24/03/2017
41 ¡Nunca Más!
Rememorar, implica echar a andar la memoria, como necesario ejercicio para que haya siempre un cerrojo, que impida la entrada de la noche, porque en la república la lucha debe ser por la transparencia, por la justicia y por la Democracia, y lo que implican sus instituciones, para que el pueblo rija los destinos de su tiempo, y que lo haga exponiendo su voluntad.
1976 no es un año más, ni un producto de calendario, es la lógica del 30, y del 66, es heredera de la Década Infame, y de los Bastones Largos, indudablemente que fluye y trasciende hoy, en la expresión del pueblo más allá de las operaciones, y las desvirtuaciones, que intenta imponer el régimen.
Raúl Alfonsín no es producto de la casualidad historia, es la lógica consecuencia de un proceso, que solo podía reconstruirse en la persuasión de un demócrata. Por eso si la lucha contra el régimen viene desde siempre, el fascismo es el cáncer que atenta, contra la salud institucional de los pueblos.
No es producto de la contingencia, o del mero consignismo, la frase que va a condenar por el devenir de los tiempos, a la contradicción Causa o Régimen. Es allí donde Hipólito Yrigoyen va a condenar, a lo que corrompa a la idea de lucha contra la opresión, porque no hay una definición, sino la expresión de un universo, y sus implicancias.
Que no se confunda a la militancia, y al pueblo, con degradaciones, y definiciones extemporáneas, porque Karakachoff, Amaya, Mena, Solari, Pisarello y tantos que la lista, que es innumerable, porque el pensamiento fue el pecado capital, en el imperio del despojo.
En la memoria colectiva no yacen irrealidades, y aun en el negacionismo, es lo más claro, la admisión de los años de plomo. A los radicales no les dicta el discurso, algún mega medio, sino la dialéctica critica, de no concebir nada, por fuera de la voluntad de popular, y siempre en el camino de la causa.
Jamás puede haber fusiles argentinos, que apunten a los argentinos, nunca más.
No se debe admitir a la iluminación, como carácter irrefutable de los que se puede preservar, reconstruir, o rediseñar, en nombre de una sociedad en ruinas, o carente de lo que únicamente pueden visualizar estos grupos, que pretenden estar por encima de la Constitución, y de las leyes, que son los limites naturales de las acciones, en toda sociedad de la civilización.
La violencia de los tiempos oscuros, al radicalismo le arranco militantes, como lo hizo a la con la cultura, y las ideas libertarias, que desde siempre ostentan los grandes espacios del campo popular. En la Corriente hasta se midió el tiempo de emitir la placa, y el documento, por respeto a los mártires del pueblo, y militantes de la causa, por eso se trabajó con un bosquejo del Ruso.
Las historias no se detienen, pero siempre son los cimientos, de las grandes construcciones de los tiempos, y desde Moreno hasta Alfonsín, hay epopeya y convicción, para salvaguardar Republica, porque el Núremberg argentino, es el más loable atentado a la impunidad, sometiéndolos en los estrados, estrictamente atentos a derecho, y eso significa que nada justifica la desaparición, la violación, la limpieza generacional por parte de los personeros de la muerte.
Cuando a la opresión, al odio, al fanatismo, y a la intolerancia se la enfrenta con la vida, con la paz, y la constitución, no hay espacio para los desequilibrios, y no importa si el que desaparece, es uno o treinta mil; puesto que, en un estado de derecho, nada es mágico, y nadie puede desaparecer.
El 24 de marzo no lo va a extirpar ningún extraviado, porque la memoria es de la historia, esta custodiada por el campo popular, y alguna vez en el tiempo, seguramente unidos, se recordará a los mártires, y se honrara a los que vivieron, para que siga reinando la libertad, porque nada fue gratuito, en ese plan sistemático para oprimir a las expresiones y a las vidas.
Nunca más, no es la suma de dos palabras, ni una frase de marketing, es la síntesis de toda una idea que lucha, que se resiste y enfrenta a sus propias sospechas. Es Cesar Strassera sin la manipulación del gobierno democrático. Es Sábato en el informe de la CONADEP. Allí no tiene espacio la antinomia, solo la institucionalidad, y la definición del concepto “desaparecidos”.
La batalla contra el miedo termino, no capitular ante el “por al será”, al concepto de la represión demencial, y los Habeas Corpus ya no serán derrotados por el silencio; como los verdugos no caminaran impunes, y los campos de concentración serán hitos, que subrayen la historia. Y todos tendrán derecho a saber de la noche negra, de hace cuarenta y un años, ¡Nunca Más!