Peronismo 26 de Julio La Matanza

Peronismo 26 de Julio La Matanza “Los sueños no se sueñan, los sueños se construyen”
Cacho Scarpati

24/03/2026
24/03/2026

Este martes 24 de marzo vamos todxs a la Plaza de Mayo. Por nuestrxs compañeros, por nuestro país, por nuestro futuro ¡No nos han vencido!

24/03/2026

24 de marzo. A 50 años del golpe oligárquico-imperialista decimos: 30.000 compañeros desaparecidos ¡Presentes! ¡NO NOS HAN VENCIDO!

El golpe vino a terminar con toda resistencia popular aplicando un inédito plan de exterminio para lograr que nadie se interponga a los planes de saqueo y entrega de nuestra soberanía.

Sus beneficiarios hoy impulsan las leyes para la explotación de lxs trabajadorxs. Quieren que la única libertad sea la de los sectores dominantes cipayos y las multinacionales que exprimen nuestro pueblo y sus recursos naturales.

Contra ello, por la memoria de los 30.000 y con la guía del compañero Cacho Scarpati, seguimos luchando para alcanzar la felicidad del pueblo. Y te invitamos a sumarte a esta pelea contra quienes pretenden despojarnos de nuestra dignidad.

Cacho nos decía que debemos “buscar la memoria en cada uno de nuestros barrios -no sólo en los campos de concentración-, en cada uno de los sindicatos, en las universidades; allí donde estarían nuestros compañeros levantando su proyecto de una Patria más justa”.

Con esa consigna y la certeza que nos diera Evita de que "no hay fuerza capaz de doblegar a un pueblo que tiene conciencia de sus derechos" seguimos luchando por una Patria Justa, Libre y Soberana.

Cacho Scarpati ¡Con tu ejemplo a la victoria!

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[sobre Cacho ver: https://www.26dejulio.org.ar/p6-cacho_scarpati]
[acerca del golpe, la memoria y la segunda desaparición, ver: https://www.26dejulio.org.ar/d24-m03]

24/03/2026
17/03/2026

EL PERONISMO PROSCRIPTO

El 5 de Marzo de 1956 la dictadura Militar de Aramburu - Rojas emite el Decreto 4161/56

Art. 1º

Queda prohibida en todo el territorio de la Nación:

a) La utilización, con fines de afirmación ideológica peronista, efectuada públicamente, o propaganda peronista, por cualquier persona, ya se trate de individuos aislados o grupos de individuos, asociaciones, sindicatos, partidos políticos, sociedades, personas jurídicas públicas o privadas de las imágenes, símbolos, signos, expresiones significativas, doctrinas artículos y obras artísticas, que pretendan tal carácter o pudieran ser tenidas por alguien como tales pertenecientes o empleados por los individuos representativos u organismos del peronismo.

Se considerará especialmente violatoria de esta disposición la utilización de la fotografía retrato o escultura de los funcionarios peronistas o sus parientes, el escudo y la bandera peronista, el nombre propio del presidente depuesto el de sus parientes, las expresiones "peronismo", "peronista", " justicialismo", "justicialista", "tercera posición", la abreviatura PP, las fechas exaltadas por el régimen depuesto, las composiciones musicales "Marcha de los Muchachos Peronista" y "Evita Capitana" o fragmentos de las mismas, y los discursos del presidente depuesto o su esposa o fragmentos de los mismos.

b) La utilización, por las personas y con los fines establecidos en el inciso anterior, de las imágenes, símbolos, signos, expresiones significativas, doctrina artículos y obras artísticas que pretendan tal carácter o pudieran ser tenidas por alguien como tales creados o por crearse, que de alguna manera cupieran ser referidos a los individuos representativos, organismos o ideología del peronismo.

c) La reproducción por las personas y con los fines establecidos en el inciso a), mediante cualquier procedimiento, de las imágenes símbolos y demás, objetos señalados en los dos incisos anteriores.

17/03/2026

Repudiamos el apoyo del presidente argentino al as*****to del líder Supremo de la República Islámica de Irán, Alí Jamenei, en el marco del ataque conjunto de Israel y Estados Unidos del 28 de febrero.

Justifica ese apoyo en los atentados de la AMIA de 1994 y se señala que: “La búsqueda de Justicia por las 85 víctimas es una política de Estado y continuará hasta que el último responsable pague con su libertad o con su vida por tan horrible crimen.”

Con el Comunicado oficial número 139, el gobierno acompaña la injerencia en asuntos internos de un país a la vez que decreta la pena de muerte. Sigue rompiendo la tradición diplomática y se desentiende de la Constitución.

Denunciamos que, como dice el comunicado: la “opresión y violaciones a los derechos humanos” que le preocupa al presidente respecto de Irán, no le mueve un pelo en Gaza y Cysjordania -arrasadas por la violencia imperial, una matanza a la vista de todo el mundo-; ni los bombardeos yanquis a cualquier lugar del mundo, ni la violencia hacia los inmigrantes por parte del ICE, a los presos en cautiverio de Guantánamo, bombardeos a las lanchas en el caribe en 2025 (condenados asesinados sin juicio previo), o la isla de la degradación, tortura y cosificación humana para los ricos en las Islas Vírgenes.

No es “amor a la libertad”, es seguimiento ciego a las potencias genocidas del mundo y la adhesión a decisiones ajenas que son útiles a sus intereses mientras el gobierno espera las migajas aplaudiendo.

Un gobierno soberano persigue la justicia desde políticas propias y construye alianzas para lograr sus objetivos, respetando las leyes con las que cuenta, no las de otros. No hay libertad sin soberanía.

MESA FEDERAL DEL PERONISMO 26 DE JULIO

17/03/2026

Este 24 de marzo se cumplen 50 años del inicio de unas de las épocas más crueles y devastadoras que se han vivido en este maravilloso país, y desde este espa...

17/03/2026

Hacia los ̃osdelgolpe

Representaciones gráficas del cautiverio: el primer plano de “El Campito”

El testimonio que Juan Carlos Scarpati realizó ante la delegación de la CADHU en Madrid en junio de 1979 incorporó la primera represetación gráfica integral de “El Campito”, cuya materialidad era hasta entonces conocida de forma fragmentaria. Para confeccionar el plano Scarpati se había valido de su situación particular dentro del espacio de cautiverio. En Campo de Mayo, al igual que en otros grandes CCD como la ESMA, “La Perla”, “El Vesubio” o el “circuito ABO”, algunos secuestrados y secuestradas fueron obligados a realizar distintas tareas necesarias para el funcionamiento cotidiano del lugar, como cocinar, repartir comida o realizar pequeñas reparaciones.

A este último rubro fue asignado Scarpati quien, gracias a ello, permaneció durante algunos tramos del cautiverio con la capucha levantada. Esto le permitió realizar un minucioso registro visual del entorno que, una vez en libertad, dio forma al plano que acompañó el relato de su cautiverio.

El plano confeccionado por Scarpati permitía visualizar algunas referencias fundamentales del entorno y las edificaciones de “El Campito” prácticamente desconocidas hasta entonces y conocer su funcionalidad en el marco de la represión clandestina, convirtiéndose así en una referencia ineludible para quienes buscaban conocer qué había ocurrido en ese CCD. Por ejemplo, en el croquis podía apreciarse el dispositivo de seguridad montado en el perímetro del lugar para evitar cualquier intento de fuga por parte de las y los prisioneros, con sus puestos de guardia y las maromas destinadas a los perros de guerra. En cada caso había una referencia numérica que reenviaba a un texto donde se explicaba qué representaba esa marcación, lógica que se repetía para el conjunto de las edificaciones. Esas referencias, en algunos casos, evidenciaban los límites que la propia dinámica del cautiverio imponía a la reconstrucción del CCD: “desconozco lo que contenía”, decía Scarpati en la referencia a la “oficina del GT1”, o
“desconozco su distribución interior”, cuando mencionaba la “sala de torturas e interrogación del GT1”.

La descripción de los espacios incluía en muchos casos unas palabras sobre sus usos. Dentro de la “cocina del quincho”, por ejemplo, se identificaba una “especie de fogón que era usado para hervir las ‘capuchas’ cuando estas tenían tanto olor que ‘molestaban’ a los oficiales cuando estos entraban al pabellón”. Lo mismo sucedía con una de las marcas topográficas más relevantes del plano, que señalaba la ubicación de la cabecera de la pista de aviación de Campo de Mayo. Nuevamente, la referencia se enfocaba en los usos del espacio en el contexto del plan represivo, aportando información sobre su rol en el proceso de exterminio: “Desde aquí se cargaba a los prisioneros que iban a ser ‘trasladados’”, señalaba el texto que acompañaba al plano. La mención hacía sentido con el testimonio escrito, donde Scarpati explicaba el verdadero significado del término “traslado”.

Así representación gráfica y narración se complementaban en el testimonio de Scarpati para reconstruir la materialidad y funcionamiento del principal espacio de cautiverio de la guarnición de Campo de Mayo. La incorporación de planos a mano alzada de los CCD confeccionados por los propios sobrevivientes pronto comenzó a ser un recurso replicado en testimonios que circularon públicamente en el exilio sobre otros espacios de cautiverio como la ESMA, “La Perla”, “El Vesubio” o el “circuito ABO”. Por su capacidad de dotar de imágenes a las palabras, los croquis contribuyeron a que la realidad por momentos inverosímil del CCD resultara más accesible –e incluso creíble– para el público destinatario de los testimonios, mayormente extranjero. Con el retorno de la democracia, los planos se convertirían en una prueba clave para acreditar judicialmente los crímenes de la dictadura, más aún en casos como los de “El Campito”, cuyas edificaciones fueron demolidas en 1979, antes de la visita de la CIDH a la Argentina.

Extraído de Investigar Campo de Mayo N°3. El testimonio de los sobrevivientes de Campo de Mayo: de la dictadura al jucio a las juntas.

Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación. Secretaría de Derechos Humanos, Archivo Nacional de la Memoria, año 2022.

17/03/2026

Hacia los ̃osdelgolpe

Persistencias y modulaciones del testimonio del cautiverio a través del tiempo (Primera parte)

Juan Carlos Scarpati fue secuestrado en la Capital Federal el 28 de abril de 1977 cuando el automóvil que manejaba fue interceptado por efectivos del ejército vestidos de civil. Militante montonero, “Cacho” –como se lo conocía en la organización– se resistió a la captura y resultó herido con nueve balazos. Inconsciente, fue llevado en su propio auto hasta la guarnición de Campo de Mayo, donde permaneció en estado de coma durante tres semanas dentro de una pieza en el CCD “El Campito”. Estuvo cautivo cinco meses en este espacio de reclusión clandestina, donde desarrolló algunas tareas de mantenimiento que le permitieron cierta libertad visual y de movimientos. El 17 de septiembre de 1977 fue llevado a presenciar un operativo en una casa en la ciudad de La Plata, provincia de Buenos Aires, donde supuestamente vivía una pareja que tenía a su cargo las emisiones de Radio Liberación, vinculada a Montoneros. En un descuido de sus captores, logró huir. A los pocos meses abandonó el país de manera clandestina y se exilió en España, donde realizó un extenso testimonio sobre el cautiverio en Campo de Mayo ante la delegación en Madrid de la Comisión Argentina de Derechos Humanos (CADHU). Su relato, trabajado en el primer volumen de esta publicación, ofreció una descripción detallada del funcionamiento del CCD, incluyendo un plano realizado por el propio Scarpati en base a sus recuerdos, y aportó información sobre víctimas y represores. Con el retorno de la democracia, participó junto a otros sobrevivientes de las inspecciones oculares que la CONADEP realizó en Campo de Mayo, y brindó una ampliación de su testimonio de 1979. Sorprendentemente, a pesar del enorme caudal de datos aportados, la sentencia del Juicio a las Juntas no dio por acreditado su cautiverio en Campo de Mayo.

Scarpati no cesó de dar testimonio, ni siquiera en el escenario de impunidad planteado por las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. Durante esos años lo hizo en el marco de las causas
por apropiación de menores en el circuito que tenía como eje principal la maternidad clandestina de Campo de Mayo. El despliegue de políticas públicas de memoria a partir de 2003 y la reapertura de los juicios por crímenes de lesa humanidad generaron las condiciones para que, tanto él como otros y otras sobrevivientes testimoniaran de manera más intensiva. Entre 2006 y 2007 ofreció al menos tres declaraciones, dos ante la Justicia Federal de San Martín y otra a la Cámara de Apelaciones de La Plata, en esta última como parte del “Juicio por la Verdad” por la desaparición del matrimonio Mariani-Teruggi y su pequeña hija Clara Anahí. Además, Scarpati participó, junto a Beatriz Castiglioni, de la visita ocular que se realizó a “El Campito” en junio de 2006, la primera desde aquellas dos que fueron impulsadas por la CONADEP en los albores de la democracia. En esta oportunidad, como se adelantó arriba, fue la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación la que tomó la determinación de ingresar a la guarnición con la finalidad de fijar la ubicación exacta de “El Campito” e iniciar una investigación integral y sostenida sobre el dispositivo represivo de Campo de Mayo. Parte de esta experiencia de ingreso a la guarnición sería recuperada en el documental Z4. “El Campito”, a cargo del colectivo de comunicación “Abriendo Caminos”. A lo largo de estas intervenciones, Scarpati recorrió algunos de los tópicos centrales –o “núcleos duros”– que habían organizado sus testimonios precedentes, aunque con algunos agregados y cambios de énfasis que dan cuenta del paso del tiempo y las modificaciones en los contextos políticos y memoriales.

Uno de los temas transversales a los testimonios de Scarpati es la mención a su trayectoria militante, que se prolongó desde su pertenencia a Montoneros hasta la creación de la agrupación
Peronismo 26 de Julio, de la cual fue su fundador y principal dirigente hasta su muerte en agosto de 2008. Cuando ofreció su testimonio a la delegación en Madrid de la CADHU, optó por hacer explícita su pertenencia a Montoneros26. Incluso especificó su grado dentro de la organización. La decisión contrastaba con el tono general de las denuncias en el exilio, que como parte de una estrategia que pretendía evitar la deslegitimación de las y los testigos por sus trayectorias militantes (Franco, 2008; Jensen, 2010; González Tizón, 2021), dejaba en segundo plano la recuperación de las identidades políticas frente a la descripción de los derechos vulnerados. Casi treinta años después de esa primera declaración, en un contexto de reivindicación de las “memorias militantes”, la posibilidad de explayarse sobre las biografías políticas era mucho mayor. Así, en las declaraciones judiciales que Scarpati dio en 2006 y 7007, ofreció detalles sobre el funcionamiento y las tareas específicas que tenía a su cargo en el Área Federal de Propaganda de la organización Montoneros, estructura a la que pertenecía al momento de su secuestro.

Ahora bien, la recuperación de la trayectoria política que Scarpati realizó en su testimonio no se circunscribía solo a un ejercicio de “memoria militante”, sino que funcionaba también como una vía para avanzar en la reconstrucción de distintos tramos del funcionamiento del aparato represivo dictatorial. En su declaración para el “Juicio por la Verdad” llevado adelante en la ciudad de La Plata, en el año 2007, señalaba que “era responsable de propaganda a nivel nacional (…), por lo tanto me reunía con todos los secretarios de propaganda de todo el país”. Al ser secuestrado, uno de los responsables provinciales había dado bajo tortura las coordenadas de un futuro encuentro con Scarpati, que sin saberlo fue al lugar, donde le esperaba la emboscada que desembocó en su captura. En otra declaración, realizada ante la Justicia Federal de San Martín el 21 de noviembre de 2006, el sobreviviente puso en relación la organización territorial de la represión con las estructuras montoneras de la provincia de Buenos Aires y dedujo de ello el carácter azaroso de su llegada a Campo de Mayo, ya que la guarnición “para definir su jurisdicción de acción en cierto modo copió la estructura de la Columna Norte de Montoneros”.

Scarpati también hizo alusión a su trayectoria militante para adentrarse en un tópico complejo, que había dado origen a fuertes polémicas en la comunidad del exilio: las tareas que algunos secuestrados y secuestradas realizaban durante su cautiverio en los CCD. En una segunda declaración ante la Justicia Federal de San Martín, esta vez de mayo de 2007, sostenía que dada su condición de “Oficial Mayor de la organización Montoneros (...) tenía claro que debía hacer todo lo posible por retener datos de las personas que allí observaba”. Bajo esta premisa, Scarpati pensó “estratégicamente” que “debía ‘venderse’ como colaborador sin entregar compañeros, ni estrategia ni infraestructura”. Hasta entonces era poco lo dicho sobre las tareas que los miembros del grupo de tareas les habían asignado a algunos cautivos y cautivas en Campo de Mayo. El principal antecedente era, justamente, el testimonio de Scarpati del año 1979, donde abordaba de manera somera el tema para explicar su conocimiento de las edificaciones y la lógica de funcionamiento de “El Campito”. En sus testimonios más recientes, la cuestión se inscribía todavía más marcadamente en una estrategia militante que tenía como uno de sus objetivos el acopio de información sobre el aparato represivo para, en caso de salir con vida del lugar, denunciarlo. En esta sintonía, Scarpati se encargaba de aclarar en su declaración ante la Justicia Federal de San Martín del año 2006 que “El tema de entregar comida y hacer mantenimiento era algo que el dicente buscó, ya que de esta manera podía movilizarse dentro del campo”. En otro pasaje de ese testimonio, Scarpati explicaba cómo las tareas que realizaba en “El Campito” le habían permitido posicionarse en lugares estratégicos para apreciar la dinámica cotidiana del lugar. De este modo, fortalecía ante la autoridad judicial su condición de “testigo ocular” de los crímenes:

Uno de los puntos de observación que tenía el declarante era el quincho donde a veces comían los oficiales, cuando había un evento especial, por ejemplo, cuando venía Riveros (…) era el lugar que permanentemente limpiaba el dicente, y desde allí era desde donde mejor se veían las salas de tortura y las oficinas, observando quién entraba y quién salía.

La participación en las tareas de mantenimiento dentro de “El Campito” había tenido para Scarpati un segundo objetivo, que en algún punto daba sentido al primero de recopilar información: la fuga del espacio de cautiverio. Al referirse a esta intención de escapar en su testimonio ante la Justicia Federal de San Martín del año 2006, el sobreviviente nuevamente recuperó el sentido político de sus acciones y los límites que esto implicaba en términos prácticos:

Cuando tomó conciencia de dónde estaba, pensó que de ahí se tenía que escapar, y mientras estuviera tabicado no podría tener conocimiento del terreno, ya que tenía que salir de esta situación. A
partir de ahí, el dicente recibe ayuda de Charro y Yoli, sin esperarla, planteándose tres objetivos de su comportamiento en el campo, implicando simular colaboración, planteándose los límites de esa frontera entre ser colaborador o no. Sus objetivos eran no entregar a sus compañeros, no entregar infraestructura de la organización, ni entregar doctrina, a lo que para el declarante era el enemigo.

Extraído de Investigar Campo de Mayo N°7. El testimonio de los sobrevivientes de Campo de Mayo: de los jucios por la verdad a la megacausa.
Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación. Secretaría de Derechos Humanos, Archivo Nacional de la Memoria, año 2022.

Cacho Scarpati ¡Con tu ejemplo a la victoria!

JUSTICIA POR EL DOCENTE ASESINADO EN VIRREY DEL PINO. ALLI ESTUVIMOS.
17/03/2026

JUSTICIA POR EL DOCENTE ASESINADO EN VIRREY DEL PINO.
ALLI ESTUVIMOS.

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