08/03/2026
La verdad obrera del 8M
El 8 de marzo fue instituido por primera vez como Día Internacional de la Mujer Trabajadora en el Congreso de Mujeres Socialistas celebrado en Copenhague, Dinamarca, en 1910. Fue a instancias de Clara Zetkin, luego cofundadora del Partido Comunista de Alemania junto a Rosa Luxemburgo y otros notables dirigentes del socialismo alemán.
La fecha conmemoraba la primera huelga y movilización de mujeres obreras textiles del 8 de marzo de 1857 en Nueva York y en repudio a la masacre de la fábrica textil Cotton, de la misma ciudad, ocurrida el 5 de marzo de 1908, en la que fallecieron 146 personas, siendo 129 mujeres obreras, en un incendio patronal intencional en respuesta a la huelga que reclamaba igualdad salarial, jornada laboral de 10 horas y derecho al tiempo de dar de mamar a sus bebés.
El Día Internacional de la Mujer Trabajadora incorporaría a esos más que elementales derechos laborales negados por la burguesía, el derecho al voto femenino y la igualdad política, así como los temas relacionados con la opresión patriarcal, la libertad sexual y reproductiva, el divorcio, el ab**to, entre otros.
Con el triunfo de la Revolución de Octubre de 1917 en Rusia y luego en toda la Unión Soviética, el Día Internacional de la Mujer Trabajadora pasó a conmemorarse oficialmente y todos los derechos reivindicados fueron plasmados de manera integral.
En Argentina tenemos el antecedente de las luchas de anarquistas y socialistas, acaso personificadas en la figura emblemática de Alicia Moreau de Justo. También en las de destacadas dirigentes y militantes comunistas como Carmen Alfaya, Alcira de la Peña, Raquel Lebensohn, Irene Rodríguez, entre tantas. El peronismo tomó las banderas y Evita fue la gestora decisiva del histórico Voto Femenino en 1947. Miles de compañeras fueron presas, torturadas y desaparecidas. Desde el fondo de la tragedia irrumpió el ejemplo de nuestras heroicas Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Este 8 de marzo se conmemora el Paro Internacional de Mujeres.