Cincuenta años del 35

Cincuenta años del 35 Información de contacto, mapa y direcciones, formulario de contacto, horario de apertura, servicios, puntuaciones, fotos, videos y anuncios de Cincuenta años del 35, Escuela pública, A. Amat 271, Monte Grande.

Este espacio se ha generado para la construcción colectiva de los cincuenta años de historia del Instituto de Formación Docente y Técnica Nº 35 de Esteban Echeverría, para dar testimonio de la enorme tarea realizada y reconocer a sus protagonistas.

Todas las voces hacen la historia.El texto que se adjunta corresponde a una de las primeras graduadas, la Sra. Marta Maz...
28/09/2021

Todas las voces hacen la historia.
El texto que se adjunta corresponde a una de las primeras graduadas, la Sra. Marta Mazzilli.
Durante muchos años habitamos profesionalmente en el mismo ámbito, compartimos espacios y tiempos educativos. La recuerdo especialmente narrando un cuento a la luz de una vela en el escenario de la Escuela Nº 37, en una presentación organizada por la genial Graciela Perriconi que dibujaba la magia de la literatura para niños. Quizás la Inspectora María Rosa Primo les abría el mundo maravilloso del Jardín de Infantes o el artista plástico Helios Gagliardi las invitaba a sus exposiciones.
El Instituto ofrecía oportunidades y aquellas primeras graduadas en Educación Preescolar respondieron no sólo como estudiantes entusiastas sino también con carreras docentes exitosas y reconocidas. ¡Muchas gracias Marta por este recuerdo!

50 años del ISFD N° 35
TESTIMONIOS: Marta Mazzilli

Formo parte de la segunda promoción de Profesoras de Nivel Inicial recibidas en el Instituto de Formación Docente N° 35 de Esteban Echeverría.
Una alumna más de las tantas que allí persiguieron vocación y se apropiaron de herramientas pedagógico-didácticas para ejercer la profesión que me dio tanta felicidad.

En aquellos tiempos estudiaba en la Universidad de La Plata , en la Facultad de Humanidades, la carrera de Ciencias de la Educación. Los vientos furiosos de esos días cerraron muchos de esos centros Educativos valga la redundancia.…y yo, que ya trabajaba como maestra en escuelas primarias, no dudé ni un minuto en trasladar las materias aprobadas y coincidentes con la facultad, al Instituto de mi Región donde encontraría ese camino tan deseado: ser maestra jardinera paralelamente a la tarea ya emprendida en los servicios rurales de la zona.

Todas trabajábamos mucho. Nadie acusaba cansancio. Llegábamos a disfrutar la noche después de dos cargos no siempre en el mismo sitio.

La noche, sí, nuestra noche en el edificio de la Escuela n° 37.
La noche, leyendo, pintando, estudiando, jugando a saber más y a ser felices.
La noche. No importaban las lluvias ni los inviernos crudos.
La noche se extendía en las casas de cada quien para preparar trabajos prácticos y devorar letras con contenido.
La noche, mi amiga, compartida con colegas…. ya éramos, todas, docentes!

No había adolescentes. La oportunidad había llegado para mujeres que sabíamos de lo que se trataba.
Hubo nacimientos, casamientos y trabajo…siempre estábamos nutridas por la experiencia áulica.
Y hubo tiempo para vivenciar jornadas de narración teatrales…obras dramáticas del siglo XVIII, ejercicios y juegos con ese profesor carismático que sabía bajar las escaleras del edificio apoyado en sus manos….y encuentros extras para asistir a las exposiciones del enorme artista plástico que era nuestro profesor de arte.

Siempre, la Institución mantuvo teoría y pragmatismo en la misma mano. Inspectoras de la rama Educación Inicial en actividad, también nos daban clases….más cerca, desde el mundo real. Desde lo que sucedía en Los Jardines de Infantes.

Amé esos espacios de mi vida. Obedecí sugerencias que, evidentemente, por acertadas como docente escritora, me llevaron a coordinar durante treinta años un taller literario por el que pasaron más de mil personas.
Lo que cada una hizo con lo incorporado, decisión personal.
Yo, Marta Mazzilli, con la energía que hoy parece imposible de rescatar, aproveché cada semilla, cada brote…y llegué al lugar que deseaba por el camino de los méritos, de los concursos legítimos, de la creatividad y el empeño.
Cuando se llevó a cabo el acto de colación, escribí y leí el discurso de despedida con nuestra hija creciendo en mi vientre.
No había finales, todos, siempre, fueron enormes comienzos.
Marta Mazzilli
2° Promoción de Profesoras de Nivel Inicial del ISFD N°35.Año 197……allá…hace tanto y tan poco en la memoria.
(Evito nombrar a los/as profesores/as, porque todos, comprometidos, resultaron importantes. Aunque, cada alumna podrá encontrar en su andar el sello de quien la marcó).

24/09/2021

CINCUENTA DEL TREINTA Y CINCO
EN DEMOCRACIA, EL PRIMER ACTO DE COLACIÓN DE GRADO (1984)
En 1982 D´Abramo volvió al Instituto. Sus notas de reclamo semanales más la actuación de un abogado laboral lograron que, vencido el plazo dispuesto en la ley que reguló la prescindibilidad de los funcionarios, el mismo régimen que lo cesanteó le devolviese el cargo de Regente titular. Fue uno de los dos únicos docentes reincorporados por el gobierno militar en las postrimerías de su mandato.
D’Abramo se reincorporó y fiel a su costumbre de ir de frente, advirtió al Prof. Wagner, que litigaría por su restitución a la Dirección. Finalmente, con la llegada de la democracia, el Prof. Wagner fue trasladado al ISFD Nº11 de Lanús y D´Abramo volvió a ser Director del 35.
Una energía renovada nos estimulaba a apropiarnos y vivir nuestra historia mientras D´Abramo abría puertas y ventanas para que circularan las ideas y las propuestas.
El Instituto había crecido en alumnado y se afianzaba como centro de formación de docentes en la zona. En 1981 se había abierto el Profesorado en Ciencias Naturales. En la época los profesores de educación secundaria que cursaban carreras de cuatro años gozaban de mayor prestigio que los maestros normales egresados de las escuelas secundarias o de carreras cortas en Superior. Hoy todos los graduados de carreras docentes ostentan el título de profesor ya sea por nivel, modalidad o especialidad y la formación de base es de cuatro años a los que se agregan las especializaciones y postítulos.
Este año el Profesorado en Ciencias Naturales cumple 40 años y seguramente ellos desplegarán su historia. Pero no puedo obviar lo que la instalación de esta comunidad de científicos significó en la cultura institucional. Dispuestos a permanecer más de cuatro años, alumnos y profesores se constituyeron en movilizadores y generaron el primer Centro de Estudiantes, formaron su biblioteca especializada, promovieron la instalación de la fotocopiadora, entre otras acciones. Hoy sus realizaciones e innovaciones académicas, pedagógicas y comunitarias son reconocidas en distintos ámbitos y los Profesorados de Ciencias del 35 gozan de un muy merecido prestigio.
En 1981 yo había accedido por concurso interno al cargo de Secretaria dando inicio a una carrera de treinta años en funciones jerárquicas en la Educación Superior. Había dos regentes y muchísima actividad. Sentíamos que habíamos crecido y nos merecíamos festejar. Entonces organizamos con entusiasmo el primer acto formal de Colación de Grado en el salón de actos de la Escuela de Enseñanza Media Nº 1 cuya directora Prof. Ana Geissler nos facilitó.
En las imágenes van a encontrar nuestra versión de juventud, la de los inicios. Andrés Brenner, Mercedes Coirini, Adalberto Ghío, Celia Vidal,, Isolina Siciliano, Jorge Pérez, D´Abramo, Mirta Debonis, Raúl Sánchez, Enrique González…
Recuerdo con mucho cariño ese día en que estrené mi pancita de embarazada de Luciana.
Entregamos diplomas en serigrafía diseñados por el Profesor de Plástica Helios Gagliardi, artista reconocido por sus grabados.
Como podrán observar en esa primera ceremonia ya se siente el clima de alegría, afecto y satisfacción que caracterizan los Actos de Colación de Grado del ISFD y T Nº 35.

24/09/2021

CINCUENTA DEL TREINTA Y CINCO
EN DEMOCRACIA, EL PRIMER ACTO DE COLACIÓN DE GRADO (1984)
En 1982 D´Abramo volvió al Instituto. Sus notas de reclamo semanales más la actuación de un abogado laboral lograron que, vencido el plazo dispuesto en la ley que reguló la prescindibilidad de los funcionarios, el mismo régimen que lo cesanteó le devolviese el cargo de Regente titular. Fue uno de los dos únicos docentes reincorporados por el gobierno militar en las postrimerías de su mandato.
D’Abramo se reincorporó y fiel a su costumbre de ir de frente, advirtió al Prof. Wagner, que litigaría por su restitución a la Dirección. Finalmente, con la llegada de la democracia, el Prof. Wagner fue trasladado al ISFD Nº11 de Lanús y D´Abramo volvió a ser Director del 35.
Una energía renovada nos estimulaba a apropiarnos y vivir nuestra historia mientras D´Abramo abría puertas y ventanas para que circularan las ideas y las propuestas.
El Instituto había crecido en alumnado y se afianzaba como centro de formación de docentes en la zona. En 1981 se había abierto el Profesorado en Ciencias Naturales. En la época los profesores de educación secundaria que cursaban carreras de cuatro años gozaban de mayor prestigio que los maestros normales egresados de las escuelas secundarias o de carreras cortas en Superior. Hoy todos los graduados de carreras docentes ostentan el título de profesor ya sea por nivel, modalidad o especialidad y la formación de base es de cuatro años a los que se agregan las especializaciones y postítulos.
Este año el Profesorado en Ciencias Naturales cumple 40 años y seguramente ellos desplegarán su historia. Pero no puedo obviar lo que la instalación de esta comunidad de científicos significó en la cultura institucional. Dispuestos a permanecer más de cuatro años, alumnos y profesores se constituyeron en movilizadores y generaron el primer Centro de Estudiantes, formaron su biblioteca especializada, promovieron la instalación de la fotocopiadora, entre otras acciones. Hoy sus realizaciones e innovaciones académicas, pedagógicas y comunitarias son reconocidas en distintos ámbitos y los Profesorados de Ciencias del 35 gozan de un muy merecido prestigio.
En 1981 yo había accedido por concurso interno al cargo de Secretaria dando inicio a una carrera de treinta años en funciones jerárquicas en la Educación Superior. Había dos regentes y muchísima actividad. Sentíamos que habíamos crecido y nos merecíamos festejar. Entonces organizamos con entusiasmo el primer acto formal de Colación de Grado en el salón de actos de la Escuela de Enseñanza Media Nº 1 cuya directora Prof. Ana Geissler nos facilitó.
En las imágenes van a encontrar nuestra versión de juventud, la de los inicios. Andrés Brenner, Mercedes Coirini, Adalberto Ghío, Celia Vidal,, Isolina Siciliano, Jorge Pérez, D´Abramo, Mirta Debonis, Raúl Sánchez, Enrique González…
Recuerdo con mucho cariño ese día en que estrené mi pancita de embarazada de Luciana.
Entregamos diplomas en serigrafía diseñados por el Profesor de Plástica Helios Gagliardi, artista reconocido por sus grabados.
Como podrán observar en esa primera ceremonia ya se siente el clima de alegría, afecto y satisfacción que caracterizan los Actos de Colación de Grado del ISFD y T Nº 35.

DE CUANDO NACIO EL PROYECTO DE UN EDIFICIO PROPIO PARA EL INSTITUTO  (1978)El Capitan Flerquin, o Florquin o Forquin o c...
02/09/2021

DE CUANDO NACIO EL PROYECTO DE UN EDIFICIO PROPIO PARA EL INSTITUTO (1978)

El Capitan Flerquin, o Florquin o Forquin o como se llamara, había dado su veredicto: en el edificio de la calle Origone sólo podían formarse subversivos. Teníamos una semana para encontrar un lugar adecuado para trasladar el Instituto. La Prof. Celia Vidal y yo éramos las encargadas de hacer las averiguaciones y presentar la propuesta.
Fueron días de corridas y recorridas, entrevistas con funcionarios, visitas a organizaciones, analizando ofertas con el acompañamiento de Isolina Siciliano, profesora e Inspectora del Educación Primaria. Cumplido el plazo, nuestro informe tenía muy pocas palabras: No hay en Monte Grande y alrededores un espacio disponible para albergar a una institución que cuenta con más de seiscientos alumnos y funciona en tres turnos. Sugerimos la construcción de un edificio acorde con el nivel y la expectativa de desarrollo de la institución.Aquella tarde dos automóviles Ford Falcon verde oscuro estacionaron frente al Instituto. En cada uno un chofer y un acompañante con fusil que asomaba por la ventanilla. Tenían la orden de llevar a las dos profesoras. Pero Isolina Siciliano, la Inspectora de Educación superior, Sra. Zulema Fox y el Director, pidieron acompañarnos. Discusión, comunicación con las autoridades y finalmente fuimos los cinco. El viaje fue una experiencia que comentamos durante mucho tiempo: a una velocidad escandalosa y zigzagueando recorrimos el Camino de Cintura que los autos despejaban rápidamente al escuchar las sirenas y ver las armas. Fue aterrador. Hoy pienso que nuestra incertidumbre no era nada comparada con la que vivieron otros. La sola mención de La Tablada abría la imaginación a lo desconocido, a lo prohibido, a lo oculto.

Al llegar al cruce de Camino de Cintura y Crovara, sede del Regimiento de Infantería Mecanizado 3 General Belgrano Ejercito Argentino, vimos el predio cubierto de tiendas de campaña con soldados equipados para combate. Estaba por dar comienzo la Operación Soberanía, prevista para el 22 de diciembre de 1978, que se proponía tomar las islas Picton, Nueva y Lennox ubicadas entre la boca oriental del Canal de Beagle y el Cabo de Hornos en el conflicto con Chile por los límites entre los Océanos atlántico y Pacífico.
En ese contexto la entrevista con el Capitán fue breve. Estaba muy ocupado en la preparación de las tropas por lo que el tema que nos convocaba se retomaría a su regreso. Nos fuimos consternados: la guerra con Chile ya no era una remota posibilidad. Si bien se hacían pruebas de oscurecimiento, y movilización de soldados, éstas nos parecían muestras propias de una sociedad militarizada puesta en la obligación de defender su soberanía. Se decía que ambos dictadores, Videla y Pinochet, sólo se mostraban los dientes.

Ese día tan conmovedor, comenzó a gestarse el nuevo edificio para el ISFD Nº 35 que se inauguraría diez años después. Lo sucedido movilizo a las autoridades educativas y municipales, a las entidades de bien público, por supuesto a los estudiantes e incluso a sus familias. Las acciones fueron sostenidas hasta que en 1982, durante la primera gestión como Intendente Municipal del Contador Alberto Groppi, se informó a Secretaría de Inspección que se afectaba para la ubicación del edificio, las parcelas correspondients a la nomenclatura catastral: Circ.V, Qta 13,Manz.13e,Parcelas 13 y 14 que se hallan en ubicación próxima al instituto, en el Barrio La Cautiva, frente a calle Eduardo Arana y Plazoleta sobre calle colectora.
En 1982 la Municipalidad presentó el Anteproyecto y las obras se iniciaron en 1984.

Durante años pasamos todos los días por la obra para ver crecer la construcción.

CINCUENTA AÑOS DE “EL 35”DE CUANDO LOS MILITARES VINIERON A CERRAR EL INSTITUTO (1978)Era mediados de diciembre de 1978....
19/08/2021

CINCUENTA AÑOS DE “EL 35”
DE CUANDO LOS MILITARES VINIERON A CERRAR EL INSTITUTO (1978)

Era mediados de diciembre de 1978. Época de exámenes finales. Una tarde de sol.
Iba atrasada y apenas presté atención a los autos verdes y al camión estacionados en la plazoleta. Ni a los dos soldados armados que caminaban por la vereda.
Me sorprendió el silencio. Nadie en el patio, ningún grupo de estudiantes revisando papeles o charlando, vacía la pequeña sala de profesores…
Tuve que empujar la puerta de la sala que compartían regentes, secretarios y preceptores; me abrió un soldado armado. Me integré sorprendida al círculo de los pocos profesores que éramos en aquella época. Tres soldados con fusiles. Un oficial y el director presidiendo la reunión que interrumpí insolentemente. El oficial que resultó ser el Capitán F. preguntó si alguien más acostumbraba a llegar tarde. Y continuó con su discurso.
F. anunció que habían recibido una denuncia que confirmaba lo que ellos ya sospechaban: había subversivos infiltrados entre profesores y alumnos.
Recordé la reunión que habíamos tenido en Lomas de Zamora, a la que los profesores habíamos sido convocados con carácter de obligatoria, en la que nos dieron una clase exhaustiva sobre los grupos subversivos que operaban en la zona, la forma de reconocer un infiltrado entre nuestros alumnos o colegas y los medios para denunciar urgentemente a través de Secretaria de Inspección, Comisaría o esa sede de Inteligencia militar cuyos números de teléfono figuraban en el documento que nos entregaron, titulado “Subversión en el ámbito educativo” Recuerdo que nos miramos, guardamos los papeles y nunca hablamos del tema entre nosotros.
Según lo instruido, subversivo podía ser cualquiera que fuera visto como un potencial detractor del orden social instalado, cualquiera que no adhiriese fervientemente al “ser nacional, occidental y cristiano”. Ser joven o mayor y tener el pelo largo o barba, usar zapatillas, parecer desaliñado, tener una familia disfuncional, pertenecer a una etnia, actuar de manera impulsiva o ser demasiado complaciente y educado…Ser Psicólogo, Sociólogo…Pedagogo… Profesor… Sostener concepciones filosóficas o pedagógicas consideradas sospechosas, no demostrar en todos los actos una total adhesión a la disciplina, el orden, el respeto, la patria, la familia, la religión como valores fundamentales… Teníamos que observar y escuchar, sabiendo que éramos observados y escuchados. Éramos culpables si no demostrábamos lo contrario.
Me había olvidado de aquellas órdenes, pero esta vez me fluyeron las preguntas y las dudas:
¿Tal vez en algún aula se permitía el trabajo grupal, la producción colectiva en vez de fomentar el esfuerzo individual? ¿O se propiciaba la participación y el compromiso democrático en clase en vez de instalar reglas de obediencia y subordinación?
¿Pudo haber sucedido que se estuviera trasgrediendo el principio de que enseñar era transmitir eficazmente contenidos determinados a sujetos pasivos abriendo el juego a la opinión, al debate sobre temas personales o sociales? ¿Se habrían analizado diarios y sucesos de actualidad, cuando no existían en el plan de estudio esos contenidos significativos? ¿Qué estaba pasando en las aulas?
Tal vez habría escapado alguna fotocopia de un texto de Paulo Freire ¿Quedarían libros de autores latinoamericanos en biblioteca?
¿Sería por la matemática moderna cuya teoría de conjuntos se aproximaba al comunismo, según decían? ¿O los de Lengua insistiendo con la gramática estructural? Tal vez los de Ciencias Naturales habían tratado la teoría de la evolución…
Quizás no teníamos suficientemente en cuenta que nuestra misión era formar “profesionales” de la educación, expertos en el diseño de actividades para el logro y evaluación de objetivos predeterminados y no pedagogos capaces de pensar y producir teoría sobre sus prácticas… Tal vez de las observaciones y críticas de clase habían surgido ideas y propuestas innovadoras…
Comprendí que todos abríamos espacios, teníamos entusiasmo, nos dejábamos llevar por el diálogo. Entonces, cualquiera de nosotros, tanto profesores como alumnos, éramos seguramente trasgresores de normas que no conocíamos o desconocíamos, que no es lo mismo.
Pero ¿subversivos???
Me pareció una exageración, una sobreactuación, una ridiculez. No podía imaginar que la distorsión, la violencia y la confusión del afuera pudieran circular ferozmente en el espacio fluido y amigable del Instituto, en el que nos conocíamos todos, aunque el SER NACIONAL que debía instalarse tomaba formas extrañas, a veces nítidas y otras desdibujadas.
Pero algo había sucedido y allí estábamos, escuchando que se había decidido cerrar el Instituto.
Explicamos juiciosamente nuestra realidad, recorrimos el edificio, mostramos nuestro trabajo para lograr espacios acogedores…Pero al Capitán F. todo le parecía precario e indigno y repetía que estudiando en esas condiciones sólo podían formarse subversivos.
Miró su reloj y dio su ultimátum: en una semana deberíamos encontrar un edificio decente donde instalarnos y poder pasar los cursos de turno vespertino a la tarde. Eligió al azar dos personas para realizar la búsqueda, elaborar un informe y llevarlo al cuartel de La Tablada. Las elegidas fuimos Celia Vidal y yo. Un Falcon verde con custodia nos pasaría a buscar por el instituto la semana siguiente.

CINCUENTA AÑOS DEL 35LA TARDE QUE SE QUEMARON LIBROS Y MABEL GÓMEZ SE MARCHITÓ EN FORMOLLas imágenes que acompañan son d...
23/07/2021

CINCUENTA AÑOS DEL 35
LA TARDE QUE SE QUEMARON LIBROS Y MABEL GÓMEZ SE MARCHITÓ EN FORMOL

Las imágenes que acompañan son de la cena de despedida que le hicimos a Mabel Gómez cuando se jubiló del cargo de Bibliotecaria a fines de los noventa. Estamos en una parrilla sobre Boulevard Buenos Aires, pasándola muy bien, como se ve. Seguramente reconocerán a la Secretaria Sra. Lidia Ruiz Huidobro, a la Sra. Mirta Orliacq, Bibliotecaria y a las preceptoras señoras Raquel Marcel, Marta Borgonovo, Marta Arimond y Clyde Gnaso. También Vicente y yo. El buen humor siempre caracterizó a este grupo de turno vespertino. Incluso Mabel, siempre callada y atenta en su puesto de trabajo, podía aportar el comentario ocurrente y gracioso, fruto de su aguda mirada sobre el mundo y las personas, mirada comprensiva y empática, que podía leer emociones y situaciones para ayudar o acompañar. En 1984 Mabel me anticipó que volvería a ser mamá y me aseguró que sería una nena. Luego me advirtió que iba a tener complicaciones en el parto. Pero que no temiese ya que ella iba a rezar por mí. Y así fue. Luciana alumbró nuestra vida en marzo del 85 y todo se superó. Esas cosas hacía Mabel. Además de amar los libros.
Nos conocimos en el Centro de Investigación Educativa, ella Bibliotecaria, yo, asesora y Nieves Pazos, secretaria. Una experiencia riquísima. El CIE era el espacio de encuentro de los maestros. Volveremos él más adelante. Años 1973 ó 1974. Creo que Mabel era una de las poquísimas bibliotecarias tituladas del distrito en aquella época.
Mabel fue la primera bibliotecaria del Instituto. Al principio, cuando compartíamos la biblioteca del CIE y luego, en el pequeño espacio de chapa ubicado a un lado del patio del edificio de la calle Origone. El ventiluz trasero de la casilla daba a la morque del hospital y a veces el olor a formol era insoportable. Pero Mabel estaba feliz de su biblioteca y aseguraba un poco en serio, pero más en broma, que el formol hacía bien a los libros y de paso, la mantenía joven.
La mayoría de los pocos libros con que se contaba habían sido aportados por los profesores, en carácter de préstamo o donación para que los estudiantes pudieran consultar o copiar. La Cooperadora era muy pequeña y el arreglo y mantenimiento del viejo edificio se llevaba casi toda la recaudación.
En esos años el interés por la literatura para niños y jóvenes era muy fuerte, al punto que tenía un espacio propio en el plan de estudios. Yo daba Literatura Infantil y creo que disfrutamos muchísimo en el aula recuperando infancia entre cuentos, poesía y títeres. Habían surgido muchos autores y no dudaba de invertir parte de mi sueldo en comprar cuanta libro aparecía para que nos abriera el panorama más allá de los cuentos tradicionales, las fábulas moralizantes o las lecturas didácticas. Se respiraba libertad y novedad en cada página. Teníamos un buen repertorio en una caja que dejábamos al cuidado de Mabel en Biblioteca como si fuera un tesoro. En ese “nosotros” estábamos los y las estudiantes y yo, que descubríamos al mismo tiempo.
Una tarde, al llegar al Instituto, veo a Mabel que me hace señas urgentes desde la Biblioteca. Entro a la casilla y me muestra la caja casi vacía. Me contó que se habían retirado y quemado muchos libros esa tarde. El director y un profesor… Que no pudo hacer nada… Que habían enviado una lista de autores censurados y se obró en consecuencia… Por el ventiluz entraba el olor a humo que venía del baldío trasero, al lado de la morgue… En la caja reinaban los hermanos Grimm junto con Alicia la del País de las Maravillas, … Entonces entendí en qué fantasía vivíamos. No importa lo que sentí. Era peor, mucho peor…Mabel me miraba desolada. El olor a formol y papel quemado nos asfixiaba.
Cuando reclamé a los responsables se me anotició de una especie de confabulación ideológica transportada detrás de la aparente inocencia de los libros infantiles. María Elena Walsh por las dudas, Elsa Bornemann porque su “Un elefante ocupa mucho espacio” era claramente subversivo, Javier Villafañe, ni hablar… y así sumaron Laura Devetach, José Murillo, Álvaro Yunque, Lidia Blanco…
Pregunté por “Mientras voy creciendo “de Berta Finkel. Se me contestó que la autora tenía apellido judío…
- ¡Eran mis libros! -grité.
- ¡No debió traerlos acá y ponernos en peligro a todos!
Ese día se inició el tráfico de fotocopias y transcripciones manuscritas. Y tomamos conciencia clara de lo que significa la literatura para niños y jóvenes.
Un beso al cielo Mabel.

CINCUENTA AÑOS DEL 35EL PRIMER EDIFICIO PROPIO (1977)En su mayoría, los Institutos Superiores provinciales funcionaban e...
19/07/2021

CINCUENTA AÑOS DEL 35

EL PRIMER EDIFICIO PROPIO (1977)

En su mayoría, los Institutos Superiores provinciales funcionaban en edificios compartidos con otras escuelas, generalmente en turno vespertino, lo que ocasionaba más de un conflicto por las diferentes necesidades de las modalidades y niveles, y a la vez, significaba una limitación para expandir la oferta de carreras de nivel superior en otros turnos. Estaba instalada la idea que los egresados del nivel secundario ingresaban al mundo laboral y sólo podían cursar después de la seis de la tarde.

En 1977 la matrícula del Instituto había crecido y la convivencia con la escuela primaria no era sencilla. Existía la posibilidad de construir instalaciones en el mismo predio, pero repentinamente se decidió trasladar el Instituto a la vieja casa de la calle Tte. Origone 361, que había quedado libre al mudarse la Escuela Primaría Nº 14 a su nuevo edificio de Tte. Origone y Boulevard Buenos aires.

El 31 de marzo de 1977 la Inspectora de Educación Superior informa al Director César Wagner: “Atenta a lo solicitado en su nota del 29 de marzo de 1977 comunico a Ud. que esta inspección se ha entrevistado con la Secretaria de la Unidad Administrativa del distrito, señora Dora p. de Pardo y de común acuerdo es factible que el Instituto Superior de Formación Docente de Monte Grande funcione en el edificio de la ex Escuela N° 14, ubicado en Origone 361 de Monte Grande, como lo expresara en la entrevista mantenida con usted y el señor intendente, Comodoro (R) Juan Carlos Favergiotti […]”

Más allá de estas razones, era sabido que la rapidez de la gestión obedecía al cuestionamiento que el régimen militar hacía al funcionamiento de instituciones educativas en turno vespertino, sobre todo si esto significaba el desplazamiento de adolescentes y adultos después de las diez de la noche.

El edificio de la calle Tte. Origone databa del siglo XIX y había sido el casco del campo de la familia Saubidet. La Prof. Isolina Siciliano mencionaba que allí también había funcionado el tambo del Dr. Anacleto Rojas, primer odontólogo de Esteban Echeverría e insistía en que debía ser reconocida como edificio histórico por el Municipio. Lo cierto es que estaba en estado lamentable y debió ser refaccionado acción en la que intervino la Municipalidad y que contó con el aporte profesores y alumnos. También hubo que conseguir mesas y sillas…

Si bien la propiedad se había donado para ser utilizada con fines educativos, el Municipio la había afectado para futuras ampliaciones del Hospital Santamarina cuyas autoridades reclamaron.

La instalación del Instituto, en consecuencia, era precaria, pero todos sentimos esa casa como nuestra y se puso muchísimo trabajo y amor para habitarla de la mejor manera. Se instalaron aulas modulares de chapa que resultaban heladas en invierno y un horno en verano, se hundía la vieja pinotea de los pisos, se encimaban mesas y sillas en espacios pequeños, había un solo baño de construcción sencilla para profesores , y los alumnos utilizaban los antiguos excusados para niños. Pero creo que nadie de aquellos tiempos se olvida de las clases o los exámenes al aire libre envueltas en el aroma de la enorme magnolia y los paraísos, las reuniones en la galería, los actos en el patio, el kiosko de Alonso, las corridas bajo la lluvia para trasladarnos de un sector a otro…

Éramos muy jóvenes. Pili Roig, Graciela Regueiro, Liliana Sanzoni, Celia Vidal, y yo lucimos nuestras panzas de embarazadas primerizas; luego Ismael Alonso, el portero, cuidaba los hijos que correteaban por el patio.

A fin de año, grupos de alumnos y de profesores organizaban algún almuerzo, o cena en el patio para festejar. Siempre había música y risas.

Pasaron cosas importantes esos once años.

13/07/2021

Cincuenta años del ´35
SER DOCENTE EN TIEMPOS DE DICTADURA MILITAR

Hace pocos años, en una reunión del Consejo Provincial de Educación Superior, un consejero del claustro estudiantes acusó a los profesores de mi generación de haber sido funcionales a la dictadura militar por el sólo hecho de haber continuado trabajando durante aquellos años.
Podríamos hablar muchísimo sobre este tema, pero lo cierto es que resulta difícil pensar en cientos de profesores y maestros renunciando a sus cargos. Permanecer fue difícil. Renunciar era sospechoso. La cesantía por abandono de cargo era cosa corriente. Muchos desaparecieron. Lo mismo podría aplicarse a otras profesiones.

A continuación, el relato de uno de los sucesos que viví. Queda al lector elaborar sus conclusiones. ¿Casualidad?, ¿Intencionalidad?...

El cargo de director, vacante por el despido de D´Abramo, fue cubierto por el Prof. César Wagner, comisionado por el gobierno de facto.

La carrera de Maestro Normal Superior se cursaba en dos años. En el segundo se realizaban las actividades de Observación y Práctica de la Enseñanza con un cronograma apretadísimo de trabajo diario en escuela que culminaba con una residencia de dos semanas. El ritmo era intenso y exigente en cuanto a los contenidos y las competencias que los y las estudiantes debían desarrollar para hacerse cargo del aula. Muchos dejaban la Residencia para el año siguiente al punto que finalmente el plan de estudios pasó a tener dos años de cursada más un cuatrimestre de Práctica y Residencia.

Los profesores dedicábamos mucho tiempo para asesorar sobre el diseño de planificaciones de clase (que debían ser como mínimo treinta) y de la residencia. La única forma de comunicación era el encuentro presencial por lo que se abrían espacios de consulta a toda hora e incluso los fines de semana. En la época se habían instalado métodos y técnicas de enseñanza que debían respetarse paso por paso. Las y los practicantes llegaban a las escuelas cargados de materiales sin los cuales la clase no era tal.

Sucedió una vez que una alumna, a la que llamaremos Alicia, no pudo terminar la residencia. Muy jovencita e insegura, Alicia había aprobado con dificultades las prácticas de ensayo siguiendo al pie de la letra los planes que le ayudaba a preparar su mamá, directora de escuela primaria en otro distrito. Sus virtudes eran la constancia, la memoria y la calidad y cantidad de material de apoyo que presentaba. Pero puesta a cargo del aula, Alicia no lograba ocupar el espacio de maestra, temía a los alumnos con los que apenas dialogaba, le era muy difícil organizar el tiempo y las tareas, los chicos reclamaban y ella terminaba la jornada llorando. Trabajamos mucho en su acompañamiento, pero íbamos de fracaso en fracaso. Finalmente, el último miércoles, la docente del grado, Alicia y yo consideramos que sería mejor retomar la residencia el año próximo. Las tres nos sentimos aliviadas.

El viernes el Prof. Wagner me citó a dirección. Estaba reunido con un señor muy serio que resultó ser un militar de alto grado, padre de la alumna en cuestión. Vestía de civil y me dijo que se había acercado al Instituto para donar una bandera y conocer a la profesora de Prácticas de su hija; manifestó que no pensaba encontrarse con una persona tan joven ya que le había llamado la atención que su hija no pudiera aprobar la residencia que había preparada con alguien de tanta experiencia como su esposa… Traté de explicarle que lo que Alicia necesitaba era tiempo para adquirir seguridad y confianza en sí misma, lo que le pareció una tontería ya que consideraba que cualquiera podía tener un mal día. El Prof. Wagner me informó entonces que había dispuesto que la alumna diera una clase el lunes siguiente, la que tendría carácter de examen final y sería evaluada por un tribunal presidido por él en su carácter de director, otra profesora de Práctica de la Enseñanza y yo con la presencia de la directora de la escuela. Me despidió sin más. Había terminado el horario de clases. Nos fuimos.

El lunes a las ocho de la mañana la manzana del centro de Monte Grande en la que estaba ubicada mi casa se encontraba rodeada de militares. Se nos informó por altoparlantes que se trataba de una revisación de rutina, que debíamos permanecer en nuestros domicilios a la espera de los soldados que inspeccionarían cada vivienda.
No funcionaban los teléfonos y la electricidad estaba cortada. Tres horas esperando sin saber cuál podría ser la falta, quién el causante, qué culpa podía caernos, recorriendo nuestra casa de mujeres solas por si algo pudiera resultar sospechoso vaya a saber de qué. Mi biblioteca de Filosofía y Pedagogía, un libro sobre Marx con títulos rojos, la biblioteca de Psicología de mi hermana, con las obras de Freud. ¿Podría ser eso? Reacomodar, no ocultar…
A las once de la mañana los soldados se fueron en los camiones con los que habían cerrado las calles. No habían entrado a mi casa. Ni a ninguna otra.

Cuando llegué a la escuela de El Jagüel, todo había terminado. La alumna se había retirado. El Prof. Wagner, mi colega y la Sra. Directora tomaban té en dirección. Traté de explicar el motivo de mi tardanza, pero el Prof. Wagner me dijo:” Quédese tranquila Susana. La clase estuvo perfecta. Ya hicimos el acta.”

¿Aquella jovencita temerosa e insegura había logrado desarrollar exitosamente la clase a pesar de tantas personas observándola? Deseé que así fuera. Por ella y por mí. Y sobre todo, por los niños y las niñas que serían sus alumnos.

Lo que hablamos Wagner y yo días después, me lo reservo.

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