13/09/2025
Te conocimos en el ejercicio puro de la militancia: haciendo casa por casa.
Capaz por el aburrimiento ese que te agarraba, o por ganas de discutir, saliste a la vereda. Estabas enojado. Y tenías razón: dabas mil vueltas y no lograbas que te aprobaran la bendita válvula Tavi.
Te ofrecimos nuestra ayuda. Estabas descreido, desconfiado, chúcaro. Pero nos diste tus datos. Con la peor de las ondas. La válvula apareció, la cirugía fue un éxito. Y todo cambió. Te metiste en nuestra vida y nos abriste parte de la tuya.
Fue clave ese almuerzo de fin de año en el centro de jubilados del cual participabas. Ahí pudimos escuchar esa tristeza y soledad que aqueja a tantos viejos. Ahí pensamos que teníamos que abrir un espacio para contenerte a vos y a otros como vos.
Finalmente fuiste uno más. A veces, el primero en llegar el sábado bien temprano. Quien sabe la cantidad de veces que llenamos tu baul de bolsones de mercadería. De Piñeyro a Gerli, de Gerli a Piñeyro.
Hoy te fuiste. El dolor te tenía loco. Y ese corazón maltrecho dijo basta. Nos quedamos tu recuerdo, tu fuerza, tus tantas anécdotas.
Descansa Cacho, compañero. Te queremos mucho.