El Parquet

El Parquet Esta organización se caracteriza por su gran adherencia y su preciso arquitrabe. Esta característica permite pisar sobre seguro. En fin, usted dirá.

Muchos recordarán la leyenda urbana sobre los pisos de parquet que se utilizaron en los planes de vivienda de los primeros gobiernos peronistas, casitas distribuidas conforme a la sensibilidad social. Se dijo y repitió por décadas que los cabecitas negras que las recibieron levantaban el piso de parquet para hacer asados. El mito gozó de buena prensa y divulgadores masivos de clases medias y alt

as. Su implícito era que los beneficiarios de un ascenso social tutelado por un estado benefactor eran incompetentes, ignorantes, carentes de savoir faire... indignos en promedio de la equiparación de clase que la medida implicaba. En aquellos años, los opositores al peronismo se apodaban “contreras”, neo-logismo que surgió del hábito de transformar apellidos en sustantivos-adjetivos. La expresión “gorilas” (que designa contreras exacerbados) se supone que surgió después, a partir de un sketch del programa radial cómico de la época. Con el tiempo muchos adversarios políticos del justicialismo eligieron definirse como “no peronistas, pero no gorilas”. La corrección política en algunos casos es certera, en otros no tanto. Como fuera, el relato sobre el uso del parquet testimonia la intolerancia, la discriminación y la consiguiente adopción de posturas políticas de muchos no peronistas, contreras o gorilas. A este escriba le sigue sorprendiendo que una clase media recién llegada (su propia familia) se creyera más apta que otros argentinos de a pie para educarse, prosperar, ganar un importante capital cultural, ascender en la escala social. Mucha agua ha corrido bajo los puentes. El cronista cree que sesenta años son una enormidad y que los casi treinta años de continuidad democrática han alumbrado una nueva etapa (en sustancia y con enormes matices, superadora del pasado) por lo que es indebido transpolar experiencias de antaño. Y sin embargo, a veces le parece escuchar la melodía de esa canción opositora de antaño. El contexto es sideralmente distinto, por ahí no pasa lo mismo con la reactividad ante moderados y reformistas avances plebeyos. La historia no se repite, nadie se baña dos veces en el mismo río. Pero la melodía, tal vez se insinúa. Puede que sea una floja percepción del cronista.

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