30/11/2016
Fidel:
Murió Fidel. Así se fue, y con él se fue uno de mis deseos. Otro entre muchos que
he perdido y que seguiré perdiendo. No conozco demasiado el mundo. Casi que
no viaje por mi país. Pero quería ir a Cuba. No por sus playas, ni por sus cocteles,
ni mujeres. No me tentaban las cosas que lo tientan a Joaquín. Sino que quería ir
a Cuba a estar con su pueblo. Lejos de los Hoteles. Pero quería ir a Cuba y que
Fidel estuviera vivo. Sabía que no lo vería, ni le pasaría cerca siquiera. Pero eso
que nos hace sentir bien a los humanos, esa cercanía a otros que nos cuiden que
nos protejan y nos aconsejen para poder nosotros cuidar, proteger y aconsejar.
Tan lejano al modelo neoliberal, que a diferencia aconseja en su vorágine
depredadora descartar a los viejos, a todo lo viejo y remplazarlo constantemente
con lo nuevo. Fidel a sus 90 debería (al mejor estilo Charly), haber levantado su
dedo de ´F**k you´, pero no lo hizo ni nunca lo hubiese hecho. Hablaba inglés de
forma brillante, pero hablar la lengua del no es lo mismo que
reivindicar sus slogans.
Sí, eso fue Fidel, su romántico y efectivo compromiso con lo real, con lo palpable.
Combinación virtuosa que debe poseer todo gran líder. Su firme cuerpo humano y
finito, sosteniendo su monumental , dueña de una conciencia contextual
extraordinaria. Su enorme corazón que ponía a una isla muy pequeña a latir a la
cadencia del ritmo del corazón del mundo. Fue eso.
Fue eso hoy entre los políticos de , que se farandulean para sacar un
voto más. Donde la política es estar en cualquier lado pero cerca del poder. Que
respiro eras Fidel para el buen gusto de los que defendemos la política
entendiéndola como nos enseñaste, haciendo de ella un genuino arte.
Defendiéndola con ideales y capacidad para llevarlos a cabo, y no relatando
historias de vida, repartiendo globos, bailando (mal) o gritando en los canales de
televisión.
Pero Fidel murió, y no puede ir a Cuba, a estar cerca. Y así se fue otro deseo.
Pero mi deseo por la emancipación de los más débiles, por la dignidad de todos
los seres humanos. El deseo de lucha, de fe por la posibilidad de igualdad, de
dignificar la vida.
Ese deseo no se va, por que Fidel murió pero nos dejo a Fidel. Como muchos
otros, tuvo que morir, es parte de la vida. Y Fidel lo sabía, por eso vivió así, para lo
que vivió. Y asi contagiados de Fidel seguiremos hasta que la muerte nos llegue
también, intentando dejar al menos un poco de los que Fidel nos supo dejar.
FHF