08/05/2018
Cambienos = Negocios para ellos.
Quema de residuos, el nuevo negocio del PRO
Los rellenos sanitarios son insostenibles tanto ecológicamente como por la saturación de su capacidad. Sin embargo, la nueva propuesta del gobierno de CABA para implementar un sistema de plantas de termovalorización, solo parece un buen negocio para los que la promueven.
Si bien es cierto que varios países “serios” de Europa y Asia tienen estas plantas, las mismas no constituyen el ÚNICO tratamiento para los residuos, sino más bien un complemento para otras formas de procesamiento y gestión previas. De hecho, la Comisión Europea promueve la reducción de residuos, la separación en domicilio, el reciclaje o reutilización y por último, y solo aceptado para un % de los residuos, la disposición final en vertederos o la incineración. En Alemania, por ejemplo, el 65% de los residuos son reciclados/reutilizados/transformados y menos del 15% es incinerado (Datos de Eurostat, 2012).
Nos rendimos al plan (implementado seriamente?) de basura cero, sin haber intentado, por lo menos, aprender un poco de la experiencia internacional, aplicando alguno de los principios que rigen en la gestión de residuos:
Prevención: implica la reducción en la producción de residuos o directamente, intentar evitar su producción. Cómo? Necesitamos tanto pakaging?
Responsabilidad de los productores: los que contaminan deben hacerse cargo de los residuos que producen o pagar por los costos de su gestión. Con esto podríamos liberarnos, por ejemplo, de unas cuantas toneladas de envases plásticos y otros artículos que podrían ser reciclados.
Principio de precaución: implica anticiparse a los posibles problemas que pueden producir los residuos, como el tema de que el sitio de disposición no tiene más espacio...
Principio de proximidad. Los residuos deben eliminarse lo más cerca posible de su origen. Evidentemente necesitan de vecinos que no protesten mucho.
Si bien los sistemas de termovalorización son muchos más avanzados que los viejos incineradores que contaminaron nuestros “Buenos Aires”, los mismos requieren de complejos sistemas de filtros y recaptación de cenizas y escorias, que deben estar meticulosamente controlados a través de mediciones continuas de las emisiones para evitar la contaminación y sus consecuencias sobre la salud. De hecho, aún con controles exhaustivos, existen denuncias reiteradas sobre la contaminación que producen. Cómo se realizarían estos controles? Quiénes serían los técnicos responsables de estos controles?
Por otra parte, están los cuestionamientos acerca de qué/cuánto de los residuos irán a parar a estos incineradores?, cuánta energía se necesita para que estos hornos funcionen y, a pesar de lo que las autoridades defienden, cuánto podrá aprovecharse de la energía potencial de los residuos y cómo se distribuirá a los supuestos beneficiarios?.
Finalmente, un incinerador para 3000 toneladas por día cuesta 600 millones de dólares, sin incluir los gastos de operación y monitoreo, según informe de Infobae, sabiendo por la misma fuente que la CABA produce 17 mil toneladas por basura por día. Con la actual gestión a través del CEAMSE, sólo un 13% de los residuos es tratado a través de reciclaje o reutilización, el resto va directamente al relleno. Cuánto reciclaremos con esta nueva premisa de NO a la basura cero? Con una pequeña cuenta, y sin contar con algún porcentaje de recuperación de residuos, estaríamos necesitando entre 5 y 6 incineradores sólo para los habitantes de CABA?
Nos queda por preguntarnos cómo impactará este sistema de gestión de residuos, o de no gestión... en nuestra salud y cuál será el efecto sobre la única fuente de ingresos de muchos ciudadanos que cumplen hoy en día con la tarea de la recuperación de residuos y su reinserción en el circuito productivo.
(Gracias Sandra por compartir!)