15/02/2026
“Para evitar confusiones, debería especificar que, al contrario de algunos pensadores posmodernos que conciben un pluralismo sin fronteras, yo no creo que una política democrática pluralista debiera considerar como legítimas todas las demandas formuladas en una determinada sociedad. El pluralismo que planteo requiere discriminar entre demandas que deben ser aceptadas como parte del debate agonista, y aquellas que deben ser excluidas. Una sociedad no puede aceptar aquellas que cuestionan sus instituciones básicas como adversarios legítimos. El enfoque agonista no pretende abarcar todas las diferencias y superar todas las formas de exclusión. Pero las exclusiones son concebidas en términos políticos, no morales.
Algunas demandas son excluidas, no porque se las declara “malignas”, sino porque desafían las instituciones constitutivas de la asociación política democrática. Sin duda la propia naturaleza de esas instituciones es también parte del debate agonista, pero, para que tal debate tenga lugar, es necesaria la existencia de un espacio simbólico compartido. Esto es lo que quise decir cuando (…) afirmé que la democracia requiere un “consenso conflictual”: consenso sobre los valores ético políticos de la libertad e igualdad para todos, disenso sobre su interpretación. Por lo tanto, debería trazarse una línea entre aquellos que rechazan abiertamente esos valores y aquellos que, aunque los aceptan, luchan por interpretaciones contradictorias”.
Chantal Mouffe, “En torno a lo político”.