01/05/2015
Estimados Compañeros y Compañeras:
Recordamos hoy, en el festejo de un nuevo 1º de Mayo aquellos Mártires de Chicago en su ejemplo de vida, de lucha y resistencia, de convicción infranqueable.
Luchadores sociales construidos en el seno de nuestra clase trabajadora, fiel a su condición, leal para con su pueblo hasta las últimas consecuencias.
La larga historia de lucha de los de abajo está compuesta de un inmenso caudal de entrega generosa, solidaria, y modesta.
Sí, son ellos, su historia de no claudicación, ejemplos de dignidad, y son muestra también de transformación, de lo que construye nuestra gente, nuestro pueblo con organización y lucha.
Ejemplo irrenunciable en esta etapa en la cual reconstruir la confianza en nuestras propias fuerzas como clase, es tarea innegable de primer orden.
El 1º de mayo, la lucha por las 8 horas, el caudal orgánico de los de abajo, su historia, sus protagonistas, esa que nos indica una opción de ensamble necesario, de avances del obrero en el fervor de la lucha y la resistencia, quieren ser ubicados en el plano de la nostalgia revolucionaria de aquellos años locos …o en el mejor de los casos, cuando no se intenta integrar y ponerse al frente de dicha impronta y su contenido de lucha, su continuidad histórica en la construcción de valores de nuestro rol de trabajadores, convirtiéndolo en un día de festejo, en un gran asado con intención conciliadora
Construir desde nuestra esencia una opción antagónica, un caudal enérgico, con el tesón necesario para esta etapa es el desafío que nuestra Organización enfrenta.
Dotar nuestras prácticas de elementos de resistencia y ruptura no son tareas para el futuro, mirar la realidad bajo la impronta de lo inmediato, del pragmatismo.La experiencia histórica reciente nos muestra e indica que transforma los discursos y las prácticas en otra cosa. Allí donde estamos todos los días, en esa tarea que se quiere desdeñar sistemáticamente con el discurso mayoritario y muchas veces aplastante de la burocracia, allí es donde comienza la tarea transformadora.
Evidentemente desde una opción organizada gremialmente, con lineamientos estratégicos claros, coherentes, sin dogmas y con las adecuaciones necesarias que los distintos escenarios exigen.
La independencia de nuestro movimiento en su conceptualidad, la cual corresponde al orden de la estrategia y no de orientaciones tácticas del momento, adquiere en el actual escenario sindical un eje fundamental a la hora de trazarnos líneas de acción directa y programática.
Los trabajadores petroleros no somos ajenos a la influencia de los ejemplos recibidos del pasado, y lo demostramos permanentemente.
En estos días hemos dado muestras de la dignidad suficiente, al encarar una denodada tarea, en recuperación de nuestra autonomía y de la tan preciada democracia sindical.
A pesar de los esfuerzos imperiosos de aquellos que olvidaron su identidad, en retraer nuestras fuerzas y anular nuestra conciencia, dimos ejemplos de grandeza, concurriendo a las urnas nuevamente, en forma masiva, paciente y ordenada, y haciendo valer nuestra voluntad.
Teniendo muy en claro, que a pesar de realizar esta peregrina tarea, nos encontramos al comienzo de una etapa que nos invita a demostrarnos a nosotros mismos lo que somos capaces de hacer, valiéndonos de nuestra mejor arma, que es la unidad y la participación encolumnada en una causa de bien común y permanente.
Delineando, construyendo y fortaleciendo desde la organización sindical las articulaciones correspondientes para el desarrollo de nuestras propuestas.
Hoy como nunca, ese viejo y querido valor producido en el medio de las luchas obreras, “la solidaridad”, adquiere una dimensión mayor, puede jugar fuerte a la hora de articular fuerzas sociales rompiendo la fragmentación en una perspectiva de resistencia ante todo aquello que atenta contra el bienestar de los trabajadores y sus familias.
El inmenso aporte que puede construir un movimiento fuerte está compuesto también de elementos que muchas veces aparecen como menores. Pensamos que en su rol específico no son nada menores: la confianza, la fraternidad, la modestia, la templanza y la coherencia.
Elementos preponderantes en nuestra gente.
Aquellos integran lo mejor de nuestra clase trabajadora, aquellos que en la articulación ideológica de décadas anteriores arrancaron conquistas, propiciaron avances para nuestra gente, son legítimas experiencias a tomar para construir un pueblo fuerte.
Un gran y fraternal abrazo a todos los trabajadores en su día y especialmente a toda la familia petrolera.
Que Dios nos bendiga y guíe
David Castro
Secretario General Electo
Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Cuyo.