padrón (sumando las 13 provincias que hasta ahora tuvieron elecciones), debacles del oficialismo (San Luis, Neuquén y Chaco), crisis internas (San Juan, Tucumán) y caída de las oposiciones. La esperanza (o el temor) de que Milei canalizara esa bronca, por ahora, no solo no se está viendo, sino que sus números son catastróficos, si tenemos en cuenta la publicidad que tuvo. En ese marco, la izquierda sigue con guarismos insignificantes. Nadie la tiene en cuenta a la hora de la crisis. La mayoría de la gente, simplemente, la identifica (correctamente) con el kirchnerismo. Y, como tal, la repudia.
La crisis política se viene expresando, centralmente, en el campo electoral. Pero eso no excluye fuertes manifestaciones de acción directa. Estamos viendo una en Jujuy. Ahora bien, una intervención que direccione esa fuerza contenida en un sentido revolucionario requiere, ante todo independencia política. La izquierda, por el contrario, decidió abrazarse al oficialismo (vaya novedad) y correr su suerte. Cuando el enemigo es Morales o Larreta, se camufla entre el universo K, con la ilusión de haber avanzado mientras el peronismo se lleva el crédito. Cuando se trata del peronismo, se recluye (como en Chaco) o directamente sale a defender lo indefendible (las causas contra Cristina).
Mientras para el caso de Jujuy todas las organizaciones salieron a combatir a Morales, las centrales sindicales llaman a paros generales y se producen cortes y movilizaciones en Buenos Aires en solidaridad, en Chaco dejan a la clase obrera librada a su suerte. Es decir, se la entregan a Capitanich y a JxC. Las organizaciones que se reclaman feministas (una buena parte no lo es) no abrieron la boca, ni levantaron el “Ni una menos”. Peor aún, el feminismo K (un oxímoron), junto con la CTA Autónoma y Furia Trava, entre otras organizaciones oficialistas, emitieron un comunicado donde exigían no hacer “un aprovechamiento político partidario de este suceso”, exigiendo “respeto y responsabilidad”. Es decir, el mismo discurso de Capitanich. Hay que explicarle a esta gente que los principales acusados (son siete, todos del movimiento de Emerenciano Sena) son la mano derecha del gobernador (padrino de la boda de Sena y de su hijo), que su fundación recibió 141 millones de pesos (unos 290.000 dólares) del gobierno, que creó un barrio con el nombre del puntero y que en su casa encontraron nada menos que otros 6 millones de pesos. Es decir, la causa no necesita politizarse: es política y toca el corazón del aparato punteril chaqueño.
Algunos partidos de izquierda lanzaron comunicados, pero en ningún momento acompañaron las marchas ni llamaron a marchar. Solamente, ante el cierre de campaña, Solano hizo un acto en la fiscalía. Sus agrupaciones feministas tampoco llamaron a una gran convocatoria. En Buenos Aires, nadie hizo ninguna marcha ni fue a la Casa del Chaco a reclamar nada. Obviamente, el descontento lo tomó JxC. Dicen que su enemigo solo es “la derecha” (y no la burguesía) y, en cuanto tienen alguna oportunidad, le entregan el movimiento.
La crisis requiere una intervención integral y que apunte a toda la clase dominante, a ambos partidos del régimen. Ambos gobiernan y ambos van a gobernar después de diciembre. Hay que echar a Morales, pero también hay que echar a Capitanich. Hay que derogar la reforma constitucional que Morales acordó con el peronismo y denunciar a ambos partidos. En Chaco, hay que develar la trama criminal y mafiosa que involucra al estado, el crimen organizado y las organizaciones paraestatales punteriles.
Marchemos a la Casa de la Provincia de Jujuy, sí. Pero, también, a la Casa de la Provincia del Chaco, para exigir una investigación independiente, el castigo a todos los responsables y que el Estado deje de ser querellante con el objetivo de meterse en la causa, porque es, más bien, un imputado. Contra Morales y contra Capitanich. Sin preferencias ni privilegios.
Tenemos que darle un sentido al descontento, un programa a la bronca y un instrumento. Una estrategia revolucionaria, una propuesta socialista y una Asamblea Nacional de Trabajadores Ocupados y Desocupados.

-Miércoles 21/6:
A las 13 hs. todos a la Casa de la Provincia de Jujuy (concentramos en el Obelisco).

-Jueves 22/6:
-A las 15 hs. todos a la Casa de la Provincia de Chaco (Callao 332).

*Abajo la reforma peronista y radical en Jujuy. Fuera Morales
*Por una investigación independiente y el castigo a todos los responsables directos e indirectos del crimen de Cecilia, en Chaco. Fuera Capitanich.

¡Que se vayan todos!
Por una Asamblea Nacional de Trabajadores Ocupados y Desocupados.

Vía Socialista-Razón y Revolución

✅Ya estamos en el ingreso al campus de la UNNE, Resistencia. Vení y sumá tu adhesión a Vía Socialista.
01/09/2022

✅Ya estamos en el ingreso al campus de la UNNE, Resistencia. Vení y sumá tu adhesión a Vía Socialista.

Mañana, 16:30 hs. Sumá tu adhesión a Vía Socialista.
31/08/2022

Mañana, 16:30 hs. Sumá tu adhesión a Vía Socialista.

20/05/2022
24/04/2022

1° de Mayo Socialista en el Centro Cultural Barrilete

26/09/2021

¡Que se vayan todos!
Por una Argentina Socialista

Seguramente, compañero, compañera, estés hoy cansado y con bronca. Mucha bronca. No es para menos. La vida se nos va laburando, perdemos casi todo el día trabajando, yendo a trabajar, preparándonos para trabajar o estudiando para poder trabajar. Y el resultado es que vivimos cada vez peor. La carrera por la inflación la sigue perdiendo tu salario, y eso si tenés la suerte de tener un trabajo. Si tu sueldo supera el nivel de pobreza, lo que te convierte en algo así como un “privilegiado”, el Estado te sigue robando una parte (además de lo que ya te robó tu patrón) por el Impuesto a las Ganancias (que no es más que un impuesto al salario). Si tenés un plan, ya no te alcanza ni para parar la olla. A todo esto se suma el hecho nuevo de la pandemia, que viene a mostrar algo viejo: en esta sociedad nuestra vida no vale nada.

Es que, en el fondo, el problema no es más que ese: la sociedad en la que vivimos. La Argentina capitalista. Este país atraviesa la crisis más grave de toda su historia. Se está hundiendo delante de nuestros propios ojos. Como en toda sociedad capitalista, los platos rotos los pagamos los laburantes. Los salarios hace más de una década que vienen perdiendo contra la inflación. En los últimos 12 meses la inflación creció en promedio 10 puntos más que los sueldos y la perspectiva es que esa brecha crezca. Casi 1 de cada 3 argentinos está desocupado. La pobreza está cerca de alcanzar a la mitad de toda la población. Los planes sociales, la AUH, la tarjeta Alimentar y el IFE no son siquiera parches. Los jubilados reciben haberes que ya no siguen la inflación y se calculan con fórmulas de ajuste que harían avergonzar a Macri.

A la bancarrota económica, se le suman los estragos de la pandemia que son responsabilidad directa del gobierno, con su desastrosa gestión. Los Fernández comenzaron negando la llegada del Covid, pasaron a administrar una cuarentena que nació flexibilizada con excepciones ampliadas día a día y continuaron con promesas de vacunas que llegaron tarde, a cuentagotas y sin garantías de segundas dosis. Esa demora criminal fue producto de los negocios de Alberto con Sigman y de Cristina con los rusos. Los resultados están a la vista: más de 5 millones de contagios y más de 115.000 muertes.

Por eso es que las últimas elecciones fueron el escenario de una enorme bronca, contra el gobierno de Alberto y Cristina, fundamentalmente, pero también hacia todos los candidatos. A todos los conocemos muy bien, porque todos gobernaron. No hay mucha discusión, es cuestión de mirar los números. Solo fue a votar el 67% del padrón, lo que es bajo hasta para unas PASO. Más de 11 millones de personas no quisieron ir. Si tomamos solo el porcentaje de ausentismo fuera del promedio normal, estamos hablando de 4 millones de personas que regularmente votaban y este año se cansaron. A eso hay que sumarle más de 800 mil votos en blanco y más de 600 mil votos nulos. Eso es lo que explica por qué el Frente de Todos perdió por paliza, con 4 millones de votos menos, y que Juntos no haya sumado nada de eso, incluso también perdió.

El quilombo que se armó después por el cambio de Gabinete muestra que estas elecciones dejaron una crisis política importante. A Cristina, solo le preocupa salvarse de la cárcel, y está dispuesta a todo. Alberto quiere llegar al 2023, pero no sabe siquiera si llega a noviembre. Por eso empezó a tirar plata. En realidad, monedas: salario básico de $ 32 mil pesos recién para febrero, un cuarto IFE “más acotado” (es decir, para menos personas) y un bonito de $ 6 mil pesos para las AUH. Una miseria absoluta que no engaña a nadie y no alcanza para nada. Para colmo, todo eso se hace con la maquinita de imprimir billetes. Es decir, lo vamos a pagar nosotros en unos meses, cuando la inflación se dispare otra vez.

Por todo esto, en noviembre tenemos que volver a rechazarlos a todos. Votar en blanco no va a solucionar nuestros problemas, pero si quieren que vayamos a votar, que obtengan lo que han sembrado: nuestro mayor rechazo.

Pero lo central pasa por otro lado. Como dijimos, ya hay una crisis económica y una crisis política en curso. Empiezan a aparecer los condimentos para una tormenta perfecta. Lo que todavía aparece ordenado son las calles. En el fondo, el asunto es que vas a hacer vos, que vamos a hacer los trabajadores y trabajadoras. Hace ya muchísimos años que venís depositando la confianza en los mismos de siempre, y los resultados están a la vista. En 2001 te cansaste y saliste a exigir que se vayan todos. Hoy estamos peor. Es momento de que volvamos a ganar las calles, pero no solo para que se vayan, sino para que gobernemos los que hacemos andar al mundo. Nuestra bronca se tiene que volcar a la calle, como hicimos hace casi 20 años atrás. Hoy, nuevamente, tenemos que exigir ¡Que se vayan todos!

Seguramente estés pensando que con eso no alcanza. Y es verdad. No es suficiente luchar para que se vayan todos si nosotros, los laburantes de este país, después no vamos a saber qué hacer con este Titanic que se hunde delante de nuestros ojos. Tenemos que tener un plan de gobierno para construir una Argentina que sea un país económicamente viable y que pueda ofrecer un buen nivel de vida a todos sus habitantes. Una Argentina Socialista. Razón y Revolución tiene una propuesta para construir ese país aquí y ahora, y ver los frutos en un futuro cercano, en el 2050, por ponerle fecha.

Este país tiene muchas potencialidades. Tenemos un campo muy fértil y tecnificado, en el que se usa tecnología de punta. El problema es que está en manos de burgueses que son unos parásitos. Tenemos que expropiar todos los campos y ampliar la escala, para producir más y mejor, con menos esfuerzo. Eso no es todo. La industria hoy, con algunos casos excepcionales, es mala. Pero si, como con los campos, las unificamos, podemos lograr poner en pie ramas competitivas. Existen varias industrias automotrices desperdigadas por el país. Si las unificamos en una sola, podríamos tener una escala similar a una automotriz japonesa. Del mismo modo, tenemos mano de obra altamente calificada, no por nada nuestras universidades rankean a nivel mundial. Podemos insertarnos en la rama del software y el manejo de datos.

No solo tenemos que mirar lo que podemos ganar, sino también lo que podemos ahorrar. Hoy en día se pierde una masa de riquezas enorme en cosas superfluas. Por empezar, las ganancias que se llevan los patrones sin trabajar y que gastan en coleccionar autos de alta gama y mansiones. También la enorme burocracia estatal que sirve para sostener los chanchuyos de quienes nos gobiernan. Decenas de senados provinciales, donde no se discute nada, pero se pagan miles de abultados sueldos. Lo más racional sería una cámara con representación provincial proporcional y en la que se discutan los problemas nacionales.

Hay cientos de cosas que se podrían hacer, poniendo en pie una sociedad en donde el centro de todo sean las necesidades humanas y no la ganancia. Esa Argentina Socialista, que se puede empezar a construir hoy y ahora, y que puede mostrar resultados reales en dos o tres décadas, es el norte por el que luchamos en Razón y Revolución. Y te invitamos a ser parte.

Volquemos la bronca a las calles.

Luchemos para que se vayan todos.

Construyamos Argentina 2050, una Argentina Socialista.

17/09/2021

Contra el Partido del Orden
Un llamado urgente a la acción revolucionaria

Entre toda la andanada de noticias confusas y en un proceso de descomposición política en marcha, el dato a señalar es la integración del Frente de Izquierda al campo republicano. En un gesto destinado a preservar las instituciones democráticas, los cuatro partidos trotskistas han decidido intervenir en la crisis llamando a los descontentos a postergar su bronca y pronunciarse en las elecciones de noviembre, apelación que se repitió en forma mucho más vergonzante en los tweets de Solano. Dicho de otra forma, llaman a no tomar la calle ni expresar su repudio en forma directa en lo inmediato (lo que haría cualquier organización revolucionaria con poder de convocatoria masiva y que dice tener más de un millón de votos), sino a esperar y hablar de acá a dos meses y en las urnas. Mientras el Movimiento Evita, Barrios de Pie y la CCC se dispusieron a ir al centro del poder político, el FITU no movió un pelo. Peor, cuando estas organizaciones recularon y dejaron la plaza libre, no fueron capaces de recoger la idea ni el guante. Mucho peor aún, mostrando que no había ningún problema “técnico” para movilizar, el Partido Obrero convocó a una masiva marcha, pero no a Plaza de Mayo, no, sino a Desarrollo Social para pedir… un aumento en el monto de los planes. ¿Se puede estar más desorientado?
El comunicado del FITU sobre la crisis no solo es un intento de canalizar el descontento por los canales institucionales del Estado (o sea, de la burguesía), sino que toma partido por una de las alas del gobierno (el kirchnerismo, obvio). Aclaran que no está en juego una salida “progre” o “nacionalista”. Es decir, si así fuera, apoyarían. Más aún, dicen que la crisis la tienen que pagar “los grandes empresarios, los banqueros y los terratenientes”. Queda claro que apoyan al resto del empresariado, empezando por todo el pool sojero que en su mayoría son arrendatarios…
Como vemos, reclaman el programa de Cristina: ponerle plata en el bolsillo a la gente y romper con el FMI. Que, según ellos, Cristina no sea del todo consecuente, solo le agrega un problema de dirección. Dicho de otra forma, el frente se postula para cumplir lo que ella dice pero no hace. A eso se refiere Solano cuando dice que hay que hablar con las “bases” kirchneristas. Ahora bien, que Cristina no quiera endurecerse frente al FMI puede debatirse, pero que todo el problema de la Argentina sea el Fondo es sencillamente una tontería nacionalista, que supone que el capitalismo argentino no está agotado y que esta burguesía parásita podría sacar al país adelante si los bancos no la estrangulasen. Se entiende por qué hacen lo que hacen: son peronistas. Nunca dejaron de serlo. Entonces, intervienen como tales. Algunos de forma más incómoda y otros más convencidos (el PTK, obvio). Pero nadie saca los pies del plato.
Párrafo aparte merece Política Obrera, que no solo se abstiene de llamar a la acción política directa, sino que exige debatir estos temas en la campaña electoral. Ni aun en medio del derrumbe, ni aun habiéndose quedado fuera de las PASO abandonan su electoralismo. Es lógico, para una organización que en todo este tiempo, en medio de una crisis galopante, puso como eje su legalidad y nada más que su legalidad. A todo esto, vaya originalidad, llama a una “asamblea constituyente”. O sea, en medio de un repudio creciente a las elecciones y a las instituciones republicanas, esta gente ofrece más de lo mismo.
En medio de una crisis que muestra una descomposición del elenco gobernante sumado a (y causado por) un descontento generalizado con todo el personal político (Cambiemos perdió 700.000 votos en el Conurbano y el ascenso de Milei tiene mucho de eso), la izquierda tiene un oportunidad única, pero ha decidido dejarla pasar en el nombre de las bancas. “Bancas, más bancas. Mi reino por una banca”, parecen decir.
¿Para qué se prepara un partido revolucionario? ¿Para qué dedicar horas de esfuerzo intelectual y físico? ¿Cuál es el sentido de la lenta acumulación de fuerzas, de la conducción, o al menos la presencia, en los conflictos sindicales y en los problemas territoriales? ¿Para qué organizar docentes, mujeres, estudiantes o desocupados, esas diferentes formas en las que se manifiestan los problemas de la clase obrera?
La respuesta es una sola: para poder intervenir en una verdadera crisis de forma revolucionaria. ¿Por qué? Porque la lucha de clases ofrece esa oportunidad en forma excepcional, no cotidiana. Durante lo que podríamos llamar “tiempos normales”, la lucha tiene, inevitablemente, un componente mayoritariamente sindical: demandas de salario o de trabajo (o planes). En ese campo, las diferencias entre reformistas y revolucionarios son difíciles de apreciar: todos piden más o menos lo mismo. Esa distancia se muestra en otros terrenos. Es en las grandes crisis donde se ponen a prueba los programas. Por ejemplo, después de cortar rutas durante seis años y fajarse diariamente con la gendarmería, el 20 de diciembre de 2001, la FTV (D’Elía) y la CCC decidieron no movilizar para no “hacerle el juego a la represión”. No eran delincuentes ni traidores. Eran reformistas y su límite era ese: la defensa del Estado. Lo que vino después es historia conocida.
El caso es que nos acercamos a ese escenario. Esta convulsión es solo la primera, pero intervenir es vital y una gran oportunidad. La principal dirección política nacional se descompone y la oposición no sabe qué hacer. Las masas ven todo este espectáculo con estupor y con rabia. Mucha rabia. Tanta, que nadie se atrevió a mover un dedo. Hasta Milei se contiene. Hay que romper con la política institucional. Tenemos que salir a hacernos cargo de la voz que recorre los barrios: que se vayan todos. Con ese grito, con esa consigna por el no, empezar a construir un programa, en asambleas por todo el país, para desembocar en una asamblea nacional de trabajadores. En el medio, hay que producir una salida real. Hay que tener un plan para gobernar la Argentina y sacarla de la crisis. Aumento de salarios y luchar contra el ajuste son consignas inmediatas y puramente negativas. ¿Cómo vamos a poner en marcha la economía argentina? ¿Cómo vamos a sacar a la población de la miseria? ¿Qué vamos a hacer con la educación? Esas son las preguntas que un partido debe responder positivamente, si quiere ser una opción real.
Este es nuestro planteo. Por lo pronto, en lo inmediato, tenemos que ponernos de acuerdo para una marcha ya, ahora, al centro del poder político, para repudiar a todo el personal burgués.
Si no actuamos ahora, estaremos regalando tiempo al gobierno y al conjunto de la burguesía para que recomponga sus desacuerdos. Si no actuamos ahora, alguien más va a canalizar ese descontento. Y, seguramente, no en favor de la clase obrera.
Llamamos al FITU a abandonar su defensa de las instituciones republicanas y sumarse. Llamamos a todas las organizaciones que se reivindiquen obreras y revolucionarias a una reunión para convocar una marcha a Plaza de Mayo en lo inmediato.

¡Que se vayan todos!

Razón y Revolución

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Resistencia
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