02/12/2017
Encuentro, cierre del primer año de nuestra escuela Obregón Cano
“La Argentina limita al Sureste marítimo con el ARA San Juan, el buque repentino que se hunde en nuestros propios lamentos, al suroeste fluvial con Santiago Maldonado (cuyo peritaje el sentido común puede y debe poner en duda, una ciencia presuntamente exacta, en casos como éste, no es superior a evidencias de la empirie más llana), y también con Rafael Nahuel, tiro en la espalda, prefectura diciendo redundante “Alto Prefectura”. Voces de las entrañas del Estado Argentino. El “otro” Estado dice yo no fui. Y al Noroeste linda con Milagro Sala, su martirio. En este trazado se mueven las fuerzas de reposición de lo justo. Nos referimos a las nuevas formas del sindicalismo, los nuevos estilos frentistas, todo aquello que quede en pie, que no será poco, y lo que aun estén dispuestos a ofrecer los antiguos movimientos populares”, nos dice Horacio González en un artículo titulado “Los dos Estados”.
Esta escuela ha sido, quizás, un conjunto de voluntades de reposición de lo justo, una manera de pensar las rendijas por donde se cuele la historia y sus memorias, una obstinación en provocar la irrupción colectiva de la verdad, como dice Jorge Alemán.
No tenemos recetas para enfrentar o vencer al neoliberalismo, el nacional o el local: el cordobesismo.
Si tenemos la tenacidad del encuentro, de la conversación y del estudio. De pensar y volver a pensar, entendiendo al pensamiento –colectivo y crítico- como una forma de la acción política.
Tenemos la experiencia de movimientos populares que nos preceden y marcan huella, el horizonte de la justicia social, la calle y la lucha como escenario.
Tenemos muy presentes a los nombres que dejaron su vida en este camino, intentamos honrarlos, como el Don Ricardo Obregón Cano.
Tenemos la convicción que aportando a entender y revisar el trazado y los contornos de la zona donde nos movemos, desmenuzar los registros, las dinámicas, la producción de subjetividades y los mecanismos del sistema de dominación, podremos estar en mejores condiciones de entrar, más y mejores, en la segunda oleada popular de nuestra región.