22/11/2024
FASCISMO NUNCA MÁS
Construyamos una alternativa antiimperialista
contra el proyecto neocolonial de Milei y los monopolios
El acto lanzamiento de “Las Fuerzas del Cielo”, que tuvo lugar el último fin
de semana en la Sociedad Italiana de San Miguel con una escenografía
nazi-fascista cuidadosamente montada, no es ningún hecho político
aislado ni marginal: se inscribe en un clima de época que con iniciativas
como esta buscan seguir radicalizando desde el poder real.
Los principales referentes de la agrupación, que se presentó como "la
guardia pretoriana" y "el brazo armado de Javier Milei", tienen línea directa
con el gobierno y en una democracia en serio tanto ellos como los
funcionarios y empresarios que los apañan deberían responder ante la
justicia.
Este acto constituye una amenaza de extrema gravedad para la débil
democracia argentina que nos retrotrae a escenas y discursos propios de
los oscuros años de la Triple A, que fueron la antesala de la última
dictadura cívico-militar. Subestimarlo sería un grave error.
La irrupción de esta organización de perfil paramilitar no puede
disociarse de los millones entregados a la SIDE para gastos reservados,
de los estrechos vínculos del gobierno nacional con los servicios de
inteligencia de EEUU e Israel, del financiamiento multimillonario de los
principales monopolios a la Fundación Faro (tanque de pensamiento del
gobierno para su cruzada macartista en la batalla cultural), del lawfare que
reafirma la condena y la proscripción contra la ex presidenta y ex
vicepresidenta Cristina Fernández o del próximo encuentro de la
Internacional neofascista de la CPAC que tendrá lugar en la Ciudad de
Buenos Aires el 4 de diciembre con Milei como anfitrión y figura central.
Grupos como "Las Fuerzas del Cielo" o "Revolución Federal" merecen el
repudio unánime del conjunto de los partidos políticos que se asumen
opositores al régimen de Milei para evitar que se sigan reproduciendo y
para no terminar siendo cómplices del rebrote fascista en la Argentina.
Sin embargo, no alcanza con pronunciarse. La amplia unidad de acción
contra el neofascismo, para que pueda ser efectiva, es preciso que esté
dirigida por una fuerte corriente anticapitalista. Porque el fascismo fue y
es, en pleno siglo XXI, producto del capitalismo.
El papel funcional al capital concentrado que han jugado las distintas
variantes del fascismo y las derechas reaccionarias viene del fondo de la
historia. Aunque en estos momentos de agudización de la crisis
civilizatoria capitalista y de tránsito convulsionado entre un mundo viejo
y un mundo nuevo ese papel histórico se manifiesta directamente como
una estrategia del imperialismo a cara descubierta.
Por lo tanto, entendemos que la unidad debe fortalecerse en función de
una alternativa superadora de las opciones moderadas que buscan
rearticularse y que con una retórica de conciliación social terminan
promoviendo la claudicación de las luchas.
Precisamente fueron las limitaciones y claudicaciones del gobierno
anterior las que permitieron el avance y el ascenso al gobierno del
proyecto neofascista y ultraliberal que hoy debemos enfrentar sin tregua.
Y contra el que tenemos que antagonizar desde una concepción
antiimperialista por una patria liberada.
¡Ni un minuto de tregua a Milei!