26/07/2020
Impulsora del voto femenino, nos permitió tener un rol activo en la vida política de la Argentina.
Supo enfrentar a la oligarquía en defensa de sus “descamisados”, fue fuerte ante los poderosos y sensible y atenta a las necesidades de los más humildes y los trabajadores.
En las escuelas, las fábricas, los hospitales; en cada rincón donde hubiese desigualdades, Evita supo estar. Con dedicación y trabajo, pero sin perder jamás el sentimiento. Por eso creó lazos de amor que muchos nunca entenderán.
A 68 años de su paso a la inmortalidad, su llama está encendida y su legado más vigente que nunca. Los que llevamos su nombre como bandera, deseamos ver a nuestro pueblo de pie, sin arrodillarse. Por ella y sus ideales en esta Argentina que hoy, seguramente, Evita, saldría a defender con uñas y dientes, desde lo más hondo de sus entrañas.