No somos los únicos y mucho menos los mejores, sí podemos arrogarnos el mérito de la amplitud y el trabajo. Inclusive en esos aspectos que nos podemos sentir satisfechos, tenemos que redoblar los esfuerzos y perfeccionar los criterios. La Cámpora contiene a compañeros que tienen una tradición militante dentro del Peronismo, a aquellos que tienen importantes diferencias con éste y también a quienes
se acercan a militar como primera experiencia. Asumimos éste camino, no nos detenernos a mirar hacia atrás. Somos concientes de que el que no mejora está perjudicando al conjunto y, por transición, al Proyecto. Debemos considerar nos privilegiados por la Historia: hoy tenemos que dar la batalla ideológica de todos los tiempos: un país para pocos o un país para todos. Tenemos la oportunidad de continuar la pelea histórica por la redistribución del ingreso y la justicia social. Como decía el General: “una mala idea desarrollada con continuidad puede producir un gran éxito; y una buena idea que no se desarrolle con continuidad puede producir un gran fracaso“, de la misma manera que “la concepción es solamente una concepción. No hay obra de arte en las concepciones. La obra de arte está siempre en las realizaciones”. La política cada vez presenta menos sutilezas, porque la contradicción principal está más clara que nunca. Debemos retomar las banderas de lucha de nuestro Pueblo a lo largo de su historia: los Derechos Humanos, la Patria Grande latinoamericana, la soberanía industrial, la fuerza de los trabajadores organizados y la justicia social. Pero por sobre todas las cosas, la política como herramienta de los pueblos para la transformación social...