23/11/2023
PRÓLOGO A VUELO DE PÁJARO
DEL LIBRO: AVE MANÍA, EDICIONES DE LA PAZ 2022
Me he propuesto escribir un libro que trate de las distintas aves que tienen como hábitat
el suelo argentino. He tratado de hacer de ello un divertimento, un juego, un modo de
complicidad porque pienso que estas páginas bien podrían servir para las aulas del ciclo
de educación primaria. Los lectores y lectoras potenciales serán, de este modo, niñas y
niños.
Como ustedes sabrán, los pájaros no saben leer carteles en las rutas. Tampoco reconocen
esas líneas que trazamos los humanos sobre los mapas para dividir, por ejemplo, el
territorio de Tucumán que figura arriba, de Santiago del Estero, que está abajo y al Este.
Por esa razón es imposible adjudicar un ave emblemática a cada provincia o territorio.
Solamente puedo asegurarles que el ave que mencioné en cada provincia o territorio lo
tiene por hábitat, pero no exclusivamente.
El Pájaro Carpintero que figura en nombre de Córdoba también vuela por Santa Fe,
Chaco, Catamarca…no tiene domicilio fijo en Córdoba solamente.
Como sé que las descripciones ornitológicas suelen ser monótonas he colocado frases
que son tropezones. Un lector o lectora distraídos caerán en la trampa si no leen con
atención. Sé de gente que aún sigue en tierra, sin saber que ha caído.
En el libro hay sesgos de fábulas. Les advierto que son falsas. Todas las fábulas son
falsas. Ni las hormigas son “trabajadoras” ni las cigarras son “haraganas”. Los animales
carecen de razonamiento y por eso no tienen responsabilidad ni conducta deliberada. No
pueden pensar porque no tienen capacidad de simbolizar nada. El lenguaje humano está
hecho de símbolos, que son las palabras. Es sabido que, aunque un loro pronuncia
palabras, ignora lo que significan. Por eso decimos que los loros repiten palabras, pero
no hablan.
Si no hay símbolos, tampoco hay razonamiento, ni memoria, ni juicio que nos diga qué
está bien hacer y qué cosas está mal hacerlas. Esa capacidad de discernir lo bueno de lo
perjudicial es exclusivamente humana. Pero el mismo juicio que nos hace humanos y
capaces de comprender a los demás necesita constantemente alimentarse. Por esa razón
hasta cuando jugamos establecemos reglas para el juego. Si alguien no respeta esas
reglas, el juego se termina porque ya no es posible seguir jugando si nadie obedece el
reglamento. Esas reglas de la vida conforman nuestro juicio moral y necesitamos
repasarlas continuamente para saber qué debemos respetar y de qué modo deberíamos
vivir si no queremos ofender o dañar a los demás. Con ese pretexto algunos de estos
pájaros asumen conductas humanas en los juegos. Es un truco entre seres humanos para
seres humanos. Los animales quedan fuera de este juego y nunca deberíamos
adjudicarles conductas deliberadas ni delitos, ya que ellos no saben qué es un delito, pero
nosotros sí, deberíamos aprenderlo día a día para tener una vida social sana y feliz.
Los dibujos que ayudan a distinguir las siluetas de los distintos pájaros que animan estas
páginas pertenecen al artista Miguel Pencieri. Están apenas dibujados para que quien lee
la obra pueda pintarlos con los colores que tiene cada ave.
Quiero expresar mi agradecimiento a un gran amigo que me ayudó desde la distancia del
espacio y el tiempo: Edward Lear.
Si el libro es capaz de generar una sonrisa y entusiasmo por la lectura, el autor ya se
siente feliz. Esa es toda la gracia que espero.
Me preocupó la métrica, pero no más que la música que creo percibir en los sonidos de
las estrofas. Quizás sea solo una ilusión mía, pero las ilusiones también son felices.
Para Marino Esteban, que ama las aves.
ALEJANDRO BOVINO MACIEL,
ALMAGRO, BUENOS AIRES, AÑO 2021.
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