14/10/2025
Escribe Guido Poletti
El peronismo, con sus diferentes candidatos en las provincias y sus líneas internas (kirchnerismo, Frente Renovador de Sergio Massa, Movimiento al Futuro de Axel Kicillof), busca, sin excepción, capitalizar la bronca popular creciente.
Es comprensible que muchas compañeras y compañeros, en los lugares de trabajo, estudio o barrios populares, e incluso familiares y amigos, tengan expectativas y se pregunten si la mejor forma de castigar a Javier Milei y su gobierno es votando al peronismo.
¿Por qué La Libertad Avanza llegó al gobierno?
Milei triunfó con el voto de amplios sectores populares que, equivocadamente, intentaron castigar el desastre dejado por Alberto Fernández, Cristina Fernández y Sergio Massa. Fue el resultado de haber seguido las recetas de ajuste del FMI, que hundieron salarios y jubilaciones, empobrecieron al pueblo y abrieron la puerta a la ultraderecha.
A esto se sumó una larga lista de casos de corrupción (no solo los del último gobierno peronista, sino también los que arrastraban los doce años de gestión kirchnerista), siendo la masacre de Once, en 2012, un símbolo de esa podredumbre estructural.
Por supuesto, la corrupción no fue patrimonio exclusivo del peronismo. También la hubo durante el gobierno de Mauricio Macri, y hoy la vemos nuevamente con el escándalo de “Karina 3%” o el narco-diputado José Luis Espert. Pero eso no borra las responsabilidades de las distintas administraciones peronistas, nacionales, provinciales o municipales.
¿Qué hizo el peronismo en estos dos años?
Mientras el oficialismo profundizaba su plan motosierra, el peronismo (principal fuerza opositora patronal) se mantuvo pasivo. La mayoría de sus dirigentes no acompañó las luchas sociales ni sindicales, y en el Congreso abundaron las excusas para justificar ausencias o abstenciones: “garantizar la gobernabilidad”, “responder al gobernador”, “se retrasó un avión”, “estar enfermo”. Con esa conducta, le garantizaron a Milei los votos para aprobar leyes[••]