01/04/2020
Gracias Ignacia!!
Atahualpa✨
Compartimos un bello cuento escrito por la maestra Ignacia González Rena para todos los niños del jardín y para todo aquel que lo quiera recibir como un abrazo cálido que nos llena de luz🙌 .
🐦El secreto en la oscuridad
Érase una vez, hace mucho, mucho tiempo, que vivían en un bosque pájaros de todos los colores.
Un día, el Pájaro Sabio del bosque, recibió mensajeros de los bosques cercanos que le anunciaban: -¡Ya llega! ¡Ya llega!
No sabiendo de qué se trataba, comenzó a mirar hacia todos lados. Y entonces vio desde el árbol alto que una gran oscuridad se acercaba.
No era la oscuridad de la noche, ni la del invierno: era una oscuridad nueva, mucho más oscura, más honda y fría. Nadie sabía de dónde venía, ni hacia dónde iba.
Todos los pájaros del bosque lo escucharon con atención, y juntos pensaron qué hacer, cómo protegerse de ese manto negro que se acercaba, y se quedaría en el bosque no sabían hasta cuando.
Los pájaros acordaron que cada cual se quedaría en su nido: ese era el lugar más seguro para cada uno. Y también acordaron en que seguirían cantando, cada uno con su trinar,todos los días, aunque la oscuridad durara meses.
Y pronto llegó la gran oscuridad.
Ya no se veía nada en el bosque. Todo estaba quieto, como dormido…como si no pasara
el tiempo. Pero en medio de la quietud, comenzó a escucharse una melodía. Y a esa melodía se sumó otra, y luego otra más. Y en el bosque se escuchó un gran coro. Porque los pájaros no estaban dormidos: estaban despiertos.
Cada día sonaba la canción de los pájaros en medio de la oscuridad. La canción les recordaba a todos cuántos pájaros estaban cerca, aunque no podían verlos.
Pasó el tiempo: algunos pájaros se cansaron de cantar en la oscuridad, y fueron acallando sus voces. Pero otros no; otros siguieron cantando todos, todos los días.
Y sucedió entonces, que al sonar los trinos en la eterna noche; la noche comenzó a iluminarse.
Primero fue un resplandor muy tenue, pero alcanzó para que todos los pájaros lo vieran.
Desde los arboles lejanos, se veía a los cantores como pequeñas luciérnagas. Los cantores siguieron cantando; y la luz brilló más fuerte. Nuevas voces se sumaron, trinos
nuevos, canciones desde el corazón de cada nido…y la oscuridad comenzó a deshacerse.
Y fue así, que sin dejar de cantar, los pájaros echaron a la gran oscuridad que quería quedarse en el bosque.
Y volvió a haber día y noche, y vuelos de pájaros de aquí para allá. Y tantas canciones como pájaros, cada día.
Ignacia Gonzalez Rena. Marzo 2020