El estudio del envejecimiento humano se ha convertido en una temática insoslayable en la agenda pública mundial. En el siglo XX se ha visto una revolución en la longevidad. El número de personas de 60 años y más crecerá de 870 millones a 2400 millones en el 2050. En América Latina, en los últimos 50 años, la esperanza de vida ha aumentado casi 20 años. La demografía nos muestra que nuestro país ha
envejecido y que esta tendencia se profundizará en los próximos años. La República Argentina se encuentra entre los países más envejecidos de América Latina, junto con Cuba, Chile y Uruguay. En América del Sur la proporción de población de 60 años o más se incrementó del 5,6% a 10,2% entre 1950 y 2010 (ONU, 2012). Según CEPAL, en el año 2008 la cantidad de personas mayores ascendía a 57 millones. Las proyecciones indican que, para 2050, habrá un 35% de personas de 60 años y más en nuestra región (CEPAL, 2011). En Argentina la esperanza de vida al nacer es de 76,92 años para toda la población (INDEC, 2013). Mientras que para los varones la misma asciende a 73,72 años, para las mujeres es un poco más de seis años mayor: 80,33 años. Las transformaciones que se desprenden de este cambio demográfico impactan sobre el curso de vida de los individuos y de las sociedades, razón por la cual debemos atender a los múltiples requerimientos que se demandan para realizar este logro social.