Ciudad de Martinez

Ciudad de Martinez Martínez, Buenos Aires Argentina, Ese lugar de la infancia, que uno guarda en sus retinas !!

Dia del Bombero Voluntario   Felizzzzzz Diaaaaa Bomberos de San Isidro  !!!
02/06/2026

Dia del Bombero Voluntario Felizzzzzz Diaaaaa Bomberos de San Isidro !!!

02/06/2026

📸 𝗨𝗻 𝗦𝗶𝗴𝗹𝗼 𝗱𝗲 𝗧𝗿𝗮𝗻𝘀𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻: 𝗠𝗮𝗿𝘁𝗶́𝗻𝗲𝘇, 𝗔𝗻𝘁𝗲𝘀 𝘆 𝗗𝗲𝘀𝗽𝘂𝗲́𝘀

Las dos imágenes que tenemos ante nosotros ilustran de forma impactante cómo ha cambiado Martínez a lo largo de aproximadamente 100 años. La fotografía superior, en blanco y negro, nos transporta a principios del siglo XX; la inferior, a todo color, nos muestra el Martínez actual.

𝗠𝗮𝗿𝘁𝗶́𝗻𝗲𝘇 𝗮 𝗽𝗿𝗶𝗻𝗰𝗶𝗽𝗶𝗼𝘀 𝗱𝗲𝗹 𝘀𝗶𝗴𝗹𝗼 𝗫𝗫
En la imagen antigua observamos un Martínez en sus primeras etapas de desarrollo. Las calles son amplias, flanqueadas por grandes extensiones de terreno libre entre la estación del tren y la avenida Libertador, zona que entonces comenzaba a consolidarse como núcleo urbano. Las casas son pocas, dispersas, rodeadas de jardines y espacios abiertos.
El ambiente transmite calma, con caminos despejados, sin vehículos, y un ritmo de vida pausado y sereno.

𝗠𝗮𝗿𝘁𝗶́𝗻𝗲𝘇 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝘀𝗶𝗴𝗹𝗼 𝗫𝗫𝗜
La imagen actual revela un Martínez profundamente transformado. Las calles están llenas de viviendas, las construcciones son más densas y compactas, y la vegetación urbana se ha vuelto abundante.
El contraste entre ambas imágenes no solo evidencia el paso del tiempo, sino también el crecimiento sostenido y la evolución urbana de la localidad.

Hace un siglo, Martínez era un lugar apacible y semi rural; hoy es una ciudad plenamente desarrollada, con infraestructura moderna y una vida más dinámica.

𝐘 𝐬𝐢𝐧 𝐞𝐦𝐛𝐚𝐫𝐠𝐨, 𝐚𝐥𝐠𝐮𝐧𝐚𝐬 𝐝𝐞 𝐚𝐪𝐮𝐞𝐥𝐥𝐚𝐬 𝐚𝐧𝐭𝐢𝐠𝐮𝐚𝐬 𝐜𝐚𝐬𝐚𝐬 𝐚𝐮́𝐧 𝐫𝐞𝐬𝐢𝐬𝐭𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐩𝐚𝐬𝐨 𝐝𝐞𝐥 𝐭𝐢𝐞𝐦𝐩𝐨, 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐭𝐞𝐬𝐭𝐢𝐠𝐨𝐬 𝐬𝐢𝐥𝐞𝐧𝐜𝐢𝐨𝐬𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐨𝐭𝐫𝐚 𝐞́𝐩𝐨𝐜𝐚. 𝐕𝐚𝐥𝐞 𝐥𝐚 𝐩𝐞𝐧𝐚 𝐜𝐚𝐦𝐢𝐧𝐚𝐫 𝐩𝐨𝐫 𝐬𝐮𝐬 𝐜𝐚𝐥𝐥𝐞𝐬 𝐲 𝐝𝐞𝐭𝐞𝐧𝐞𝐫𝐬𝐞 𝐚 𝐜𝐨𝐧𝐭𝐞𝐦𝐩𝐥𝐚𝐫𝐥𝐚𝐬: 𝐬𝐨𝐧 𝐯𝐞𝐫𝐝𝐚𝐝𝐞𝐫𝐚𝐬 𝐣𝐨𝐲𝐚𝐬 𝐝𝐞𝐥 𝐩𝐚𝐬𝐚𝐝𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐬𝐢𝐠𝐮𝐞𝐧 𝐜𝐨𝐧𝐭𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐬𝐮 𝐡𝐢𝐬𝐭𝐨𝐫𝐢𝐚.

-
Gral. Alvear y Las Heras

01/06/2026

👨‍⚕️ 𝗟𝗼𝘀 𝗺𝗲́𝗱𝗶𝗰𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗠𝗮𝗿𝘁𝗶́𝗻𝗲𝘇: 𝗴𝘂𝗮𝗿𝗱𝗶𝗮𝗻𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗼𝘁𝗿𝗼 𝘁𝗶𝗲𝗺𝗽𝗼

Hubo una época en Martínez en la que los médicos eran algo más que profesionales de la salud: eran figuras casi sagradas, tenidas por sabias, humanas y cercanas. Se los respetaba profundamente no solo por lo que sabían, sino por lo que eran: personas íntegras, que dedicaban el tiempo necesario —el que hiciera falta— para escuchar al paciente, mirarlo a los ojos y entenderlo más allá de los síntomas.

Nombres como Michaud, Manes, Ylarri, Varas, Troncazo, Troncoso, Díaz, Quirós, Migues, Esquivel Huergo, Swerling, Stern, Díaz y el joven Carlos Touceda resuenan en la memoria de los vecinos como parte de esa estirpe médica ejemplar. Touceda, el más joven de aquel entonces, fue recordado por su entrega y vocación desde los años en que estudiaba medicina mientras repartía los pedidos con una canasta del almacén. No es casual que una sala del Hospital de Niños lleve hoy su nombre.

Los consultorios estaban muchas veces en sus propias casas. El teléfono —un aparato pesado, de disco— descansaba junto a la cama, siempre al alcance. No era raro que, en plena madrugada, sonara con urgencia. Sin dudarlo, se vestían, tomaban su maletín y salían bajo la lluvia o el frío hacia la casa de algún paciente. Porque no había horarios para aliviar el dolor.

Eran tiempos en los que la medicina se practicaba con ciencia, pero también con corazón. Y aunque muchas cosas han cambiado, quienes los conocieron aún los recuerdan con admiración y gratitud.
Caminar hoy por las calles de Martínez es, a veces, caminar entre sus huellas.

Los invitamos a compartir el nombre de aquellos médicos de Martínez que recuerdan con cariño y admiración, como un pequeño homenaje a su vocación y humanidad. Y si tienen alguna anécdota para contar, será hermoso leerla y mantener viva esa memoria colectiva.

-

Fotografía del Dr. Ylarri y flia , Hipólito Irigoyen 172, Martínez, año 1940

01/06/2026
25/05/2026

𝗟𝗼𝘀 𝗣𝗶𝗹𝗮𝗿𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗔𝗹𝘃𝗲𝗮𝗿

El padre del Sr. Juan del Toro compró en el año 1933 un solar de 2000 m² con entrada por Alvear 838 y salida por Las Heras 1952. No compró en esa época la esquina restante porque no valía la pena, ya que se vendía por varas, una medida inferior al metro, y su valor económico era efímero. Sin embargo, igual había que considerarlo.

La familia tenía un comercio en la calle Florida 834 (Casa Jack) y otro en Florida 884 (Casa Redoné), donde se realizaban desfiles de moda. En invierno vivían en el centro y en verano alquilaban su casa y se trasladaban a Martínez.

En el lugar se construyó una rotonda con un parterre decorado con granza, desde la cual partía una escalera doble flanqueada por dos cipreses.

Don Juan recordaba que la casa tenía calefacción central, con radiadores embutidos en la pared. Se ponía en marcha la calefacción solo algunos días a la semana. Para ir al colegio, había que lavarse con agua fría, porque en las antiguas familias eran cosas comunes para templar el espíritu; los abuelos no hacían las cosas fáciles.

En la parte posterior de la casa había un garaje y un galpón de herramientas o carbonera, donde se almacenaba carbón inglés de antracita para la calefacción de la casa y para calentar el agua de los baños.

21/05/2026

"𝗬𝗼 𝗻𝗼 𝗰𝗿𝗲𝗼 𝗲𝗻 𝗹𝗮𝘀 𝗯𝗿𝘂𝗷𝗮𝘀, 𝗽𝗲𝗿𝗼 𝗵𝗮𝗯𝗲𝗿𝗹𝗮𝘀, 𝗵𝗮𝘆𝗹𝗮𝘀"

“La Manola”, fue construida hace casi 100 años y sus gruesos muros encierran enigmas que aún no han sido develados.

Durante años circuló la leyenda del amor no correspondido entre el pintor que la habitaba y una misteriosa mujer que oficiaba de modelo.

Una versión dice que una hermosa mujer fue modelo para Estanislao Fuentes, un famoso pintor que vivía en esa casa de la calle Edison.

De acuerdo a ese relato, se conocieron en una fiesta de disfraz a la que ella asistió con un antifaz que le tapaba casi todo el rostro. Eso no impidió que el artista se deslumbrara con su belleza y le dijese:

-Quisiera que posara para mí; deseo retratarla, estoy buscando la musa que inspire mi obra cumbre y estoy seguro que mora en usted, señora…

-Manola, me llamo Manola…

Al día siguiente, ella estuvo en el atelier y lo sorprendió porque seguía ocultando su cara con el antifaz. Pero lo más inesperado fue escucharla decir:

-Puede retratarme el cuerpo, pero si soy aquella musa que usted dice, entonces confío en que podrá imaginar mi rostro sin verlo. Pínteme desnuda.

Cuentan que Estanislao vaciló un momento. Estuvo a punto de dejarse llevar por un impulso difícil de controlar. Pero no podía poner en juego su prestigio ante la provocación de una desconocida. De modo que a partir de ese momento, Manola comenzó a posar para él, totalmente desnuda pero con el antifaz puesto.

Fueron varias semanas de trabajo. Ambos mantenían el equilibrio entre el trabajo y una atracción que iba creciendo. Hasta que un día Estanislao le dijo:

-Manola, usted ha logrado enamorarme, la deseo desde lo más profundo de mi ser, ya no resisto un instante más sin estar con usted…

Ella volvió a sorprenderlo:

-Yo también me siento atraída por usted… Pero quisiera que primero termine la obra… Mi querido Estanislao, le propongo que sea original; sedúzcame retratando mi rostro tal como lo imagina, detrás del antifaz. Si me gusta lo que su corazón ve de mí, entonces me entregaré a sus brazos sin más…

-¿Y cómo sabré yo lo que siente usted por mÍ?

-Me casaré con usted- dijo Manola, se despidió y se fue de la casona.

Pasaron los días. Finalmente, una noche la obra estuvo lista y Estanislao se la mostró a Manola. Ella miró la tela, giró la cabeza y le dijo arrasada por las lágrimas:

-Los ojos que me ha pintado tienen una mirada distinta, no son míos, no reflejan mi alma… No es lo que esperaba. Lo siento, Estanislao, no habrá matrimonio.

No hay testigos, pero se dice que él se enfureció, arrojó el lienzo por la ventana. Y mientras el cuadro caía en la avenida Edison, gritaba:

-¡Váyase inmediatamente de esta casa! ¡Retírese y no vuelva nunca más! ¡Y llévese su ma***to retrato!

No, no hay testigos. Pero aún así la historia dice que Fuentes nunca más salió de esa casa, en la que vivía solo. Dos años después los vecinos alertaron a la policía, que entró al castillito y encontró el esqueleto de un hombre frente al lienzo de una mujer.

Ese año, la casa de Estanislao Fuentes pasó a manos del fisco y fue declarada patrimonio cultural. Desde entonces, la casa de Edison al 400, en Martínez fue bautizada como “La Manola”.
-
-

Esta atrapante historia, nacida de la imaginación del escritor Fernando Caporaletti y publicada en su blog, ha pasado de la literatura a la calle y se ubica en la galería de los mitos urbanos. Aún hoy, en Martínez, no pocos vecinos mencionan a esa esquina como “la casa del pintor”.
-
La publicación es del Sr Julio Lagos, del 14 de febrero de 201 para el periódico Infobae

13/05/2026

𝗥𝗲𝗹𝗮𝘁𝗼 𝗰𝗼𝗿𝘁𝗼: ❞𝗘𝗹 𝘃𝗶𝗮𝗷𝗲 𝗱𝗲 𝗮𝗴𝗼𝘀𝘁𝗼❞

En un cajón olvidado, alguien encontró un abono de tren, amarillento y desgastado. Lo que más le llamó la atención fue la fotografía en blanco y negro que mostró a una joven con cabello oscuro y peinado al estilo de los años 50.

Quizás fuese una estudiante, que cada mañana, tomaba el tren desde Martínez hacia Retiro o quizás fuese para trabajaba en una oficina del centro, luego seguramente lo guardaba en la cartera con cuidado, como si fuera un pasaporte para volver a otro mundo: el de los naranjos florecidos, el olor a tierra mojada y las tardes bajo los árboles donde el tiempo corría más lento y el silencio era amigo.

Porque aquel abono no era solo un papel: era el puente entre dos vidas. Era su viaje diario con salida y regreso a la tranquilidad.

------------------------

Abonos de Tren – año 1956
Donación María Estela y Emilia Ghelf
Colección Quinta Los Ombúes

03/05/2026

𝑳𝒂 𝑩𝒂𝒓𝒓𝒂𝒏𝒄𝒂: 𝑬𝒍 𝑹𝒆𝒄𝒖𝒆𝒓𝒅𝒐 𝒅𝒆 𝒖𝒏𝒂 𝑹𝒆𝒔𝒊𝒅𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂 𝑬𝒎𝒃𝒍𝒆𝒎𝒂́𝒕𝒊𝒄𝒂

En la portada de la revista Arquitectura de mayo de 1933 se destacaba una elegante residencia del bajo: “La Barranca”, propiedad del Sr. Carlos Furst Zapiola. La obra fue proyectada y ejecutada por los arquitectos Rafael y Francisco N. Orlandi, quienes supieron integrarla armoniosamente al paisaje escarpado y arbolado que descendía hasta casi tocar el río.

Más de noventa años después, en el mismo lugar donde se alzaba esta distinguida vivienda, sólo queda un terreno transformado. Tras su demolición en 2025, el lote —enclavado en las barrancas y rodeado de una rica arboleda— ha comenzado a cambiar su fisonomía con el avance de un nuevo desarrollo inmobiliario, probablemente subdividido en parcelas de menor escala.

La historia parece repetirse: grandes fincas con valor arquitectónico e histórico ceden su lugar a emprendimientos más pequeños y modernos. Así, con cada intervención, se diluye parte del patrimonio y del carácter que alguna vez definió el paisaje del bajo de Martínez.

En la fotografía se aprecia claramente la altura del paredón construido al momento del trazado del ferrocarril, con el propósito de proteger la zona de las sudestadas. Hoy, tras sucesivos rellenos del terreno y recientes movimientos de obra, apenas se distingue la parte superior de esa imponente estructura, casi oculta por el paso del tiempo.

En los comentarios compartimos más fotografías de esta espléndida vivienda, que ya no forma parte del paisaje de Martínez, pero permanece viva en la memoria y en los registros históricos.

Dirección

Buenos Aires
1640

Página web

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Ciudad de Martinez publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto La Organización

Enviar un mensaje a Ciudad de Martinez:

Compartir