09/10/2024
Hoy, 8 de octubre, evocamos la figura del líder que encarnó la esperanza de nuestro pueblo. Juan Domingo Perón, el hombre que desafió la estructura oligárquica, que rompió los moldes de la sumisión y la dependencia, el arquitecto de la Soberanía Nacional y la Justicia Social.
Su obra de gobierno fue un parteaguas en la historia argentina. La justicia social, la soberanía nacional, la dignidad y organización de la clase trabajadora, fueron los pilares de su proyecto.
No fue un líder de salón, ni un político de conveniencia como nos tienen acostumbrados los "dirigentes de palacio", tan prolíferos por estos días. Perón se jugó entero. No solo curó las manos atrofiadas de una masa asalariada sometida por la oligarquía y el imperialismo; también les dio la herramienta inmortal de la organización sindical para que jamás deban depender de nadie en la búsqueda de la verdadera justicia.
Acaso por ello dirá a los trabajadores: "solo deben confiar en si mismos y recordar que la emancipación de la clase obrera está en el obrero mismo". (10/10/1945)
Su legado es el faro que ilumina nuestro camino. Un recordatorio de que la patria no es un concepto abstracto, sino una realidad tangible, que se construye con la lucha y el sacrificio para la felicidad de todos y todas.
Su memoria vive, palpita en las luchas sociales que sindicatos, estudiantes y movimientos populares liberan todos los días por la defensa de sus derechos. En cada fábrica, en cada barrio, en cada huelga, en cada movilización... Ahí está presente el General. Allí, junto al pueblo, sus brazos levantados se funden en las banderas en alto de las y los compañeros.
Hoy, más que nunca, necesitamos recuperar su espíritu, su pasión, su compromiso con la justicia social. Porque, como dijo el propio Perón, "hay que tener fe en ese futuro: ¡venceremos en un año, o venceremos en diez pero venceremos!".