30/04/2016
1 de Mayo, día de los Trabajadores y las Trabajadoras.
En Chicago, en 1886, se desarrollaron manifestaciones de trabajadores pidiendo una jornada laboral de 8 horas. Estas manifestaciones fueron brutalmente reprimidas y cuatro trabajadores anarquistas apresados y, posteriormente, condenados a la horca. La Segunda Internacional, en 1889, instituyó el 1 de Mayo con el Día Internacional de los Trabajadores. Tempranamente, desde 1890, se realizan marchas en nuestro país, conmemorando este día. El 29 de abril pasado, asistimos a la multitudinaria manifestación que reunió a todas las centrales obreras argentinas reclamando por el cese de los despidos que la nueva embestida neoliberal ha derramado sobre el sector de lxs trabajadorxs. No olvidemos que, hasta hace poco menos de cinco meses, el reclamo era por la quita del impuesto a las ganancias que afectaba a un, aproximado, 10 % de la masa de los trabajadores. Sin embargo, a pesar de aquella coyuntura, amplios sectores del sindicalismo local apoyaron al neoliberalismo en la campaña electoral y hoy, debido a la demanda de sus bases deben recalcular posiciones, unirse y demandar trabajo y salarios justos, frente a la devaluación, el tarifazo y el ajuste que imponen la política descarnada del gobierno de Macri que representa a los grupos concentrados del poder económico. En medio de todo esto, lxs trabajadorxs con mejor o peor fortuna, especulamos temerosos hasta dónde nos alcanzarán los salarios magramente logrados en las paritarias de los gremios, qué gastos recortamos, de qué nos privamos, cómo jerarquizamos las necesidades familiares. Algo que no hacíamos desde hace mucho tiempo porque nos habíamos acostumbrado a la dignidad. Con las necesidades básicas cubiertas, aspirábamos a ciertas comodidades extras, como viajes de vacaciones, electrodomésticos, acceso a bienes culturales, en fin, esas cosas que hace la gente que sabe que lo elemental está cubierto y que quiere y desea aspirar a una vida confortable y felíz. Tal vez, esa comodidad en la que estuvimos instalados durante una década, hizo que se perdiera la conciencia de que básicamente somos trabajadorxs. Todos los lunes y durante toda la semana, los doce meses del año de cada año de nuestra vida activa, debemos levantarnos para salir a trabajar por ese salario que nos permite subsistir y prever nuestro retiro. Somos trabajadorxs. El 29 de abril, se demostró en las calles de Buenos Aires, que es posible arribar a la unidad frente al brutal embate de los que no respetan el trabajo ni el salario ni la dignidad del sector asalariado que es el que pone en marcha la economía del país, con esfuerzo, inteligencia, saber hacer, empeño y creatividad. Este 1 de Mayo nos tiene que encontrar unidxs frente a los que desvalorizan todo eso porque no conocen más que el enriquecimiento a través del trabajo ajeno, defendiendo a cada compañerx insultadx como “ñoqui”, solidarios con cada asalariadx despedido. Vivimos de nuestro trabajo y por eso luchamos y resistimos frente a lxs que no ven en nosotrxs más que un gasto que puede reducirse para aumentar sus ganancias. Somos trabjadorxs. El 1 de Mayo es nuestro día. Reivindiquemos la lucha por el trabajo y el salario digno. Reflexionemos para que no nos engañen con frases como “el trabajo es una bendición”. El trabajo es un derecho. Nuestro derecho y los derechos no se negocian. Felíz día de lxs Trabajadorxs, compañerxs!