Las Mujeres de la Matria Latinoamericana - MuMaLá- somos un Movimiento de Mujeres que provenimos de diversas experiencias de participación: social, mixta, política, de derechos humanos y de gestión estatal. Desarrollamos diversas iniciativas tendientes a fortalecer nuestros derechos y a partir de allí promover e impulsar nuestra participación social y política. Somos mujeres diversas que desplegam
os nuestro accionar cotidiano en todo el territorio de la nación Argentina. Pretendemos generar herramientas que contribuyan a modificar las desiguales relaciones de género existentes en las cuales somos las mujeres las que quedamos relegadas a ocupar un lugar secundario en nuestra sociedad. Pensamos que solo de la mano de la participación y la organización popular las mujeres podremos librar la batalla urgente y necesaria que nos hará ser protagonistas del proceso histórico en el cual estamos insertas y transformarlo. El no reconocimiento y desvalorización de nuestro trabajo en el hogar; las grandes
dificultades existentes para nuestra autodeterminación económica; el femicidio como expresión máxima de la violencia machista contra las mujeres; la trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual; la negación del derecho a la soberanía de nuestros cuerpos, son solo algunas de las terribles realidades que atravesamos las mujeres en nuestro país y pretendemos modificar con nuestra activa participación y movilización. Entendemos que somos las mujeres y en particular las de los sectores más vulnerados quienes sufrimos las principales consecuencias de las históricas desigualdades de género en nuestra sociedad, y a su vez quienes asumimos la responsabilidad solidaria de hacernos presentes cuando el estado se ausenta, dando el ejemplo una y otra vez a pesar de que se nos siga invisibilizando. Nuestro aporte esta orientado a construir una sociedad en la cual se estructuren de manera igualitaria las relaciones de género y esto solo será posible si logramos incidir en la vida política, social y económica de nuestro país. La realidad nos dice que: En nuestro país la igualdad de derechos y oportunidades entre varones y mujeres sigue siendo un objetivo a alcanzar. Si bien a lo largo del siglo pasado las mujeres hemos conquistado una serie de prerrogativas que tienden a equipararnos con los varones, es cierto también que falta mucho para obtener el mismo reconocimiento. Estamos lejos aun de la plena igualación de derechos y oportunidades. La separación y diferencial valoración de las esferas privada y pública siguen operando como matriz de desigualdad que se perpetúa en el tiempo, asignándonos a mujeres y varones roles culturalmente impuestos, permaneciendo intactas las relaciones asimétricas de poder que generan la violencia, la discriminación y la cosificación de las mujeres. Entendemos que somos las mujeres y en particular las de los sectores más
vulnerados quienes sufrimos las principales consecuencias de las históricas
desigualdades de género en nuestra sociedad. También somos quienes tomamos
en nuestras manos la responsabilidad de ser las proveedoras en tiempos de crisis. En materia legislativa importantes leyes hemos conseguido a raíz de la lucha de las
organizaciones de mujeres, sociales y políticas pero muchas de ellas carecen de
reglamentación y su incidencia es insuficiente, entre ellas se encuentran:
- Ley 26.485 para prevenir, sancionar y erradicar la Violencia contra las Mujeres en todos los ámbitos donde desarrollan sus relaciones interpersonales, sin embargo desde su
sanción los femicidios no han disminuido,mas de 282 mujeres fueron asesinadas
durante el 2011 por varones de su circulo intimo y carecemos de registros oficiales al respecto;
- Ley 25.673 de Salud Sexual y Procreación Responsable, sin embargo la mortalidad materna no ha disminuido y las interrupciones voluntarias de embarazos
clandestinas siguen siendo su principal causa, los abortos no punibles se siguen
judicializando desoyendo el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y la
Guía de Atención de abortos no punibles elaborada por el Ministerio de Salud sigue sin jerarquizarse.
- Ley de Educación Sexual Integral, con serias dificultades para su implementación
sistemática en todo el territorio nacional.
– Ley contra la Trata de personas, promulgada en el 2008 aun sin reglamentar en
su totalidad y a la espera de su modificación en el Congreso de la Nación, a pesar
de que este delito federal condensa todas las violaciones a los derechos humanos. El cumplimiento de estas leyes no es una prioridad en la agenda política del actual
gobierno, como muestra basta saber que el presupuesto asignado al Consejo Nacional de las Mujeres representa un porcentaje ínfimo dentro del total de Presupuesto Nacional. Soberanía para poder decidir
Consideramos que la principal deuda que tiene la democracia con las mujeres en nuestro país es legalizar la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), ya que:
– los abortos clandestinos son la principal causa de mortalidad materna, cada dos
día muere una mujer por complicaciones derivadas de la clandestinidad de esta práctica,
– alrededor de 500.000 mujeres interrumpen embarazos no deseados año a año y se estima que 70.000 llegan con complicaciones post abortos clandestinos a las guardias de los hospitales públicos,
– el aborto clandestino es un negocio millonario que mueve 1.200 millones de pesos
al año a costa de la salud, la vida y la libertad de las mujeres,
– las mujeres que mueren por esta causa son las más jóvenes y las más pobres. Exigimos soberanía sobre nuestros cuerpos para poder decidir sobre nuestra salud sexual
y reproductiva, y sobre nuestra vida. Legalizar la IVE es descolonizar nuestros cuerpos y otorgarnos a las mujeres el derecho a decidir, es convertir la maternidad en una elección libre y soberana y no en un mandato cultural. Difícilmente podamos combatir las distintas discriminaciones que sufrimos las mujeres si no tenemos un Estado presente, que asuma la responsabilidad que le cabe tanto en la promoción de los derechos de las mujeres como en la ejecución de políticas públicas tendientes a garantizarlos; y sin un movimiento de mujeres que asuma el compromiso de organizarse, debatir y movilizarse para exigir el cumplimiento de nuestros derechos. Los avances conseguidos en materia legislativa deben plasmarse en la realidad de las miles de mujeres a las que se nos niega el ejercicio pleno de ciudadanía.