21/09/2017
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Desde NDM PIBXS escribimos este articulo en la revista de Territorio Cultural - La Cortada -, para lograr visibilizar la importancia de utilizar un lenguaje realmente inclusivo, y dejando en evidencia como distintas instituciones (como en este caso la Real Academia Española), a través de la formación y reproducción de diversos discursos, excluyen a todas aquellas identidades que escapan de las normas hegemonicas.
¿Por qué todXs?
En este artículo, vamos a explicar brevemente la razón por la cuál utilizamos la letra “X” o “E” como posicionamiento político a la hora de hablar o escribir.
A raíz de diferentes sucesos que se dieron en América Latina, como uno de los artículos de la constitución venezolana que se refiere a su ciudadanía como: “los venezolanos y venezolanas”; o el inicio de cada discurso de nuestra ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner , en los cuales nombraba al pueblo argentino con un “todos y todas”, es que Ignacio Bosque, integrante de la Real Academia Española, señaló en un informe que: ““el uso genérico del masculino para designar los dos sexos está muy asentado en el sistema gramatical” y que no tiene sentido “forzar las estructuras lingüísticas”.
Ahora bien, vamos a desmenuzar un poco la respuesta de Bosque para lograr comprender hasta dónde llega el alcance del patriarcado. La construcción del lenguaje configura nuestras mentes, por lo tanto, moldea nuestra manera de ver el mundo, de ver al otro/a, de pensar, actuar y sentir. Comunica conocimientos y valores, pero también prejuicios, ideologías y estereotipos.
El disfrazar a lo masculino como neutro, solo oculta la carga androcéntrica de nuestro lenguaje. Representar a toda una humanidad, con la palabra “hombres” deja en evidencia la falta de visibilidad que nos otorgan todas las Instituciones a las feminidades (mujeres, lesbianas, trans, travestis). Es indispensable comprender que toda Institución y toda norma es ideológica, por lo tanto, arrastra intereses. La Real Academia Española responde a intereses patriarcales, heteronormativos, elitistas y excluyentes. Negar el uso del lenguaje inclusivo, justificando que este atenta contra “las estructuras lingüísticas” (como si nuestra historia no sirviese de ejemplo para comprender que con el paso del tiempo, es necesario romper algunas estructuras que violentan o limitan nuestras libertades) es estar a favor de la reproducción de las relaciones asimétricas, el androcentrismo y las jerarquías que se dan entre los géneros.
A la lucha por la eliminación de la violencia hacía las feminidades, hay que encararla de raíz. De forma integral y transversal. La violencia física, económica, verbal o institucional tiene como base a la violencia simbólica, la cual perpetúa y legitima la opresión y la subordinación. La lengua es un cuerpo vivo, por lo tanto puede mutar, crecer y evolucionar. Nuestra mente también.