26/03/2021
LAS COSAS HAN CAMBIADO
En un escenario político en el que predominan la desconfianza, el escepticismo, la indiferencia o, en el otro extremo, el fanatismo acrítico, la cantidad de votantes que convocó la interna de la UCR de la Provincia de Buenos Aires, fue un dato disruptivo y sorprendente. También llamó la atención la paridad del resultado, que indica la existencia de fuerzas competitivas que no se someten pasivamente al mandato de quienes siempre se piensan dueños de las decisiones. Las consecuencias de este episodio deben analizarse. Aquí adelantamos algunas ideas.
1.- Nuestra decisión de competir en la interna fue un acierto de efecto revitalizador para la UCR. Hacia demasiado tiempo (desde 2015) que los afiliados eran convidados de piedra, reemplazados por los acuerdos de superestructura o por la connivencia de reducidos grupos dirigenciales que se apropiaron de la conducción y la estrategia del partido, privilegiando los propios intereses a partir de su capacidad de influir en las decisiones imperativas de los socios dominantes de una coalición en la que nunca tuvimos posibilidad de cogobernar.
La altísima votación –que nadie previó- demostró la vocación participativa de los radicales de base, que respondieron a la convocatoria con una fuerza aún mayor que el temor a la pandemia. Más de ciento cinco mil votantes –muchos de ellos espontáneos- revalidaron en los hechos la tradición democrática de la UCR. No importa por quien votaron. Importa su evidente deseo de retomar la capacidad de decisión. No volverán a aceptar que se los excluya. Ahí está el valor de esta elección.
La paridad del resultado debe ser un eje central de cualquier análisis. Quien resulte presidente del Comité de la Provincia no podrá ignorar que muy poco menos del cincuenta por ciento votó por otro candidato. Cualquier intento de retornar al manejo concentrado e inconsulto, implicará defraudar una vocación participativa, tan valiosa frente a la realidad de un sistema político desprestigiado y poco representativo.
2.- La vocación participativa de los radicales elimina –o por lo menos, limita- el riesgo de que se concrete la intención de convertir a la UCR en una línea interna del “PRO” o de “Juntos por el Cambio” convertido en partido. También demuestra que el afiliado no acepta la propuesta de “menos radicalismo, más Cambiemos” que, incumpliendo su obligación elemental y básica de defender a su partido, enunció reiteradamente el presidente del Comité Nacional. Los militantes radicales que votaron en la interna demostraron en los hechos que esperan y reclaman la presencia central de un partido que consolide su identidad y a partir de ella, recupere su capacidad de influir, proponer y gobernar.
3.- Una movilización como la registrada, significa también que ya no será posible que el “PRO” decida cuales serán el número y el orden de los candidatos que correspondan al radicalismo y tampoco lo será que los nombres que el partido proponga sean digitados por un grupo cerrado de dirigentes, algunos de afuera de la provincia.
Esta movilización habilita definitivamente las PASO en los tres niveles. Si intentan otro camino, los que lo hagan serán responsables de dilapidar el enorme aporte que esta elección significa para que el radicalismo ratifique su representatividad social.
4.- Durante los dos meses anteriores a la interna provincial, el oficialismo provincial y sus aliados empezaron a cambiar el discurso. Ahora aceptan y reconocen que la coalición electoral que triunfó en 2015, nunca se convirtió en coalición de gobierno. También, que durante ese período la conducción de la UCR se resignó a ser furgón de cola del “PRO”. Aceptan que la coalición deberá cambiar, con un radicalismo instalado en su conducción, con nuevos integrantes, con un método claro y compartido de toma de decisiones y con nuevas ideas. Que la UCR no debe seguir siendo el socio pasivo y silencioso que no propone, ni critica, ni corrige.
Bienvenido el cambio de discurso, aunque en ciertos casos tenga olor a mero oportunismo electoral. Los que ayer nos llamaban “fronterizos”, hoy no tienen otro camino que admitir –de hecho y sin la grandeza de reconocerlo públicamente- que nuestro diagnóstico fue correcto desde el comienzo. Los radicales que votaron en las internas del 21 apoyaron a una u otra lista. Pero esa actitud militante demuestra que su intención primaria consistió en confirmar que el partido sigue vivo y vigente: todos proclamaron que defienden la identidad progresista y la representatividad social de la UCR.
Tenemos la obligación de respetar esa voluntad que nuestras bases expresaron de manera clara y espontánea. Si los dirigentes recaen en la especulación pragmática o el cálculo ventajero, si vuelven a colocar las conveniencias por encima de las convicciones, no harán otra cosa que exhibir su pobreza espiritual y su inutilidad.
Avellaneda, Marzo 23 de 2021 Juan Manuel Casella