19/04/2026
Reflexiones sobre los tiempos de crisis en la UCR bonaerense: la renovación como punto de partida para una nueva alternativa.
1. Una crisis que abre dos caminos
Hoy, en la Provincia, se observa un vértice político donde distintas fuerzas convergen hacia una posible candidatura presidencial ajena a nuestra partido, mientras otros sectores del radicalismo parecen optar por continuar con las mismas lógicas que llevaron al partido a su debilitamiento.
En paralelo, parte de la dirigencia que condujo el Comité Provincia en los últimos años a mi entender, dejó como saldo:
una militancia atomizada,
comités cerrados o vaciados,
estructuras pintadas de colores ajenos a la identidad radical,
y una pérdida de orgullo partidario que golpeó especialmente a las bases.
Ese contraste abre una pregunta inevitable: ¿Dónde está la alternativa radical que represente algo distinto a lo que ya fracasó?
2. Renovación: no un recambio, sino un renacimiento
La renovación que necesita la UCR bonaerense no es un cambio de nombres, sino un cambio de rumbo.
Que Implica:
recuperar la vida interna,
reabrir comités como espacios de encuentro y no como oficinas cerradas,
reconstruir la militancia como sujeto político y no como recurso electoral,
y volver a hablarle a la sociedad desde los valores históricos del radicalismo.
Renovar es volver a poner al partido en movimiento, no maquillarlo.
3. Una nueva alternativa: es plantar bandera donde otros retroceden. En un escenario donde algunos sectores se alinean detrás de proyectos ajenos al radicalismo, y otros repiten fórmulas que ya demostraron su límite, construir una alternativa propia es un desafío enorme… pero también una oportunidad histórica.
Esa alternativa debe partir de tres convicciones:
El radicalismo tiene identidad propia, no necesita diluirse en coaliciones que lo desdibujen.
La Provincia necesita una voz radical fuerte, moderna, social, democrática y territorial.
La militancia debe volver a ser protagonista, no espectadora.
Plantar bandera hoy es un acto de coraje político.
4. La liturgia de Alfonsín como faro, no como museo
Raúl Alfonsín no es una estampita ni un recuerdo congelado. Es una ética de la acción política: la democracia como proyecto, la participación como método, la transparencia como obligación, la justicia social como horizonte.
Recuperar su liturgia no significa repetir discursos, sino actualizar su espíritu:
abrir puertas,
convocar a la juventud,
defender la educación pública,
construir ciudadanía,
y poner al Estado al servicio de la gente. (Justicia Social)
En tiempos donde muchos dirigentes se alejan de la sociedad, Alfonsín sigue recordando que la política es cercanía, escucha y responsabilidad.
5. El desafío: reconstruir desde abajo hacia arriba
La UCR bonaerense sólo podrá salir de la crisis si vuelve a su raíz: el territorio, los comités, la militancia, la formación, la comunidad.
La nueva alternativa no nacerá de un acuerdo de cúpulas, sino de un movimiento que recupere:
la mística,
la organización,
la identidad,
y la convicción de que el radicalismo tiene algo para decir en este tiempo.
La renovación es el punto de partida. La construcción de una alternativa es el camino. La militancia es el motor. Y la historia radical es el faro que sigue iluminando.
Tal vez este sea el mayor desafío de nuestra generación: unirnos de una vez y para siempre para reconstruir un radicalismo fuerte, digno y valiente, como lo soñó Raúl Alfonsín. Un radicalismo capaz de ponerse de pie cuando el país tambalea, de defender las instituciones democráticas cuando otros retroceden, y de encender una nueva esperanza en el corazón de cada argentina y cada argentino. Porque cuando el radicalismo se une, la Argentina encuentra rumbo. Y cuando la Argentina encuentra rumbo, vuelve a nacer la esperanza.
Horacio Sanchez
Presidente mandato cumplido 1997/1999
Comité de Distrito Malvinas Argentinas
Grupo 1890